martes, 1 de octubre de 2019

VICTIMOLOGÍA








Imagínate un mundo de insumisas, así, sin someternos a la voluntad del otro, de las circunstancias, de la autoridad. Y pongo carita de haber descubierto una verdad, pero se me pasa a los dos segundos porque sé que todos somos víctimas de este sistema, prostituidos de una u otra forma, despedazados a cambio de algo, horas nalga-cuerpo para obtener un beneficio, chiquito aunque sea, envilecidos por los favores del otro, obtener dinero, amor, ¡estamos todos en este sistema capitalista, en este sistema patriarcal, por amor de dios!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Víctimas.

Insumisa. Independiente, sin raza ni bandera ni trabajos ni propiedades de ningún tipo. Alejados de cualquier sistema, rebeldes, cuestionadores. Sí, suena bastante punk. Pero cómo ser muy punk cuando necesito comer, calzar, vestir. Mis carnes dicen cuánto me gustan las donas capitalistas y los amores ensalzados de telenovela. Cómo ser muy punk si no puedo decir ni hacer sin juicios, si mi lugar en el mundo está marcado, el más puro estado de sumisión señalado con mezquindad, a merced del Estado, en los dominios punitivos. Ningún punk verdadero puede estar ahí. Okey, reformulo, entonces soy una víctima. Lo llevo al extremo. Soy una víctima de las circunstancias. No voy a poder salir de aquí. Lagrimita.

Pero ¿qué es ser una víctima?

Víctima: personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente. Definiciones de diccionario jurídico. Cómo no saberlo: víctima es quien ha sido vulnerado de una u otra forma… [¿víctima es quien se ha sentido vulnerado?] Contundente: víctima es todo el que es perseguido o discriminado. Punto.

O víctimas de un accidente en auto, víctimas de cáncer, víctimas de sacrificios a los dioses. Qué complejo se pone esto.
VÍCTIMA QUE EXIGE LA REPARACIÓN DE DAÑOS. VÍCTIMA QUE MERECE SER ESCUCHADA Y ATENDIDA. VÍCTIMA QUE MERECE DEFENSA Y JUSTICIA. JUSTICIA PARA PRESERVAR EL CONTRATO SOCIAL, LA CONVIVENCIA. JUSTICIA LEJOS DE LA VENGANZA DE LA VÍCTIMA PARA PURIFICAR EL AMBIENTE SOCIAL, JUSTICIA PARA QUE LA VÍCTIMA NUNCA PIERDA JERARQUÍA Y PROTAGONISMO, PARA QUE LA OFENSA SEA REPARADA. REPARACIÓN DE DAÑOS. ¿O LAPIDACIÓN?, DIGO, PORQUE SI NO HAY LAPIDACIÓN NO HAY EXPIACIÓN [DISCULPE LA CACOFONÍA] Y GRANDES CALAMIDADES AZOTARÁN AL MUNDO. ¿QUIÉN VA A CUESTIONAR LA VENGANZA, SI ES EL PARADIGMA DE JUSTICIA? ¿QUIÉN MEJOR QUE LA VÍCTIMA PARA VENGARSE? ¿IMPORTAN ACASO LAS REACCIONES EN CADENA QUE DESATAN LAS VENGANZAS INTERMINABLES, OTRA Y OTRA Y OTRA Y OTRA? OJO POR OJO Y TODOS NOS QUEDAMOS CIEGOS.



Pero no. Estoy pensando en las víctimas. Dar categoría de víctima también permite dar sentido a los hechos delictivos. El narco, la corrupción, el machismo, la irresponsabilidad. La lucha es contra la criminalidad, a fin de cuentas, visibilizar que existe. Que afecta a todos, que la violencia es estructural. Por eso mismo hay que luchar contra el crimen. Erradicarlo para que ya no existan víctimas. Y si existen, de nuevo, que obtengan justicia. Porque ya pasamos ese medioevo en los que se aplicaban penas crueles, de la tortura física y espeluznante, mutilaciones, ratas, agua, iron maiden. Del maltrato al cuerpo pasamos al encierro corporal y mental, a los mecanismos punitivos contra el alma moderna. Lo que rifa ahora es castigar el alma. Que sufran sicológicamente, los condenados. Todo sea bajo la venia de los derechos… ¿humaqué?

Porque las víctimas deben ser tratadas con compasión y respeto a su dignidad. “Deberán tener acceso a la justicia y a la reparación del daño, y los gobiernos revisarán sus prácticas, reglamentaciones y leyes para que esto suceda”. Amén. Fin de la historia.



Ojalá.

Yo, que no puedo ser insumisa entonces soy una víctima del sistema y no he recibido justicia. Pobre de mí. Dos lágrimas corren por mi mejilla izquierda. Con la derecha, nada.

Victimización: fenómeno en el cual las personas se autotribuyen condición de víctimas y reclaman ser resarcidas por ello. El individuo victimista camina por la vida con la tendencia de judicializar lo cotidiano. Todos me la hacen a mí, todos me la pagan. Lo malo de esto es que en esta sociedad consumista de úsese y tírese, en este capitalismo salvaje de te compro-te vendes, llévelo a tres pesos, de banalizar los conceptos y apropiarse a lo pendejo de ellos, autovictimizarse empobrece los recursos de aplicación de justicia. ¿Y las víctimas? Bien, gracias, de su parte.

De por sí el Estado es el gran ausente.



Lo mejor de todo es que la víctima impuesta no necesita dar explicaciones -estoy sufriendo, qué no me ves-, es inmune a cualquier cuestionamiento y no necesita probar nada. Maldito sistema, te odio, todo es tu culpa. Si una cosa es ser víctima de una desgracia circunstancial de dominación o de violencia, otra muy radical es volverse víctima por estrategia. Mira qué bonita medalla, ¿la ves? Grande, brillosa, me coloca en el centro de las miradas. Bling-bling. Vulgariza mi demanda pero reluce tan chido.

Insumisas. Bien punk. ¿De veras alguien quiere ser una víctima? Una infantilizada y sin rastro de responsabilidad. Una invisibilizada bajo las lápidas ahora de lloriqueos. Una disuelta en el mar de conceptos. Víctimas todos en esta sociedad, buscando la manera de evadir nuestras responsabilidades, de asumir que todo lo que no nos conviene nos ataca, mientras que lo individual frente a lo general choca, se desvirtúa, se saca de contexto, desvanece las injusticias, hace que se pierda la lucha contra las violencias en la búsqueda del Paternalismo [con Pe mayúscula]. ¿Quién va a distinguir a las víctimas de las autovíctimas?

Imagínate un mundo de insumisas, me repito. Uno donde no estemos sometidas a nada, uno donde no necesitemos la palmada en la espalda, donde el sistema úsese-tírese, cómprame-véndome, mil varos pa usté, güerito, no nos empuje a ser víctimas constantes, donde definamos, defendamos, circundemos a las víctimas, esas que merecen la reparación de los daños, la justicia.

Insumisas, ¡por el amor de nosotras!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Qué duro es ir contra el sistema, contra el Estado, contra dios. Qué duro es ser un verdadero punk. Alguien alcánceme un cuadrito de papel para mis lágrimas.





