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viernes, 1 de mayo de 2020

AMOR ETERNO, LABORES PROPIAS







Mi madre sostuvo la economía de nuestra casa durante mucho tiempo con su máquina de coser. Fueron tiempo difíciles para ella y mi padre en una de las tantas devaluaciones en el país. La recuerdo sentada frente a su máquina en las noches, alumbrada con la lucecita que guía el camino de la aguja. Estudió en una academia de corte y confección en esta provincia, yo tanteo que a inicios de los 70. Ahí mostró su inteligencia y habilidad, por lo que se ganó una beca para estudiar diseño de modas en el antes DF. Mi abuelo, su padre, no la dejó. Se opuso rotundamente porque esa ciudad sería la perdición para su hija y no permitió que continuara haciéndose ilusiones.

Pero no voy a romantizar el aguante que vivió ante la presión para que no se fuera a la capital, ni las dobles y triples jornadas laborales desde su infancia. Fueron épicas y una chingadera para ella. Aun así, no es una víctima. Ha sabido vivir con lo que tenía y tiene, y como ella decide hacerlo. No voy a ensalzar tampoco su abnegación, la cultura y la sociedad la pusieron en ese lugar, con esa idea, con poquísimas oportunidades para decidir, y que al tenerlas no quiso tomarlas por obedecer no el mandato de su padre, sino uno más aplastante de estructura patriarcal.

Después, cuidar dos hijas, atender una casa con marido incluido y aparte coser ropa ajena. A pesar de necesitarlo, nunca quiso un trabajo que la hiciera permanecer fuera de su hogar muchas horas. A la mesa nunca faltó, ni falta, comida preparada por sus manos. Menos falta amor y entrega, una total, incondicional, olvidándose la mayoría de las veces de sí misma. A estas alturas, me pregunto qué habría pasado si hubiera podido decidir por ella.

Desde el carácter biológico-natural, el discurso de una maternidad llena de sufrimientos y satisfacciones por los hijos enaltece a las mujeres. En la estructura social, tenemos en las manos la encomienda de formar familias y personas. Nuestra importancia en la comunidad es tanta que mueve los engranes para anclarnos a una tarea descomunal, somos responsables de la integridad física y moral de los hijos, su crianza implica que seamos médicas, profesoras, cocineras, sicoanalistas, adivinas de tiempo completo. La historia nacional mexicana ha pintado la figura materna en el regazo de una virgen morena. Sin embargo, todo esto nos ha restado subjetividad. Nos ha relegado a no ser sujetos de derecho. Estamos obligadas a parir, estamos obligadas a sufrir por los hijos y la familia. Y aunque hemos avanzado en materia de igualdad, la maternidad sólo ha dado vueltas para retornar al mismo punto: del lado vintage está el quitarse el pan de la boca y del hipster, ahora, asumir los partos naturales o amamantar a pesar del dolor. Es lo “natural”.

Amor eterno e inolvidable, canta Juanga, sacrificio, dolor, es lo que reviste aún a las mujeres, tengamos o no hijos, porque la maternidad es el símbolo con el que todas nacemos y el rol que terminamos cumpliendo con los sobrinos, los amigos, los hermanos, con el marido (dice Marcela Lagarde). Nuestro amor de madre casi siempre está en todas las relaciones sociales que tenemos y si no es así, la nación nos lo demanda.



No solo ha sido el deseo, sino la necesidad, lo que nos ha incorporado al mercado laboral (la carga hace andar al burro, mi abuela dice) que no siempre es satisfactorio, pues persiste la brecha salarial respecto a los hombres, además de los bajos salarios y el no permitírsenos los lugares de altos mandos, sin olvidar que tenemos a nuestro cargo el trabajo reproductivo. Pienso en la máquina de coser de mi madre y que el mundo de la moda fue conquistado por los hombres, en su mayoría. O la máquina de escribir, que en lugar de darnos voz como creadoras, pensadoras, escritoras -tan pocas y tan firmes-, nos encasilló por mucho tiempo en el lugar de las secretarias, para darle voz a otros, a pesar de ser un empleo empoderador en un inicio. Ambas máquinas pudieron darnos manutención, pero no siempre un lugar destacado en el mundo.

