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martes, 10 de diciembre de 2019

DESBASTAR LA PIEDRA BRUTA






 ENTREVISTA CON MARICELA GASTELÚ
“Es responsabilidad, como hombres y mujeres de una nueva ola, de empezar a cambiar las palabras, los comentarios y hechos machistas, ya tenemos conciencia y todo lo que salga de nuestra boca tiene que venir para construir”




El 28 de noviembre se llevó a cabo la Mesa Agenda Política con Perspectiva de Género, organizada por Movimiento Ciudadano, en la que participó Maricela Gastelú, consultora política e impulsora de iniciativas para erradicar la violencia política de género. 
Su discurso fue claro, honesto, cálido y sencillo, Maricela Gastelú se enfocó en la narrativa de los estereotipos de género que permean en la sociedad, como cuando la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, dijo que iba a permitir que las niñas de las escuelas de educación básica usaran pantalones, sin embargo, en ese momento la discusión se centró en el cuestionamiento de si los niños podían usar falda, dejando de lado los beneficios que traería que las niñas usaran pantalones escolares, como las que viven en comunidades retiradas y padecen frío al tener que levantarse a las 5 de la mañana para llegar a la escuela; o las niñas que no pueden jugar libremente, mientras que los niños suben, bajan, se arrastran sin problemas. Enfatizó, sin reservas, en un tercer punto: porque “a alguien algún día se le ocurrió cosificar la falda escolar, hacerla sexualmente apetecible, y si uno se mete a cualquier página pornográfica va a encontrar que hay un alto contenido, primero, de violencia explícita contra las mujeres, o sea, cachetada, guamazo, nalgada erótica, le jalo el cabello, le escupo, termino mi relación sobre ella, y un largo etcétera que han hecho creer a las generaciones que se educan con la pornografía que eso es sexy, aceptado, que a la mujer le gusta la violencia, y si es colegiala con la faldita sexy, las calcetitas, y entre más infantil se vea, más atractiva, entonces la niña de 13 años va saliendo de clases con su falda y algún cerdo le grita una cosa. Hay cosas que se tienen que empezar a hablar antes de que también los niños pueden usar falda, lo que importa es no permitir, no por estereotipos y patrones de género, que si has nacido de una forma te toca de esa manera”.

Continuó su participación enfocada en cómo la verbalización de estos estereotipos está muy arraigada entre las personas: “Las palabras tienen poder, las palabras tienen fuerza, desde que nació el niño o la niña y le preguntan a la mamá ¿qué fue?, fue niña, ahh, es que las niñas sufren mucho… o sea, la niña no lleva ni 5 minutos de nacida y ya le están fregando la existencia […], o el más aventurado que responde, tuve niña, puro artículo para caballero, somos cosas, objetos, artículos para alguien más”.

Maricela Gastelú destacó que en México diariamente diez mujeres mueren por crímenes en razón de género, pero que también debe hacerse visible que en México seis de cada diez padres son padres ausentes, que mandan mil pesos una vez al año para manutención, no entran al tema de la crianza compartida, de la paternidad responsable: “Nos dicen los partidos políticos, lánzate de candidata, busca una regiduría y ahí comienza el paradigma de la mujer política, terminas la campaña, llegas a tu casa cansada y todavía hay que hacer labor doméstica, hay que revisar a los hijos, al esposo, las actividades que por género nos dijeron que nos correspondían, y regresas a la campaña, cansada, madreada, y ahí también hay que estar respondiendo, para eso también necesitamos que entren a la crianza”. 

Y concluyó: “Si bien es cierto que los hombres no tienen la culpa de haber sido educados en estereotipos machistas, es responsabilidad como hombres y mujeres de una nueva ola, de empezar a cambiar las palabras, los comentarios y hechos machistas, ya tenemos conciencia, y todo lo que salga de nuestra boca tiene que venir para construir, porque si no construimos una mejor sociedad no estamos siendo diferentes a los que hace 500 años lapidaban a las mujeres. La conciencia es lo único que nos hace diferentes a las bestias, porque instinto sexuales todos tenemos, el que es incapaz de tener dominio de sus instintos, desbastar la piedra bruta, entonces no es diferente a otros, hay otros que le están entrando al tema, por ellos, no para caer bien, para ser seres humanos dignos, y estos hombres que antes eran de una manera y ahora están cambiando, estos son los hombres con los que las nuevas mujeres vamos a construir una mejor sociedad, lo mismo con las mujeres, nosotras también debemos hacer cambios”.