@negramagallanes

sábado, 7 de septiembre de 2019

La misma Agenda de Género arcaica y poco novedosa: Informe de Gobierno de Teresa Jiménez


Cuando Teresa Jiménez llegó a la Alcaldía de Aguascalientes, hace tres años, escribí un texto sobre las dificultades que tiene una mujer de llegar a puestos de poder. Señalé que todos los de su alrededor serían capaces de corregir, señalar, juzgar lo que esta mujer haría sólo por el simple hecho de ser mujer. Los menosprecios a su opinión, la poca atención a su quehacer pero todos los ojos a su figura, los chistes machistas que tendría que soportar, tal vez, con una sonrisa para no provocar un conflicto, ojalá no.
Este viernes, Teresa Jiménez entregó su Tercer Informe de Gobierno como presidente municipal del periodo 2017-2019. Este sería su último informe si no hubiera optado por la reelección. “Lo mejor está por venir”, fue el lema que se vio en las pantallas del evento, lo que implica, en un análisis muy escueto, que ya existió algo, algo ya pasó, lo que sea, pero el futuro será mejor.
Es de mi particular interés la agenda de género, y por eso mismo es que hago énfasis en todas las posiciones en que Teresa Jiménez se encuentra al respecto, como mujer y como funcionaria pública, porque no sabrá lo que es ser una mujer en una comunidad indígena, pero su cuerpo, su estar en el mundo y su feminidad han pasado por similares condiciones que el grueso de las mujeres mexicanas, el sistema no perdona a la condición femenina (aunque sí respeta en algo los privilegios). 
Todo esto recordé en el evento del Palacio Municipal, atiborrado de personajes y personajas, de políticos y políticas, de hombres y mujeres, de jóvenes y jóvenas, de policías y policías cuando al inicio del evento, la comprobación de las violencias machistas contra la alcaldesa llegó a uno de los grupos de Whatsapp en el que estoy: a un hombre se le ocurrió que era una muy buena idea hacer un chiste sobre la alcaldesa que con un “perdón, un chascarrillo”, “es una broma, lo siento”, trató de banalizar, disculpas poquiteras y machistas por ser condescendientes y perdonavidas al reclamo.
Los regidores que contestaron el informe de Teresa Jiménez, Marly Fabiola Carranza Ávila y Óscar Salvador Estrada Escobedo, también hicieron gala de su lenguaje incluyente, que no sirve de mucho si observamos los logros de esta administración.
Hay que decir que si Teresa Jiménez llegó a la presidencia municipal mucho tiene que ver con estos tiempos, donde el feminismo ha luchado por los derechos de las mujeres en todos los estratos para sacarnos de esa invisibilidad en la cual la historia nos ha tenido; una de estas luchas es la Paridad de Género, las cuotas que, como acciones afirmativas, harán que las mujeres ocupemos altos puestos públicos, de poder, de toma de decisiones, que estemos ahí en representación de todas esas mujeres que aún no han podido llegar.
No es así. Los intereses partidistas y la política pesan más que la agenda de género, pues la aplicación efectiva y de primera mano con la ciudadanía es un compromiso que aún no se ha cumplido. Es un error creer que la agenda de género es solamente en beneficio de las mujeres, el empoderamiento femenino no se reduce a que seamos la mitad de la población en cualquier lado del mundo, sino a que la estructura social se modifique también en derechos humanos, educación, salud y más, lo que significa un logro para toda la sociedad, así de importante es. En el ámbito local, las mujeres siguen rezagadas y dedicadas a las labores prototípicas de su género, sin que el municipio, es decir, el gobierno que más cercano debe estar a la gente, se interese por un cambio “sustantivo”.
“Hoy en Aguascalientes podemos decir que vivimos mejor, que las niñas y los niños tienen espacios más seguros y modernos para su sano esparcimiento (...), que las mujeres son apoyadas con todo el peso de su Gobierno Municipal…”, se lee en un fragmento de la presentación del informe de María Teresa Jiménez, un discurso muy bonito sobre estrategias para reconocer desigualdades entre mujeres y hombres, y que “se implementaron acciones contra las barreras de género”. El mismo discurso del año pasado, y antepasado. Programas de igualdad y no discriminación; talleres para trabajadores del municipio; certificaciones en no discriminación en las dependencias; reuniones y más reuniones y dinero y más presupuesto, mientras los informes y estadísticas sobre violencia señalan el incremento en la violencia en los hogares y en las calles contra las mujeres en el municipio de Aguascalientes.
Más allá de la cifras, me interesa señalar que es en los municipios donde las estrategias en la materia tendrían más éxito de ser implementadas. Un ejemplo muy claro es el impulso que señala el informe con la Red Municipal de Lactario, por ejemplo, se queda en intento cuando son las mujeres las que tienen que partirse en dos entre el trabajo y el lactario y la casa y el hijo, sin estrategias para que los padres puedan hacerse cargo también (sí, existe un recipiente llamado biberón). La reorganización social desde el municipio es fundamental, junto con el trabajo que tiene obligado como proveedor de servicios públicos de calidad, que se suman a políticas de descentralización, por su ventaja principal en este orden de gobierno: la proximidad social. 
En estos tres años he visto miles de fotos de Teresa Jiménez dando la mano y repartiendo abrazos a mujeres de todas las edades, parece estar tan cerca de ellas, viendo sus carencias, en su informe refuerza esta imagen y presenta las acciones a favor de ellas, pero son cursos, talleres que continúan precarizando y estereotipando su condición femenina con actividades como el bordado, corte y confección, cocina, esteticismo, talleres gratuitos o préstamos mipymes a estos mismos oficios, que no plantean la visión que yo esperaría encontrar en una alcaldesa joven, con ideas novedosas, pues son las mismas políticas tradicionales, antiguas que no responden a una reconfiguración del pensamiento entre gobierno local y sociedad, pues están orientadas a acciones electoreras. Una política pública local con enfoque de género se ceñiría a las necesidades específicas de espacios vecinales, los barrios, las colonias y comunidades, esas que Teresa Jiménez ha recorrido al inaugurar pavimentos, visitar tianguis, repartir volantes, promover su candidatura o su reelección y que estoy segura ha de conocer tan bien. 
“A las acciones implementadas por el IMMA (Instituto Municipal de la Mujer de Aguascalientes) para abatir la violencia contra la mujer, se implementó el Botón de Auxilio de Mujeres Seguras”, que, asegura el texto, hará una intervención más eficaz en situaciones de violencia. Lo malo es que todas las mujeres necesitan un celular. Y después, no saben que existe esta herramienta. En seguridad no podemos darnos el lujo de implementar acciones para unas sí y para otras no, no si no hay democratización de la información en todos los espacios, si no suena en la radio ni en la televisión, si no se esparce este saber como volante político, no podemos plantear ésta como la única política en materia de seguridad para las mujeres en el municipio capital; no se ha hablado del uso que se hace de las cientos de cámaras que se han colocado para videovigilancia, por ejemplo. Porque ejemplos hay muchos en donde no está la seguridad en las calles de la capital.
Así podría analizar todo el informe, en este tema, no deja de usar términos como “perspectiva de género”, “acciones afirmativas”, “equidad”, “igualdad”, “mujeres”, “oportunidades”, pero que son usados desde el asistencialismo y el paternalismo. No tiene caso. Eso sí, está lleno también de un lenguaje incluyente institucionalizado que adormece a muchas y a muchos en sus acciones y reclamos, con la creencia de que por fin llegó el empoderamiento femenino al municipio. Antiguo, arcaico, básico, sin novedad alguna, así defino yo la política en materia de género de la administración de Teresa Jiménez. 
Cuando Teresa Jiménez llegó a la Alcaldía de Aguascalientes, hace tres años, señalé las trabas que podría tener por ser una mujer con poder, creyendo que esto la obligaría a tenderle la mano y las políticas públicas a las mujeres de la capital. Me equivoqué. Pero ahí viene su segundo periodo de gobierno, en los que, promete su slogan, “lo mejor está por venir”. Lo dudo.

@negramagallanes

martes, 27 de agosto de 2019

Cuidadoras perpetuas / Por mis ovarios, bohemias



Duérmete, mi niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá.
Duérmete, mi niño, que tengo que hacer,
lavar tus pañales y ponerme a coser
una camisita que te vas a poner.