No es gratuito que las mujeres aún no tengamos voz, por lo que es “normal” que los hombres continúen apropiándose de los discursos, figurando, apareciendo, dominando las altas esferas y disponiendo de nuestras vidas. En su libro Mujeres y poder, Mary Beard recuerda el pasaje de la Odisea donde Telémaco manda callar a Penélope, su madre, cuando ella le pide a un aedo que cambie el tema de su canto: “Madre mía -replica-, vete adentro de la casa y ocúpate de tus labores propias, del telar y de la rueca… El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues el gobierno de la casa”. Aún después de siglos, las mujeres seguimos silenciadas, y cuando hablamos, nuestra voz no se escucha ni en lo privado ni en lo público. La voz que predomina es la masculina, la del “gobierno de la casa”, y de querer hacernos oír tenemos que pagar un precio muy alto: la descalificación, el infundio, el ignorarnos. Cuantas veces para hacernos escuchar hemos levantado la voz, y ahí somos nombradas como histéricas.

Aun con esto hemos resistido, seguimos buscando un camino a la igualdad, pero en el que estamos solas. No hemos podido combatir las violencias y desigualdades. El Estado mexicano sigue sin tomarnos en serio y con eso refuerza estereotipos y nos conmina a una vida bajo el sistema patriarcal y machista. Aplastante. Impedidor de nuestro derecho a la libre personalidad, a nuestro libre desarrollo, a la libertad sexual y reproductiva. Las mujeres seguimos atadas a la autorrenuncia, a la disponibilidad y a la cero autonomía.

Bajo el nuevo gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se ejecutó un recorte a la mitad del presupuesto del programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, con el argumento de evitar desvíos de recursos e investigar casos de corrupción. El programa está destinado sobre todo a madres solteras que trabajan o estudian, lo que ha ocasionado que miles de ellas sacaran a sus hijos de las estancias al ya no tener el servicio o no poder pagarlo. Una solución que planteó el gobierno fue que las familias y las abuelitas cuidaran de esos hijos. Lo que no considera el gobierno es que no sólo se trata de ver quién cuida a eso niños y en qué condiciones (erradicar la brutal violencia doméstica que padecemos sigue siendo otro de los pendientes en sus inexistentes políticas públicas de género), sino que refuerza estereotipos maternales, limita la vida de esas mujeres con dobles o triples jornadas laborales, muchas veces sin familia, con la disposición en el cuerpo de renuncia a su plenitud, con la valoración social al sacrificio y las vicisitudes, a la abnegación, plenamente justificado por el estandarte de la maternidad. Este recorte de dineros incide directamente en la economía de las familias, en especial de las familias con padres ausentes, por no decir valemadristas del bienestar y desarrollo de sus hijos. Este recorte es otro impedidor de nuestro derecho a la libre personalidad, a nuestro libre desarrollo, pues todavía no podemos ejercer el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo sexual y reproductivamente. Repito: las mujeres seguimos atadas a la autorrenuncia, a la disponibilidad y a la cero autonomía.

Una mejor madre, parece ser el mensaje perpetuo, es la que más batalla. Mi madre y su máquina de coser. Mi madre y sus renuncias en nombre de la familia. Tanta importancia tenemos en la comunidad, que somos las responsables totales de la crianza de los hijos en el discurso, oficialista o no, donde, por ejemplo, no entran todavía las labores compartidas de los varones. Pensemos en esa estructura social, patriarcal, machista que este gobierno tiene en mente. Ésa es la atadura y la desigualdad que debemos cambiar de fondo.

Gracias, mami. Tu camino abrió brecha para que me buscara una voz.

@negramagallanes

jueves, 5 de diciembre de 2019

PATRICIA MERCADO, SOBRE LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR Y LA NUEVA FORMA DE ENTENDER LA FAMILIA





+Existe un fuerte simbolismo al haber votado el Convenio 189 junto al T-MEC, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada
+Patricia Mercado ha mantenido en el Senado la discusión sobre los permisos de paternidad
La senadora habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad, que se acaba de aprobar en el Senado