Al término de la mesa, LJA.MX platicó con Maricela Gastelú:




Tania Magallanes: El enfoque que le diste a tu participación fue en los estereotipos de género, y con esto, pensaba que a penas hace unos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la norma de la CDMX que otorga la custodia en automático a las madres mientras ocurre el juicio de divorcio, pues reafirma los estereotipos de género tradicionales de la crianza femenina y profundiza la obligación tradicional de la mujer de ser madre. 

Maricela Gastelú: De entrada, suena terrible si le decimos a las mujeres que ya no se les va dar por sentado que tengan la crianza y el cuidado de sus hijos, suena horrible. El problema va más atrás y tiene que ver con la maternidad obligada, que no se ha hablado siquiera de la posibilidad de la interrupción del embarazo, porque entramos otra vez al tema de que ni las perras rechazan a sus hijos, y no es que las mujeres rechacen a sus hijos, es que siempre se ha puesto este estereotipo de mujer de crianza; por qué sí el hombre puede seguir y hacer su vida y pasar dinero de vez en cuando. Ahí tenemos una deuda con las pensiones, larguísima, si voy a hablar entonces de quién va a criar, que deje de haber carrilla y satanización de la madres jefas de familia y las madres solteras con estos comentarios de “la bendición, se parece a Jenny Rivera, mamá luchona”, y comentarios que desacreditan a una mujer que tiene un hijo y decidió o se vio obligada a sacarlo adelante ella sola. Se debe dejar de tolerar a hombres padres irresponsables en la manutención; establecer criterios de persecución penal y garantías, que no puedan ni siquiera salir del país, por ejemplo, si no han cubierto sus obligaciones de manutención, pero antes de hablar del rol de crianza y de cuidado, hay que entrar al tema de la maternidad no deseada, lo que la ley no puede hacer es juzgar con moralidad. 

Hay un senador que dice que debería someterse a consulta popular el tema del aborto, pero sería una aberración, los derechos no se consultan, de entrada, segundo, qué fácil es decir para el sistema patriarcal, con una encuesta truqueada: los mexicanos dicen que todas las mujeres deben ser madres, deben ser obligadas a parir, que ese es el tema, hay quienes dicen, sí estamos de acuerdo con el aborto, si y sólo si han sido violadas, pero la violación no se da sólo en la noche, en un lugar apartado, también la violación se puede dar en pareja, en un entorno doméstico, se puede dar incluso sin violencia, y hay mujeres que después de haber sido violadas son obligadas a parir; las mujeres en cárcel que son de violadas, porque ahí no hay un consentimiento, ni sexoservicio, y que son obligadas a parir en condición de cárcel, no solamente van a terminar purgando su pena, sino cuando salgan van a tener que enfrentar el proceso de una crianza obligada, las que estemos a favor del aborto no es que sea per se, huy sí, vamos todas a abortar, entendemos que hay mujeres que de todas maneras lo realizan en clandestinidad, de muchas maneras, se tiene que empezar a hablar este tema, luego nos abrirá las puertas para hablar de que sí está correcto que la ley no conceda per se, por el hecho de ser mujer, la custodia de los hijos, porque esto les lava las manos de responsabilidad a los hombres y los excluye de la paternidad que les toca. Que cambie la ley, que hagan justicia y que sean igualitarios.

TM: La Ley Olimpia acaba de ser aprobada, va de la mano con la libertad sexual que se nos ha negado históricamente a las mujeres, y sirve precisamente para hablar de este tema.

MG: Primero, ¿qué es la Ley Olimpia?, es una ley que sanciona a las personas, generalmente hombres, que difunden contenido íntimo y privado, sin consentimiento de las personas. Anteriormente la gente decía pero es que si ella se grabó teniendo relaciones sexuales con él, entonces ella sabía que iba a ser difundido, y no, esta es una revictimización, ya es víctima porque la están difundiendo en redes sociales y todavía la revictimizan al decir que es su culpa, y en este ampararse, muchas parejas sexuales de las mujeres decían pero es que ella sabía que nos estábamos grabando, en el caso de que supieran, porque en otros claro que no sabían que eran grabadas, ni así le da derecho al otro a difundir contenido que era entre dos personas, y no solamente sexuales, por ejemplo, cuando acudiste a una marcha podemos ver cómo la gente dice aquí podemos ver cómo Tania marchó y entonces vamos a exhibir dónde trabaja y quiénes son los familiares de Tania y su hijo estudia en tal primaria y vamos a matar a su hijo. Pueden ser tus cuentas bancarias, tus horarios, tu dirección y entonces habrá gente que tome todo tipo de represalias porque el mundo está lleno de odio. 