A pocos meses de haber iniciado el sexenio, la Secretaría de Bienestar Social del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador canceló el programa de Estancias Infantiles al asegurar que se incurría en desvíos de recursos, por lo que ya no se entregaría el dinero a las guarderías, sino directamente a sus padres o tutores, 1,500 pesos bimestrales, para que ellos decidieran si los niños regresaban a las estancias y pagaran el servicio con ese dinero, o a sugerencia del entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, las abuelitas podrían hacerse cargo de cuidar a los niños, y así ellas directamente serían beneficiadas.
Si existían desvíos de recursos o malos manejos en los subsidios, el Gobierno debió realizar las investigaciones pertinentes para detener esta práctica, pero no fue así. Canceló de tajo el programa y afectó directamente, primero, a los niños al frenar su desarrollo en las estancias, después a los padres y madres que, vueltos locos, tuvieron que buscar de inmediato cómo resguardar a sus hijos mientras realizaban sus actividades cotidianas, y también a las trabajadoras de las guarderías, al dejarlas sin su fuente laboral; eso sí, realizó un “censo” para saber a quienes entregarían el dinero en la mano, sin establecer los lineamientos para evitar “otro” desvío de dinero. La Comisión Nacional de Derechos Humanos se pronunció al respecto: la desaparición de las estancias infantiles fue violatoria a los derechos de la infancia en México. López Obrador tachó de absurdo esto y se negó a acatar la recomendación de la CNDH.
Si dejamos por un momento estas acciones, también podemos observar el discurso del Gobierno de México: la crianza es cosa de mujeres. No sólo se trata de la declaración del exsecretario, sino de la percepción que se tiene, las familias resolverán la situación y serán beneficiadas a la larga. Sin embargo, no se consideró que el llevar y traer, dar de comer, bañar, dormir, limpiar el tiradero de todo esto, es una labor casi en su totalidad de “naturaleza” femenina. Nosotras somos la materia prima para que las familias “funcionen” porque no existe la promoción de las tareas y obligaciones domésticas compartidas entre padres y madres.
Las mujeres crecemos sin poder tomar las riendas de nuestros propios proyectos, que las más de las veces están acomodados a los horarios escolares de los hijos, o limitados a los trabajos en la casa, impulsado por ese mismo discurso de los institutos de las mujeres que promueven cursos estereotipados de corte y confección, cortes de cabello o repostería, o, por supuesto, padecer amorosas pero dobles y triples jornadas laborales fuera y dentro de casa.
Los Gobiernos nunca han querido ver lo que implican sus políticas públicas, como las asistenciales, que no combaten la pobreza, y en este caso en particular continúa con un proyecto neoliberal que no beneficia en la redistribución política y económica, y que oculta las experiencias cotidianas femeninas, lo que entorpece por completo nuestro potencial, la maternidad no debería ser excluyente de proyectos laborales, escolares y creativos de las mujeres, pero es muy difícil si estamos solas en esto, se reproduce el mandato de que si eres mamá, lo eres las 24 horas del día; más aún, continúa siendo muy complicado que los hombres comprendan y acepten que sus obligaciones no son exclusivas a la de proveedores, sino que también deben involucrarse en la crianza, no las abuelas, no las tías, ellos; todo esto sin considerar siquiera la situación de abandono de la mayoría de las mal nombradas “madres solteras”, cuando carecen de una red de apoyo.
Así es como se reproduce el estereotipo de que las mujeres somos las cuidadoras de todos, pero al final, ¿quién nos cuida a nosotras? El Gobierno, no. La familia, no. No sólo eso, también se promueve un ambiente y un discurso discriminatorio, ese de nosotras nos hacemos cargo, nosotras somos las responsables, solas o acompañadas, nosotras lo resolvemos. Lo tenemos que resolver. ¿Con quién pretendía reunirse López Obrador para combatir el huachicol? Con las mamás de los huachicoleros. Sin considerar que esto es totalmente insensato al tratarse de materia de seguridad nacional.
Ese Gobierno de México ha querido colgarse de la bandera del feminismo desde la campaña, mucho de esto a través de la figura de la secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero, que a lo largo de su carrera ha hablado de los derechos de las mujeres, ella, no López Obrador. Y sin embargo, ella es la que ha quedado relegada de sus tareas desde el inicio, invisibilizada. Y ya, a unos días de que López Obrador entregue su Primer Informe de Gobierno no hay acciones contundentes que garanticen la igualdad y la equidad para las mujeres. 
Si de verdad existiera una transformación, la 4T hablaría de condiciones de empleo, de educación y de salud compartidas entre mujeres y hombres para los hijos de ambos. Otorgaría permisos masculinos en el periodo del posparto, la lactancia, la enfermedad, la integración de tareas. Al menos en un inicio.
Porque traer un hijo al mundo es un proyecto biológico, pero no es exclusivo de las mujeres, que la mayor parte de las veces se encargan de personas ingratas, que son las cuidadoras perpetuas de todos sin que exista para ellas reciprocidad, ni protección emocional, económica y social. Llevar, traer, dar de comer, bañar, cuidar, proteger, atender a los hijos o nietos, cantarles canciones de cuna, sigue siendo visto como cosa de mujeres. Ni en el discurso estamos incluidas, menos en los hechos: recortes y cancelaciones a refugios para mujeres víctimas de violencia extrema, cancelación de apoyos a niños hijos de mujeres víctimas de feminicidios. 
Entonces, con este Gobierno de la Cuarta Transformación, ¿cuál va a ser la transformación para la vida de las mujeres en México?