El viernes 13 de diciembre, la senadora por Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado, estuvo en Aguascalientes para participar con una conferencia en el Encuentro de Paridad y Equidad organizado por LJA.MX. Antes de iniciar su participación conversó con algunas participantes del evento, donde destacó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los y las trabajadoras del hogar, que en su exposición de motivos ante el Senado, Patricia Mercado defendió al mencionar que desde su escaño, “nada más quiero llamar la atención de la importancia de lo que nos acaba de comunicar, que Presidencia de la República ha mandado a este Senado la solicitud de ratificación del Convenio 189, que asegura los derechos de las trabajadoras del hogar. Se ha remitido a la Comisión de Trabajo y a la Comisión de Relaciones Exteriores, ojalá que se pueda trabajar lo más pronto posible para cumplir esto, que seguramente saca de la pobreza laboral a dos millones de trabajadores, la mayoría de ellos mujeres. Muchas felicidades. Sólo llamar la atención a que ha sucedido algo que estábamos esperando hace muchos años y que finalmente el Ejecutivo nos manda la ratificación de este Convenio”.

La senadora ha planteado este convenio desde los derechos para todos, sin embargo, ha impulsado desde cada uno de los temas en el Congreso de la Unión, proyectos con perspectiva de género: “En el mundo del trabajo está habiendo una revolución, una revolución del tipo de empleos, una revolución de los derechos que hoy necesitan las trabajadoras, los trabajadores y sus familias”, por lo que “hemos votado en los últimos meses distintas reformas legislativas que hablan de esta gran revolución de los derechos laborales”.

Patricia Mercado retomó el tema este viernes:

“La Reforma Laboral se publicó para garantizar los derechos de las trabajadoras del hogar, la legalización de este trabajo, pero firmar el Convenio 189 planteó que siempre quedan temas pendientes, como la edad mínima para iniciar con el trabajo son 15 años, son adolescentes, la Organización Internacional del Trabajo se mete a que los instrumentos del 189 van al punto del trabajo infantil, trabajo forzoso, cuidar a los más jóvenes de violencia y acoso en el trabajo doméstico, entonces algunos plantean que incluso es trata laboral que una niña viva en el domicilio en el que trabaja, puede ser incluso trabajo forzoso, [los menores] pueden trabajar, pero tienen que salir y regresar, cómo garantizar que estudien la secundaria, eso no está en la ley, no está en la reforma, entonces, el convenio obliga a atender eso, que deben tener un hogar donde regresar en la tarde, ahí hay un tema para trabajar arduamente”.