El caso de Olimpia Coral Melo, esta activista que no solamente hace una batalla campal en todo el país, sino que va sentando antecedentes en toda América Latina, porque esta ola del feminismo va de forma transversal en todos los países. 

TM: Con la Ley de Paridad de Género parece que estamos contentas porque las mujeres ocupan lugares, pero eso es muy diferente a trabajar con perspectiva de género.



MG: Qué bueno que los medios de comunicación, como éste, se den cuenta de esta laguna tan grande, porque a fin de cuentas, los medios de comunicación también son creadores de presión social para influir en las leyes, entonces cuando los medios son de corte machista, pues somos unas malas mujeres, pérfidas desgraciadas, y cuando los medios son críticos y propositivos generan un cambio en la conciencia de las personas. Por supuesto que hay que clarificar qué es paridad y qué es perspectiva de género, porque luego se cree que es lo mismo, como sexo y género, y no, la paridad obliga de forma constitucional que la mitad de los cargos sean para mujeres; la perspectiva de género es legislar o juzgar que la mujer se encuentra en condiciones diferentes a las de un hombre. Perspectiva de género es que nuestras diferencias nos hagan iguales a todos, ante la ley. Por ejemplo, sería que no todas las mujeres tienen el peso necesario para, al momento de cambiar la llanta, meter la llave en cruz, brincar y sacar los birlos, entonces, colocar la llanta trasera de forma vertical, ya no horizontal, para poder retirarla con mayor facilidad, colocarla, y en lugar de llave de cruz tener una pistola de pernos, que sea más rápido y que no me exponga en carretera, eso es pensar con perspectiva de género. Otro ejemplo: los mentados garrafones, claro que hay mujeres que alcanzan a agarrar dos garrafones, pero otras no, y pensando en esas otras que no podemos cargar un garrafón, con perspectiva de género, no es que hagan un garrafón rosa, no, es hacer un garrafón más pequeño.




@negratinamagallanes

jueves, 15 de agosto de 2019

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN AGUASCALIENTES, QUE CONTINÚE LA DISCUSIÓN






+El Estado debe abstenerse de establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva
+Criminalizar el aborto daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario
+Anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario



Hace unas semanas, las bancadas del PES, del Verde, del PAN y del PRI presentaron en total opacidad a la Oficialía de Partes del Congreso de Aguascalientes otra iniciativa de reforma para modificar el artículo 2 de la Constitución local con la inclusión de la oración “derecho a la vida desde la fecundación”. Lo que seguía era lograr el consenso de los demás diputados, subirla a pleno y votarla a favor con una mayoría calificada, 18 diputados como mínimo. Pero nada de esto pasó. Aunque no es la primera vez ni será la última que lo intenten.

LA INICIATIVA

Este nuevo documento inicia con un discurso sobre “el derecho a la vida”, pues establece que la mortal ola de violencia que padece el país, asesinatos de hombres, mujeres y niños, es precisamente por la falta de respeto a la vida que se observa en la indolencia de la sociedad y los gobiernos. Así, resalta que el Estado debe “entablar una conducta que dé lugar a la privación arbitraria de la vida, daño deliberado por acto u omisión”; también destaca que se ha instalado de forma progresiva una cultura de la “invisibilidad de la persona en cualquiera de sus etapas”, para después olvidar todos estos puntos, darle un giro y enfocarse en el “análisis científico”, sesgado e intencional de “la vida desde la concepción”.

Con todo el aparato y recursos de los que dispone el Congreso, incluyendo un Instituto de Investigaciones Legislativas, los 19 diputados -dos más de los que presentaron la iniciativa anterior en diciembre del 2018, 17- que participan en el “Proyecto de Decreto” para reconocer “la vida desde la concepción”, justificaron sus motivos en investigaciones e indagaciones de hace 50, 40, 30, 20 años, en notas periodísticas y artículos de opinión, lecturas a modo que benefician este discurso “provida” conservador. Más insultante y añejo aún: En este documento, los diputados firmantes citaron a William Harvey, un biólogo nacido en ¡1578!, de un texto que pomposamente a pie de página referencian al fragmento extraído del libro The evolution of man, de Ernst Haeckel, publicado en 1876.