@negramagallanes

martes, 20 de agosto de 2019

Decidir sobre el cuerpo: símbolo de Venus / Por mis ovarios, bohemias



El viernes en la noche mientras veía en Twitter los cantos, los gritos, los golpes, el rosa y el verde, los vidrios quebrados, el símbolo de Venus grafiteado en paredes y monumentos, el hartazgo, no sabía qué sentir ni qué pensar porque no podía creer que estuviera sucediendo. No era “ver arder el mundo” ni darme golpes de pecho por los destrozos. No podía reír ni festejar ni dolerme. Otra vez otra marcha. La misma exigencia. Nuevas violencias. Tan sencillo como que no estaba pensando con claridad. Observar la manifestación y los destrozos como los que hace cualquier hinchada de fut me parecía no sólo reduccionista sino violento también. 
“Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”, me la pasé repitiendo la semana pasada como una loca, mientras preparaba el guion de un video. Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo, el principio básico de la exigencia femenina que hasta ahora no es una realidad para las mujeres, porque siempre habrá quién nos diga cómo ver las cosas y qué decidir, qué hacer, qué pensar, qué sentir. Siempre hay un censor que evalúe nuestras acciones y nos culpe y responsabilice por todo, hasta por nuestra muerte. Siempre habrá quién prefiera vernos como víctimas eternas antes que como personas conscientes de tomar una decisión, aunque sea equivocada, ¿que tampoco tengo el derecho a equivocarme, o qué?
Tan no podemos decidir sobre nuestro cuerpo, nuestra vida ni nuestras acciones, que por eso no podemos usar minifalda sin que nos llamen putas o golfas, o sin que señalen la celulitis o los pelos de nuestras piernas o axilas; o del otro lado: no podemos decidir usar ropa holgada o masculinizada sin que también sea motivo de crítica. Tan no podemos decidir, que no dejan de hablar de nuestra gordura o nuestra delgadez o nuestras tetas o culos operados, estriados, pequeños, grandes, obscenos, algo necesitan destacar de él. Tan no podemos, que el aborto está regulado sólo en caso de que nos violen o sea un riesgo. Tan no podemos, que es imposible pensar que una mujer decida ser trabajadora sexual. Incluso dentro del feminismo, las abolicionistas dirán que las que deciden esta labor están siendo manipuladas o coaccionadas por alguien detrás de ella, un padrote, una matrona, porque es más fácil victimizarlas a las pobrecitas putas, maltratadas por la vida y sus circunstancias, y confundir su derecho a decidir en libertad con el aberrante delito de Trata de Personas, que creer que una mujer tomó una decisión consciente, socializada, por los motivos que ella tuviera, el dinero, el gozo, el morbo, la facilidad. Mientras, esta desacreditación criminaliza el trabajo sexual, niega la sindicalización y la exigencia de los derechos sexuales, de salud, de vivienda, de jubilación, los derechos de todos, y obvio, no favorece la erradicación de este grave delito que también padecen niñas y niños, porque las autoridades se enfocan en criminalizar el trabajo sexual, en detener, consignar, refundir a las putas antes que al proxeneta. 
Porque ser puta no es sólo cosa de decidir el oficio, sino el señalamiento a todas las acciones tomadas en libertad, negada a las mujeres; no es cosa de pobres, como dicen, ¿una rica nunca decidiría ser puta por ella misma?, porque, ¿se trata de vender el cuerpo, de rentarlo, de darlo gratis, de ser obligadas, o de preservar la virtud y la dignidad femenina al reprimir nuestra sexualidad? 
[“Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”. Como si todos tuviéramos el chance de tener el trabajo que queremos, el que deseamos, el que nos desarrolle como personas y creadores, ¿quién no se vende en estos días? ¡Su vida peligra, renuncie! ha sido la solución para sobrevivir a la cotidianidad, al consumismo, al capitalismo, al estrés, la receta para el workaholic que espera su jubilación porque como no pudo organizar su vida ahora sí va a organizar su muerte. Quiero unos palos de golf. Quiero ser freelance aunque tarden medio año en pagarme y yo coma todos los días. Quién no está coaccionado para vender su cuerpo y su mente en estos días? Todos queremos salir del hoyo y de las deudas. Todos queremos una casita decente. Somos mercancía susceptible de compra y venta.]
Pero es más fácil juzgar a las mujeres. Putas si deciden, víctimas eternas porque no lo hacen, porque no pueden, antes que garantizarles el derecho a decidir.
Así que miles de mujeres decidieron manifestarse el viernes contra la violencia, contra toda la violencia sufrida a manos de los hombres, y de otras mujeres también, ¿por qué no decirlo?, contra la violencia, toda, la que vivimos a diario, proveniente de todos lados. Y muchas decidieron hacerlo de forma violenta. Vándalas. Nadie se lo esperaba así. Mexicanas al glitter de guerra, gritaron. Sin embargo, ¿cuál es el estatus simbólico que le damos a la manifestación del viernes? ¿Por qué decidieron no destacar el trasfondo? ¿Quién se va a atrever a decir que es gratuito el enojo? Porque la constante es desvirtuar y menospreciar los sentires, nuestros desasosiegos y miedos, nuestras muertes también. Si te enojas, estás en tus días, eres agresiva, no razonas, no sabes lo que haces. Si hablas, malo, si externas tu hartazgo diciendo lo que no te gusta, malo, yéndote de donde no te quieren, malo, siempre habrá un menosprecio a lo que sientes, como cuando lloras porque también estás en tus días, pobre víctima que sufre pero no hace nada para remediarlo porque no sabes decidir, porque nosotros no te podemos ofrecer nada, ni justicia ni paz, si pides, malo, si suplicas por tu vida, malo, por tu dignidad, malo, y si al final exiges con violencia, malo también. Si te asesinan, mucho peor, es tu culpa por andar en minifalda a la media noche en la calle. 
Así que mientras gasté e invertí muchas horas viendo Twitter y Facebook, yo seguía con la frasecita pegada en la cabeza como sonsonete de reguetón: “Sólo yo tengo el derecho a decidir sobre mi cuerpo”. Pero créetelo, porque muchas mujeres no lo hacen. Como con las trabajadoras sexuales. Hay una exigencia en la higienización del cuerpo, en la preservación de las virtudes femeninas al más puro estilo del Frente Nacional por la Familia. Cierra las piernas y no abras la boca. Enfermas, sucias, puercas, la estigmatización de las putas, aunque en todos lados nos llaman así únicamente por nuestro cuerpo, ¿a poco no han escuchado lo sucias que somos cuando nos baja? No seas cochina, no hables de eso, guárdate, que nadie sepa que estás en tus días. Higienización del cuerpo y limpieza urbana. Las putas no salen de la Zona de Tolerancia, ¿qué imagen van a dar si las ves en la calle? En esta ciudad tan modernizada, cómo vamos a permitir que la gente vea a esas mujeres, que las conozca, que sepan de ellas. Necesitamos una ciudad limpia. Sin basura en las calles. Sin grafitis en los puentes. Necesitamos mujeres decentes. No vamos a hablar de “sus problemas” porque ensucia nuestras inversiones, aleja el turismo, no tumba el negocio.
¿No cumplen con nuestras reglas? No hablemos de su hartazgo. Putas, revoltosas, sucias de cuerpo, sucias de mente, vienen a destruir de nueva cuenta la ciudad que ya está destruida por la violencia, con sus pintas de cifras de feminicidios, con su diamantina, con los números de carpetas de investigación, con los nombres de las desaparecidas, de las violadas, de las quemadas, vienen a ensuciar y romper todo con sus exigencias. Destaquemos su violencia antes que el origen de ésta. Criminalicemos su protesta como lo hacemos con las putas. Con las que deciden. Mejor detener a las putas que al proxeneta. Mejor despreciar la manifestación de las mujeres que combatir la impunidad. Ellas decidieron gritar y romper vidrios. Irracionales. Quién va a escuchar ese histerismo. 
Ya es lunes y yo todavía no pienso con claridad. Abrí Twitter y Facebook y volví a ver nuevos nombres y rostros de mujeres asesinadas, violadas, desaparecidas. 
“Sólo yo decido sobre mi cuerpo”, no dejo de repetirlo como mantra, como letanía, para que se me haga verdad. Todavía no puedo creer que no sea cierto. Que no sea una realidad para todas el decidir sobre su vida. No puedo creer que el símbolo de Venus grafiteado sea para muchos hoy sólo un símbolo de vandalismo antes que de exigencia a una vida libre de violencia, una vida para poder decidir sobre nosotras. También estoy harta.

@negramagallanes

jueves, 15 de agosto de 2019

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN AGUASCALIENTES, QUE CONTINÚE LA DISCUSIÓN






+El Estado debe abstenerse de establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva
+Criminalizar el aborto daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario
+Anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario



Hace unas semanas, las bancadas del PES, del Verde, del PAN y del PRI presentaron en total opacidad a la Oficialía de Partes del Congreso de Aguascalientes otra iniciativa de reforma para modificar el artículo 2 de la Constitución local con la inclusión de la oración “derecho a la vida desde la fecundación”. Lo que seguía era lograr el consenso de los demás diputados, subirla a pleno y votarla a favor con una mayoría calificada, 18 diputados como mínimo. Pero nada de esto pasó. Aunque no es la primera vez ni será la última que lo intenten.

LA INICIATIVA

Este nuevo documento inicia con un discurso sobre “el derecho a la vida”, pues establece que la mortal ola de violencia que padece el país, asesinatos de hombres, mujeres y niños, es precisamente por la falta de respeto a la vida que se observa en la indolencia de la sociedad y los gobiernos. Así, resalta que el Estado debe “entablar una conducta que dé lugar a la privación arbitraria de la vida, daño deliberado por acto u omisión”; también destaca que se ha instalado de forma progresiva una cultura de la “invisibilidad de la persona en cualquiera de sus etapas”, para después olvidar todos estos puntos, darle un giro y enfocarse en el “análisis científico”, sesgado e intencional de “la vida desde la concepción”.

Con todo el aparato y recursos de los que dispone el Congreso, incluyendo un Instituto de Investigaciones Legislativas, los 19 diputados -dos más de los que presentaron la iniciativa anterior en diciembre del 2018, 17- que participan en el “Proyecto de Decreto” para reconocer “la vida desde la concepción”, justificaron sus motivos en investigaciones e indagaciones de hace 50, 40, 30, 20 años, en notas periodísticas y artículos de opinión, lecturas a modo que benefician este discurso “provida” conservador. Más insultante y añejo aún: En este documento, los diputados firmantes citaron a William Harvey, un biólogo nacido en ¡1578!, de un texto que pomposamente a pie de página referencian al fragmento extraído del libro The evolution of man, de Ernst Haeckel, publicado en 1876.