Sobre el pendiente que queda en el tema de Seguridad Social, Patricia Mercado comentó que la seguridad social para los y las trabajadoras del hogar quedó en un transitorio en la Ley del Trabajo, “se tiene que cambiar la Ley de Seguridad Social para que puedan tener todos los derechos, en este momento se está haciendo una prueba piloto (en la Ciudad de México), el convenio nos ayuda para que eso no se quede en el camino, ya encontraremos cómo meterlo, en el transitorio, una ley, hay un compromiso”.
Estableció que existe un fuerte simbolismo al haber votado este tema junto el Tratado de Libre Comercio, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada: “Fue interesante haberlo votado junto con el Tratado de Libre Comercio, el adendum, porque el adendum es laboral, tiene que ver con la libertad sindical, la organización y contratación colectiva, la sindicalización, y el mayor clausulado del 189 tiene que ver con que los estados deben de promover la organización sindical de los y las trabajadoras del hogar. El adendum es cuidar eso, aquí no está muy clara las agencias de colocación de trabajadoras del hogar, todo tiene que ver con el 189. Decían que ya no tenía caso firmar el convenio, pero no, hay cosas que no están. En EU y Canadá no tienen ratificado el Convenio 189 y también habla de las trabajadoras del hogar migrantes, de garantizar sus derechos, eso va a ser muy importante porque la tasa de fecundidad en EU y Canadá está por debajo de los 2 hijos por mujer, o sea que más o menos hablamos de una sociedad que se reproduce bien, pero al parecer, la tasa de fecundidad va a ser más baja que eso, eso significa que los próximos años van a necesitar trabajos de cuidado, no hay reemplazo para ellos, van a necesitar en los próximos 10 y 15 años. Haber formado el convenio nos permite impulsar esto, aunque en 6 años se revise, que firmen también el convenio, porque esta movilidad laboral que van a tener las personas, sobre todo mujeres, en el marco del 189, México le va a poder a decir a EU y Canadá: ‘firma y vamos a respetar estos derechos de los trabajadores y trabajadoras del hogar migrantes, podemos hacer un programa de movilidad interesante, comprométete porque nosotros ya lo hicimos’; tenemos autoridad moral para decirles esto.
“Fue simbólico que el tratado de 900 mil millones de dólares que firmamos al mismo tiempo que firmamos por los derechos de uno de los sectores de la población de trabajadores más pobres, cada vez puede ser más fuerte. Va a ver una oportunidad para estas trabajadoras y trabajadores que implica que como país tenga una capacitación porque ‘naciste mujer y ya te toca ir a cuidar niños’, no, ya hay una capacitación laboral, Centros de Capacitación para el trabajo que hablen en general de los cuidados. Hay una Ley de Sistemas de Cuidados, una que apenas se va a votar, al sistema le cuesta mucho dinero, los estados deben estar dispuestos a pagar por los cuidados entre las empresas, también le tiene que entrar con horarios flexibles para hombres y mujeres, home office, uno o dos días de trabajar desde sus casas”.
Otra de las discusiones que Patricia Mercado ha mantenido en el Senado es sobre los permisos de paternidad: “Que no sean 5 días, que sean 15 cuando nace el hijo, la Organización Mundial de la Salud lo que recomienda es que el primer año tenga un cuidador primario, la mujer puede serlo, pero eso no significa que sea el centro de cuidado. Nosotros mandamos a los hijos a los centros de cuidado, guardería, estancia, lo que sea, a los 45 días para volver al trabajo, entonces, el términos de salud mental y física el cuidado primario es importante, entonces podría ser 6 meses hombres y 6 meses mujeres, pero no, es muy caro para las empresas trabajar con goce de sueldo, pero podemos pensarlo, hay una discusión en permiso maternos y paternos, hacerlos más largos en un inicio.
Reconoció que este tema se ha abordado desde diferentes instancias, como en el caso de la Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: “A partir del 17 de noviembre surtió efectos una resolución de Conapred, que es vinculatoria, sobre que el Seguro Social tiene que darle guardería a los hijos de los hombres trabajadores, el Seguro Social tiene un déficit, hay mujeres que piden un lugar que no lo tienen, pero lo que vemos es una cuestión de igualdad, vamos a suponer que el hombre trabajador tiene una mujer que le cuida a sus hijos; a la mujer le damos guardería porque en teoría no tiene a nadie que le cuide a sus hijos, esto es una cuestión de discriminación, y esta cuestión está siendo interesante, también va a obligar al Seguro Social a crear más guarderías, e implica reestructurar la forma en que vemos a las familias, por eso tenemos que hablar de la jornada de trabajo de 8 horas, esa la ganamos hace 100 años, eso ya no nos sirve, las familias eran distintas, ahora hay otras realidades, ahora con estas nuevas tecnologías podemos hacer administración de tiempo, la OIT le llama autonomía del tiempo, todo cuenta, desde que los espacios públicos tienen que ser atractivos, salir de tu casa y que sean seguros, que tengas toda la tecnología, ya no es la casa de cada quién, en la calle de todos, el nuevo tipo de trabajo, que no sea sólo estar en la casa, salir a la calle, en un parque, ves a la gente, las ciudades tienen que ser amables, igual que en el trabajo, todo está relacionado con la seguridad, con la movilidad”.
La senadora Patricia Mercado habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad que se acaba de aprobar en el Senado, con una serie de reformas a la Constitución. Ahora, el Congreso de la Unión debe elaborar en un periodo de 180 días una Ley General en materia de movilidad y seguridad vial. El dictamen dice que: “Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad”. También se le dieron facultades a los municipios para elaborar planes sobre estos temas:

“En el Senado acabamos de votar el derecho a la movilidad y seguridad vial, entonces, hicimos modificaciones a la Constitución, ahora viene las leyes sobre movilidad. Estas leyes coordinan competencias, los municipios tienen las suyas, que son el tránsito, los estados las de las licencias, el tema es cómo construyes un piso básico, un piso común, la señalética tiene que ser igual en todo el país, velocidad, alcoholímia, los niños, las armadoras, vender autos seguros, hacer un piso común y con la pirámide de movilidad ver que la prioridad es el peatón, la bicicleta, transporte público, al final el automóvil, la inversión, tiene que ser 70% basada en esta pirámide y 30% la infraestructura para automóvil. Por eso decía que tiene que ver con las ciudades, que invite a caminar y a pasear, por estar en el trabajo la gente se pierde de esto, son nuevos derechos que tienen que plantear”.

@negramagallanes