La investigación sesgada es obvia cuando en sus consultas y referencias pudieron incluir otras notas informativas actuales, de este mismo año, como “El científico de la UNAM, Antonio Lazcano, explicó que las razones por las que un embrión no es considerado como una persona”, pues “A decir del biólogo desde la existencia de un óvulo y un espermatozoide hay vida, pues ‘están vivos como un cigoto’, pero la actividad nerviosa y la diferenciación celular que crea el sistema nervioso central de un embrión, no empiezan sino hasta la doceava semana de gestación: ‘Antes no se puede decir que se trate de una persona o individuo en potencia, sino de una masa de células vivas que no son una persona, no tienen derechos sociales.’”


LA CRIMINALIZACIÓN A LAS MUJERES NO SÓLO ES JURÍDICA

Aunque esta reforma constitucional no implica la modificación al Código Penal local, que establece sanciones por Aborto a la mujer o persona que lo realice, la “iniciativa” favorece por completo un discurso y análisis retrógrada e ignorante para impedir la garantía a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, por decir lo menos, que ha sido impulsado por grupos conservadores no únicamente en Aguascalientes, sino en todo el país, con el objetivo de incluir “proteger la vida desde la concepción” o el “derecho a la vida desde la fecundación” en el artículo 2, además que negarse a retomar el tema de las ampliaciones de las causales del aborto o su despenalización para procurar el aborto legal y seguro. Incluir esta “definición” en el artículo 2 atenta directamente contra la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, lo que las violenta y las criminaliza de múltiples formas, más allá de lo jurídico.

Retomo el tema, unas semanas después, porque es obvio que estos diputados promoventes no desistirán de su propósito hasta que tengan seguros los votos necesarios para que la iniciativa se transforme en reforma, por lo que es necesario continuar con la discusión. Apenas hace unos días, un grupo de mujeres rezaba frente al Congreso para que la misericordia de dios no permita que se apruebe, repetían, la matanza de bebés. Nos urge el debate con todo y su discusión, la información, los datos científicos y la difusión de que esto no es un tema moral, sino de derechos humanos.

LOS DIPUTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Porque los diputados no soltarán el tema hasta cumplir con su propósito. Uno de los firmantes de la iniciativa, el coordinador de la bancada panista, Guillermo Alaniz de León, amenazó con que será hasta el próximo periodo ordinario o en un extraordinario cuando estará lista la nueva propuesta para su discusión y posible aprobación, con el dictamen de las comisiones unidas de la Familia, Derechos Humanos y Puntos Constitucionales para llevarla al pleno: “Lo hemos comentado, es una iniciativa que ha presentado el PAN y que han suscrito algunos otros diputados, la idea es que tenga una muy buena mayoría para poderla presentar. Ya se presentó al Pleno en Asuntos en Cartera y pasará a comisiones como cualquier otra iniciativa, en el entendido que no se presentará si no se tiene una mayoría (…) de entrada tenemos 19 firmas, lo que nos permite de alguna manera con eso poderla presentar pero no queremos que esto suceda, queremos todavía que sea platicada y consensuada con los 27 diputados y si hay la oportunidad de presentarla, la presentaremos y si no estaremos a expensas de ello”.

La iniciativa fue expuesta por los medios de comunicación ante de que se subiera al pleno, lo que reveló la falta de transparencia, máxima publicidad y parlamento abierto con que debería actuar el Congreso del Estado al actuar “en lo oscurito”, por lo que la diputada por el PRI, Elsa Amabel Landín Olivares, al verse descubierta su firma en el documento y preocupada por quedar bien con dios y con el diablo, aseguró que su partido se retiraría de promover la iniciativa si no se cumplían las condicionantes necesarias para no criminalizar a las mujeres.
Según ella, el texto no repercute en este acto, la criminalización, pues la mujer que aborte puede pagar “su delito” (las comillas son mías) con una pena de trabajo comunitario o “de otra índole” y se otorgarían garantías para procurar “la vida” en Aguascalientes. Dos pájaros de un tiro, tal vez pensó.
Lo que no consideró la diputada priista es que en este país no sólo se criminaliza a las mujeres con la prisión, sino con el escarnio público o familiar; tampoco destacó cuál es el beneficio para la mujer ante este tipo de sanciones: expiar el pecado, cumplir su condena, reinsertarse en la sociedad. Su limitada perspectiva de género y de derechos humanos no le permitió analizar el contexto en el que las mujeres nos desarrollamos precisamente porque el Estado detiene nuestro libre ejercicio de decisión. Al parecer, la diputada Landín Olivares desistió de su apoyo a la iniciativa después de que saliera a edulcorar las razones de su firma en esta iniciativa, que sirve totalmente para que las mujeres denunciadas por aborto sean sometidas a procesos penales largos y revictimizantes, con múltiples repercusiones sociales y económicas.

No consideró, igual que sus compañeros diputados, el estigma que el aborto aún tiene en la sociedad y que llevan consigo, en el ejercicio de sus funciones, policías, médicos, ministerios públicos y jueces, aquellos que atienden a víctimas de violación o a mujeres que sufren abortos espontáneos y que inmediatamente son tratadas como criminales, estos prestadores de servicios que niegan u obstaculizan la atención precisamente por estos estigmas, reforzados por las instituciones ante las omisiones o desatenciones, lo que repercute directamente en sus obligaciones.


EL DISCURSO ES CONTRA LAS MUJERES
Mientras en el Congreso de Aguascalientes sigan priorizando el discurso del aborto como un atentado contra la vida, como un acto que realizan las mujeres por carecer de educación sexual o por pobres, mientras se siga considerando un delito y no un servicio de salud, el Estado continuará enviando un mensaje que incide en las creencias y prejuicios de la sociedad entera, pero sobre todo, recalco, en estos funcionarios públicos que ejercer todo su poder en contra de las mujeres cuando sospechan que se han provocado un aborto.

Y la deuda con las mujeres de parte de las autoridades continúa. En el informe Maternidad o castigo. 

La criminalización del aborto en México, que publicó en 2018 GIRE, se destaca que es una obligación del Estado mexicano el reconocer las normas sociales y estructuras de poder que impiden el ejercicio del derecho a la salud reproductiva en igualdad de condiciones, como los papeles asignados a cada género con medidas que deben abordar y eliminar los estereotipos discriminatorios, las presunciones y las normas en relación con la sexualidad y la reproducción que subyacen en este tipo de leyes restrictivas, así como los estereotipos vinculados con la maternidad que permean el sistema penal y se materializan, entre otras cosas, en la criminalización del aborto, que castiga a las mujeres que desafían las normas establecidas con respecto a su reproducción.
Y sí, la garantía de la salud reproductiva implica que las mujeres tengamos acceso a otros derechos, como la educación, el acceso a información de métodos anticonceptivos y a éstos, lo que repercute en la eliminación de la discriminación dentro de la familia, donde sucede un alto índice de violencia doméstica y sexual y, en general, todas las formas de violencia hacia las mujeres.


EL CASTIGO DE SER MADRE
De cualquier manera, la prohibición y criminalización del aborto no impide que las mujeres interrumpan su embarazo, pero prohibir que las mujeres tomen decisiones de forma autónoma, penalizarlas o impedirles que accedan a servicios de salud garantizados en la ley -como la NOM 046 para niñas mayores de 12 años víctimas de violación- son actos intrínsecamente discriminatorios.

GIRE señala que criminalizar el aborto, cito: “[…] daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario. En los países donde el aborto provocado está restringido por la ley o no está disponible, la interrupción segura del embarazo es un privilegio de los ricos; las mujeres con recursos limitados no tienen más remedio que acudir a proveedores y prácticas de riesgo. Esto se traduce en una grave discriminación contra las mujeres económicamente desfavorecidas […]”, por lo que negar el acceso a abortos seguros obliga a las mujeres a ser madres o a buscar formas de interrumpir el embarazo que pueden poner su salud y su libertad personal en peligro.

Cuántos casos hemos conocido en donde las mujeres llegan a pedir atención médica por complicaciones obstétricas, abortos espontáneos, y el personal de salud la juzga, castiga y denuncia sin haberle otorgado los servicios de forma pertinente y sin respetar la presunción de inocencia, como señala GIRE, en casos de países donde las leyes contra el aborto permite que las mujeres sean encarceladas por haber sufrido un aborto espontáneo, pero en México, la falta de legislación, los prejuicios y la criminalización del aborto sí han llevado a someter a cientos de mujeres que llegan a hospitales con abortos en proceso y que son sujetas a tratos discriminatorios, aunque no enfrenten al final una sanción penal.


DE FONDO, ES ERRADICAR DISCRIMINACIONES ESTRUCTURALES

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw) establece que el Estado tiene la obligación de otorgar medidas que eliminen lo que repiten constantemente los diputados, pero sin trabajar en ello, las violencias hacia las mujeres, a través de las discriminaciones estructurales, así como la obligación de proporcionar resultados. Que no se ofrezca la igualdad en la salud reproductiva propicia y fomenta que “los factores sociales y culturales que alimentan y perpetúan el estereotipo de las mujeres como meros agentes de reproducción” se perpetúen entre la sociedad. Todas las políticas públicas, las iniciativas en materia de salud para las mujeres que suben en el Congreso se limitan a la salud materna, lactancia, sin que se incluya la anticoncepción, menos el aborto. El Comité contra la Tortura y el Comité de Derechos Humanos han determinado que, en algunos casos, obligar a una mujer a llevar a término un embarazo no deseado equivale a un trato cruel e inhumano. La criminalización de las mujeres por abortar es producto de la falta de voluntad política del Estado para cumplir con sus obligaciones.

En 2016, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones

Unidas, determinó que el Estado debe abstenerse de:
+Promulgar y aplicar leyes que tipifiquen como delito los servicios y la información de salud sexual y reproductiva;
+Promulgar y aplicar leyes que penalicen el aborto;
+Establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, los requisitos de autorización de padres, madres o tribunales para acceder a los servicios, en particular para el aborto y la anticoncepción;
+Tergiversar o difundir información errónea en materia de salud sexual y reproductiva, o establecer censura.

Debe proteger:
+Y adoptar medidas para evitar que terceros obstaculicen de manera directa o indirecta el disfrute del derecho a la salud sexual y reproductiva.
+Prohibir e impedir que agentes privados obstaculicen el acceso a los servicios de salud, por ejemplo, mediante la obstrucción física a las clínicas o la difusión de información errónea;
+Regular adecuadamente la objeción de conciencia de manera que en la práctica no impida a ninguna persona el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva;
+Velar por que las y los adolescentes tengan pleno acceso a información en materia de salud sexual y reproductiva, independientemente del consentimiento de sus padres o tutores o de su estado civil, y respetando su privacidad y confidencialidad.

Debe cumplir:
E implementar las medidas que sean necesarias -legislativas, administrativas, presupuestales, judiciales- para dar plena efectividad al derecho a la salud sexual y reproductiva, por ejemplo:
Asegurar el acceso universal de las personas a una serie de servicios de calidad, particularmente la atención de la salud materna, los servicios de anticoncepción y la atención para el aborto sin riesgo;
Garantizar la atención de la salud física y mental a víctimas de violencia sexual, especialmente anticonceptivos de emergencia y servicios de aborto sin riesgo;
Adoptar medidas para eliminar obstáculos como costos elevados y la falta de acceso físico o geográfico a establecimientos de salud sexual y reproductiva.
Elaborar normas y directrices para la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, las cuales deben ser constantemente actualizadas para incorporar los avances médicos;
Proporcionar una educación adecuada en función de la edad, con base empírica y científicamente exacta en materia de salud sexual y reproductiva.


El documento de GIRE también establece que en México los derechos establecidos en papel están muy lejos de los servicios a los que tienen acceso las personas, en este caso el aborto por causales, ya sea por desconocimiento de las autoridades y, en particular, del personal de salud acerca de sus obligaciones, porque imponen requisitos no solicitados por la legislación que obstaculizan y en ocasiones hacen imposible el acceso a servicios legales de aborto y se permite la desinformación por parte de grupos antiderechos mediante la promoción de legislaciones que buscan restringir los derechos humanos; así como, otra vez, se continúa con criminalización de mujeres con emergencias obstétricas. Deja muy claro que el enfrentar un proceso penal por aborto, sin importar el sentido de la sentencia, puede tener consecuencias permanentes en la vida de las personas denunciadas, su familia y la relación con su comunidad.

Con esto y anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario, por lo menos durante el primer trimestre de la gestación.

En el Congreso de Aguascalientes volverán a subir otras iniciativas similares que dicten “el derecho a la vida desde la concepción”, mientras que Michoacán podría ser el segundo estado del país en donde se legalice el aborto. ¿Por qué? Porque ahí sí hubo un diputado que, junto con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, presentara una vez y otra más, la iniciativa de ley para despenalizar el aborto en ese estado. El diputado Tony Martínez aseguró que su interés es que principalmente las mujeres no corran ningún riesgo al practicarse abortos de manera clandestina. Si ese es su argumento, está bien, a ninguna se obliga a abortar, pero todas tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

En Aguascalientes, no hemos dejado de pronunciar los nombres de los 19 diputados que pretender “defender la vida desde la concepción”, pero ¿y el resto de los diputados alguna vez han tenido en sus agendas presentar la iniciativa de despenalización del aborto?

¿La propondrá la bancada de Morena y sus diputados José Manuel González Mota, Heder Pedro Guzmán Espejel, Erica Palomino Bernal, Cuauhtémoc Cardona Campos, Natzielly Teresita Rodriguez Calzada? ¿La trae en su agenda de izquierda el PRD con Jorge Saucedo Gaytán? ¿Lucía Armendáriz del PRI; Mario Armando Valdez del Panal? ¿El costo político es demasiado como para priorizar la lucha contra la violencia hacia las mujeres? Todos ellos votarán en contra la iniciativa, un regalo mínimo si ninguno de ellos ha propuesto la despenalización del aborto, no para que sea aprobado como acto de fe, en Aguascalientes esa lucha será larga y complicada, sino para mantener la discusión vigente, para que la sociedad debata, se informe, se arranque los estigmas, para propiciar la discusión urgentísima, consciente, lejos de dogmas religiosos y basada en las investigaciones científicas y en los derechos humanos. Las mujeres seguiremos abortando con o sin permiso. Garantizar los derechos reproductivos y sexuales nos alejará un poco de la violencia que vivimos.



@negramagallanes

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Consulta aquí el informe de GIRE: https://bit.ly/2zEl3AU 
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Ellos son los diputados que pretenden frenar nuestro derecho a una vida sin violencia: Dennys Gómez; Guadalupe de Lira Beltrán; José Manuel Velasco Serna; Mónica Becerra Moreno; Alejandro Serrano Almanza;  Guillermo Alaniz; Karina Ivette Eudave Delgado;María Irma Guillén Bermúdez; Salvador Pérez Sánchez; Paloma Amézquita; Enrique García López; Aida Karina Banda Iglesias; Patricia García García; Gladys Ramírez Aguilar; Mónica Jiménez Rodríguez; Sergio Augusto López;  Margarita Gallegos Soto; Juan Manuel Gómez Morales;  Elsa Amabel Landín. 

domingo, 28 de julio de 2019

El gozo del texto: Adiós, Tomasa

A mi abuela Mina se la robó mi Papá Chicho cuando ella tenía 13 y él 24. Mi Mina le contaba a mi madre y a sus otros 11 hijos las penurias casi siempre hincada frente a la lumbre mientras echaba las tortillas para darles de comer. El de su rapto fue uno de los relatos que ella misma me contó, no a través de mi madre. Mi abuelo Chicho la vio en la calle, se le acercó y le dijo: prepárate, en la tarde iré por ti. No me pidió, me llevó con él. Y yo, taruga, no supe. Mi abuela pasó de ser una niña de casa a una mujer resignada a su destino en menos de una semana.
Esto lo recordé mientras leía Adiós, Tomasa, de Geney Beltrán, sus historias, aunque no son similares a la de mi Mina, tienen un punto en común: estados de emergencia que con toda naturalidad se reproducen en este país en lo cotidiano, entre nosotros: la violencia, el arrebato, la crueldad, el dolor y la muerte.

Con Adiós, Tomasa, el escritor Geney Beltrán entrega su tercera novela, a la par de destacarse como un potente cuentista y ensayista, sin dejar atrás su labor literaria como editor. Con esta novela, crea realidades compartidas que se desligan de ser únicamente estrategias narrativas, pues se articula de la mano del dolor y forma una conexión orgánica entre la mirada infantil y masculina de la violencia, en este México violento y misógino donde no es fantasía ni ficción. Adiós, Tomasa busca reflejar una realidad que nos circunda y que nos exige el diálogo, porque ¿cómo dejamos a un lado la relación de la escritura con los contextos en la que se produce?
En las entrañas del país, en las sierras, en las comunidades alejadas de las “suidades”, dicen algunos personajes en Adiós, Tomasa, existe una memoria colectiva que reconoce que lo escrito no está fuera de los linderos de la realidad. México vive una que ha atravesado sexenios, que viene de mucho más atrás de la guerra contra el narco de Calderón,  y que continúa presente hasta ahora con la incertidumbre en la formación de la militarizada Guardia Nacional, la confrontación contra los cárteles de la droga está en los medios, de manera grotesca o silenciosa, está en las fosas y en las morgues donde no caben los cuerpos, y en el sufrimientos de miles de familias. Pero también está la violencia íntima, la doméstica, la que penetra el cuerpo de las mujeres en su mente y corazón. La que embiste con saña las hendiduras. Esa que nos hunde en un sistema de dominación patriarcal. Los mecanismos de crueldad que se utilizan contra nosotras. El despecho, la dependencia, los celos, el odio, la falta de oportunidades y las ganas de correr sin que nadie nos detenga. Adiós, Tomasa lleva esos estados de emergencia en sus líneas, que nos atraviesan en el contacto directo unos con otros en la calle y en la cama.
La Tomasa es una niña que ha sido violentada desde muy pequeña. La Tomasa es contada por el Flavio a la par de la íntima historia familiar, una visión masculina que desafía a denunciar que la realidad es mucho más dura y compleja que sólo el olor dulzón de los tomates que la Tomasa asaba justo en el momento en que iban por ella, o el sopor que provoca el calor mientras se está atrás del mostrador de un abarrote, y que impide siquiera la respiración del Flavio mientras aquellos hombre se la llevan.
Geney Beltrán no hace de su texto una denuncia social, aunque se lo cuestione el escritor de la historia de la Tomasa, esa tarea forma parte de mi lectura, es mi imposición. La realidad me estalló en el rostro, pero eso no significa que la literatura tenga que llevar un mensaje o una idea, Geney presenta el estado de las cosas, transmite. Una tortilla hinchándose como sapo en el comal es el amor; el olor de la mierda, el miedo; el del sudor de los sobacos, la tierra; el alcohol en una boca y la mugre en las uñas, la perpetración.
En Adiós, Tomasa, Beltrán Félix permite al narrador utilizar la voz del Flavio para contar la historia, un escritor que está consciente que su escritura no cambiará la realidad de las mujeres ni abonará a un cambio en las estructuras sociales. Sin embargo, una tradición latinoamericana hace que al igual que numerosos escritores, vuelque en su literatura una narración de los hechos que a través de los personajes defina un sendero de denuncia. Bordes que impresionan al lector por lo vívido de la pérdida, de la destrucción, todo sostenido en la lengua, el léxico, el dialecto, los neologismos para explicar lo que no tiene nombre en la normalización de la violencia, el abuso que se extiende en cada casa, en cada cuerpo de mujer u hombre y que invisibiliza los daños y el sufrimiento.
Adiós, Tomasa le da cuerpo y sensaciones a los números de la violencia y el horror en este país, va de lo general a lo particular y viceversa, relata en las historias familiares la dominación masculina que define comunidades y pueblos, ya no importa si es o no literatura o realidad, necesita de nuestros ojos el vislumbre de la justicia.
Geney Beltrán no se detiene a juzgar la moral ni los actos de sus personajes. No adopta la visión de estos nuevos tiempos en los que valiera más una dosis de corrección a la verosimilitud de la historia. Nos entrega una convergencia en donde a la realidad no le falta nada ni a la ficción le sobra. Hay que vivir en este lugar para aceptar que así son las cosas, pero que por eso mismo no hay que no permitirlas.
Lo que sí es que nos impone un ritmo y los códigos necesarios para darnos cuenta cómo El Negocio y el Patriarcado nos rodean, con todo el poder, los billetes verdes y las mujeres; cómo todavía los hombres no lloran ni ante el cadáver de su padre y se deben de alinear a los estereotipos, y aquí ya nada tiene que ver con lo fantástico.
Eso es Adiós, Tomasa, más que su estructura narrativa, más que el contenido violento en medio del letargo o de lo frenético.
La lectura de esta novela me impuso el desasosiego, me invadió de sensaciones y me trajo el recuerdo de mi Mina, esta niña de “suidad”, privilegiada, que pensó en sus historias al sumergirse en el texto.
Una mañana, mi abuela tenía hambre y sus niños también. Se los llevó al cerro agarrados en fila de la mano y con la otra cargó una cubeta, un cuchillo y la determinación de brincarse una barda y robarse unas tunas jugosas que saciarán el hambre. Al ser descubiertos, corrieron todos con los más pequeños en brazos a esconderse del castigo. Ahora la familia lo cuenta entre risas.
Adiós, Tomasa, y su desarrollo me dispuso a la realidad, su reminiscencia y sus difíciles sensaciones. Ese fue el gozo del texto. 



Texto leído durante la presentación de Adiós, Tomasa, novela de Geney Beltrán, en el patio central del Ciela Fraguas

@negramagallanes

jueves, 18 de julio de 2019

Spotlight en Aguascalientes

Entrevista con Javier González, oficial nacional de Gobernanza Efectiva y Democracia del Programa de Naciones para el Desarrollo

El 30 de mayo del 2019, el Gobierno de México, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Unión Europea (UE) presentaron la Iniciativa Spotlight, enfocada a prevenir y erradicar el feminicidio en el país, con una duración de cuatro años y que será implementada por seis Agencias de la ONU en los municipios de Chihuahua, Ciudad Juárez, Chilpancingo, Ecatepec y Naucalpan. La iniciativa destaca que los medios de comunicación tienen una labor primordial en el cambio de normas sociales, formas de pensamiento y conductas para prevenir la violencia, particularmente en el ámbito de la comunidad, por lo que, al pertenecer este tema a su agenda periodística, La Jornada Aguascalientes ha asumido la responsabilidad de compartir con la sociedad, pero especialmente con los gobiernos municipales y estatal, la iniciativa privada, la academia, así como con los demás medios de comunicación, una entrevista con Javier González, jefe de la Unidad de Gobernanza Efectiva y Democracia del Programa de Naciones para el Desarrollo en México, que participa directamente en la fase preparatoria de la propuesta, y aunque este programa no se implemente en el estado, abonar en la prevención, atención y protección de la vida de las mujeres en Aguascalientes. 

La Jornada Aguascalientes: Unos de los pilares de Spotlight es la promoción de leyes y políticas públicas en el combate a la violencia de género, sin embargo, en México existen ya múltiples de éstas que no han dado resultados, ¿cómo será el trabajo para que estas leyes se ejecuten?
Javier González: Afortunadamente el marco jurídico ha avanzado en México, sin embargo, sí podemos decir que hay un reto frente al marco normativo, es necesario garantizar en los estados la estandarización del tipo penal de feminicidio en todos los códigos penales, que se identifique y conceptualice debidamente en todo el país; hay que respaldar la estandarización de las leyes estatales relacionadas con el combate a la violencia contra niñas y mujeres, así como atender la persistencia de cláusulas de artículos discriminatorios, todavía tenemos muchas leyes en las que hay que hacer una revisión exhaustiva para los ajustes correspondientes.
En relación con lo que hace falta hacer para que las leyes actuales se implementen, uno de los pilares centrales de Spotlight, en el Plan de Trabajo, el número dos, tiene que ver con el fortalecimiento de las instituciones responsables de prevenir, sancionar y eliminar la violencia contra las mujeres y niñas, en especial el feminicidio, pues ellas tienen un papel fundamental en términos de poner en marcha estrategias para fortalecer capacidades de los servidores públicos que son responsables, de la atención, de la investigación, del trato con las víctimas, una serie de mecanismos instituciones que son necesarias fortalecer con una perspectiva de derechos humanos y un enfoque de género, esas son áreas fundamentales de trabajo, avanzar con las autoridades para que realmente puedan entender el marco jurídico y aplicarlo.
LJA: En el contexto mexicano, las decisiones del Gobierno Federal en materia de seguridad, la estrategia fallida de la militarización de las calles, por ejemplo, han repercutido directamente en la integridad de las mujeres, ¿qué plantea Spotlight ante este tipo de violencia que ya se refleja en un aumento alarmante de asesinatos de mujeres?
JG: Nosotros entendemos que el fenómeno del feminicidio es multicausal, la violencia de género que existe en el país no tiene que ver necesariamente con una causa en particular, sino que tiene que ver incluso con aspectos de normas sociales, de formas de pensamiento, institucional, de las leyes, de los servicios esenciales para atender a las personas que son víctimas de violencia, legales, judiciales, que no tienen suficiente calidad y atenderlo, así como también si hay participación de los grupos organizados de la sociedad civil, grupos de mujeres que promueven sus derechos, hay muchos aspectos. También hay una situación preocupante con los datos que contamos para poder tomar decisiones informadas de políticas públicas, la insuficiencia y la falta de calidad en la recolección de datos, que es necesario mejorar para tener estrategias para monitorear.
LJA: ¿Habrá algún tipo de recomendación a instancias o a gobiernos?
JG: Vamos a empezar la etapa de difusión, por supuesto que se debe trabajar de la mano con los municipios, los estados, la propia Federación, hay ya una serie de acciones a plantear con estas órdenes de autoridad, empezando por un diagnóstico, una propuesta para cambiar el marco regulatorio, una revisión de la Ley General de Responsabilidades Administrativas y sus leyes estatales, porque estamos buscando mecanismos que refuercen la transparencia y la rendición de cuentas. También quisiéramos mejorar las áreas de gestión y administración estadística, por ejemplo en salud y justicia en relación con la violencia hacia las mujeres; también propondremos un modelo de trabajo alternativo con hombres agresores, que eso es un tema muy importante, trabajos con periodistas, con los medios, tendrán una labor importante en términos de amplificar la importancia del fenómeno en México pero con perspectiva de género, la eliminación de estereotipos y roles de género,
Es muy importante desarrollar estrategias que permitan que los sistemas de información realmente generen y hagan uso de esta información, hay estándares internacionales y lo que recomendaremos a las autoridades es que se apeguen a esos estándares para generar información confiable, sobre todo pensando en identificar a las víctimas, a los servicios, a los sistemas de gestión que nos permitan hacerle frente al fenómeno.
LJA: ¿Cuál será la metodología para incitar a la participación de la Iniciativa Privada?
JG: La Iniciativa Privada es fundamental no sólo por el potencial que tiene de aportar recursos o destinar esfuerzos de responsabilidad social hacia acciones directas para prevenir, sancionar la violencia, sino también porque puede hacer actividades en el ámbito de su propio trabajo cotidiano, es decir, en sus centros de trabajo tienen también la posibilidad de realizar una comunicación más amplia respecto a este problema, de trabajar con sus empleados y empleadas, primero cuando se tiene un problema de frente, identificarlo con toda claridad y después reaccionar conforme al tema, solicitar y denunciar ante las instancias correspondientes cuando sea necesario, pueden contribuir a este cambio de mentalidades que nos hagan avanzar como sociedad, hacia un estado libre, los centros de trabajos, el sector privado, las cámaras, los colegios de profesionistas son indispensables para esparcir este mensaje,  pero también para los cambios internos de actitud y prevención contra a violencia de género.
LJA: El sexto pilar de Spotlight plantea promover el empoderamiento de mujeres y la sociedad civil organizada a través del apoyo de movimientos, ¿cuáles son las estrategias para lograrlo?
JG: Hay varias acciones en este pilar, una de ellas es robustecer las capacidades de las organizaciones civiles locales, ellas necesitan ser mucho más estratégicas en cuanto a diagnósticos, monitoreo, la evaluación de la violencia, pero también podemos capacitarlas en cuanto al litigio estratégico acercarles experiencias y mejores prácticas de otros países y de otras organizaciones y que puedan consolidar este rol de observación para que contribuyan a que las autoridades rindan cuentas. Un segundo tema es que podamos fortalecer los esfuerzos de las y los defensores de los derechos humanos y de los periodistas, pues precisamente esa sería una de sus funciones, defender los derechos humanos de las mujeres, implementar una capacidad de involucramiento de los movimientos de mujeres y niñas más amplio, sobre todo los mecanismos de derechos humanos internacionales, son fundamentales para poder mantener en lo más alto de la agenda de la atención a este problema con en todo el mundo, pero especialmente en América Latina y México.
LJA: La iniciativa plantea abarcar desde la prevención hasta la impunidad, ¿cómo se le dará seguimiento a la actuación de los primeros respondientes en el ámbito municipal, estatal que han sido omisos?
JG: Nosotros pretendemos abordar todas las etapas desde el proceso de política pública, cómo se implementan las intervenciones, cómo se monitorean, cómo se evalúan. Vamos a trabajar con policías, ministerios, médicos, enfermeras, quienes atienden en una primera instancia a la víctima de violencia, ahí también hay un trabajo no sólo de sensibilización sino de fortalecimiento en derechos humanos, del tratamiento efectivo, cómo canalizar para las siguientes etapas; la iniciativa busca acciones contra la impunidad que tanto ha lastimado al país, vamos a ofrecer capacitaciones pero enfocado en lo que no ha funcionado hasta ahora, sí ha habido esfuerzos pero no nos han satisfecho como país, entonces estamos generando contenido para los diferentes actores, no es lo mismo un policía que un agente del ministerio público, se necesita diferenciar los contenidos de acción con características muy específicas; también eso de modificar conductas sociales, eso debe hacerse al interior de las instituciones, hablamos de las familias, de los centros de trabajo en la Iniciativa Privada, pero los y las servidoras públicas son las que tienen que internalizar los contenidos, cambiar sus formas de pensamiento y motivar el cambio conceptual que nos dé resultados efectivos a mediano plazo.
LJA: La iniciativa cuenta con un presupuesto de siete millones de euros, ¿ya saben cómo se distribuirá el dinero, de qué forma se realizará?
JG: Este es un proyecto directo de las Naciones Unidas, no se hará una transferencia de recursos ni a los gobiernos ni a las organizaciones, las agencias de las Naciones Unidas se encargarán de establecerlo, así como del diagnóstico, son seis agencias, la oficina de  ONU Mujeres; el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo; el Fondo de Población de las Naciones Unidas; la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito; la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia también serán responsables de la administración financiera, el diagnóstico inicial se retomó de la estadística con la que cuenta el país. 
Este es un proyecto a cuatro años, desde luego que se llevará desde el marco de monitoreo y evaluación que nos permita ver en tiempo real cómo va la implementación de proyecto, habrá una evaluación de medio término.


@negramagallanes