La investigación sesgada es obvia cuando en sus consultas y referencias pudieron incluir otras notas informativas actuales, de este mismo año, como “El científico de la UNAM, Antonio Lazcano, explicó que las razones por las que un embrión no es considerado como una persona”, pues “A decir del biólogo desde la existencia de un óvulo y un espermatozoide hay vida, pues ‘están vivos como un cigoto’, pero la actividad nerviosa y la diferenciación celular que crea el sistema nervioso central de un embrión, no empiezan sino hasta la doceava semana de gestación: ‘Antes no se puede decir que se trate de una persona o individuo en potencia, sino de una masa de células vivas que no son una persona, no tienen derechos sociales.’”


LA CRIMINALIZACIÓN A LAS MUJERES NO SÓLO ES JURÍDICA

Aunque esta reforma constitucional no implica la modificación al Código Penal local, que establece sanciones por Aborto a la mujer o persona que lo realice, la “iniciativa” favorece por completo un discurso y análisis retrógrada e ignorante para impedir la garantía a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, por decir lo menos, que ha sido impulsado por grupos conservadores no únicamente en Aguascalientes, sino en todo el país, con el objetivo de incluir “proteger la vida desde la concepción” o el “derecho a la vida desde la fecundación” en el artículo 2, además que negarse a retomar el tema de las ampliaciones de las causales del aborto o su despenalización para procurar el aborto legal y seguro. Incluir esta “definición” en el artículo 2 atenta directamente contra la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, lo que las violenta y las criminaliza de múltiples formas, más allá de lo jurídico.

Retomo el tema, unas semanas después, porque es obvio que estos diputados promoventes no desistirán de su propósito hasta que tengan seguros los votos necesarios para que la iniciativa se transforme en reforma, por lo que es necesario continuar con la discusión. Apenas hace unos días, un grupo de mujeres rezaba frente al Congreso para que la misericordia de dios no permita que se apruebe, repetían, la matanza de bebés. Nos urge el debate con todo y su discusión, la información, los datos científicos y la difusión de que esto no es un tema moral, sino de derechos humanos.

LOS DIPUTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Porque los diputados no soltarán el tema hasta cumplir con su propósito. Uno de los firmantes de la iniciativa, el coordinador de la bancada panista, Guillermo Alaniz de León, amenazó con que será hasta el próximo periodo ordinario o en un extraordinario cuando estará lista la nueva propuesta para su discusión y posible aprobación, con el dictamen de las comisiones unidas de la Familia, Derechos Humanos y Puntos Constitucionales para llevarla al pleno: “Lo hemos comentado, es una iniciativa que ha presentado el PAN y que han suscrito algunos otros diputados, la idea es que tenga una muy buena mayoría para poderla presentar. Ya se presentó al Pleno en Asuntos en Cartera y pasará a comisiones como cualquier otra iniciativa, en el entendido que no se presentará si no se tiene una mayoría (…) de entrada tenemos 19 firmas, lo que nos permite de alguna manera con eso poderla presentar pero no queremos que esto suceda, queremos todavía que sea platicada y consensuada con los 27 diputados y si hay la oportunidad de presentarla, la presentaremos y si no estaremos a expensas de ello”.

La iniciativa fue expuesta por los medios de comunicación ante de que se subiera al pleno, lo que reveló la falta de transparencia, máxima publicidad y parlamento abierto con que debería actuar el Congreso del Estado al actuar “en lo oscurito”, por lo que la diputada por el PRI, Elsa Amabel Landín Olivares, al verse descubierta su firma en el documento y preocupada por quedar bien con dios y con el diablo, aseguró que su partido se retiraría de promover la iniciativa si no se cumplían las condicionantes necesarias para no criminalizar a las mujeres.
Según ella, el texto no repercute en este acto, la criminalización, pues la mujer que aborte puede pagar “su delito” (las comillas son mías) con una pena de trabajo comunitario o “de otra índole” y se otorgarían garantías para procurar “la vida” en Aguascalientes. Dos pájaros de un tiro, tal vez pensó.
Lo que no consideró la diputada priista es que en este país no sólo se criminaliza a las mujeres con la prisión, sino con el escarnio público o familiar; tampoco destacó cuál es el beneficio para la mujer ante este tipo de sanciones: expiar el pecado, cumplir su condena, reinsertarse en la sociedad. Su limitada perspectiva de género y de derechos humanos no le permitió analizar el contexto en el que las mujeres nos desarrollamos precisamente porque el Estado detiene nuestro libre ejercicio de decisión. Al parecer, la diputada Landín Olivares desistió de su apoyo a la iniciativa después de que saliera a edulcorar las razones de su firma en esta iniciativa, que sirve totalmente para que las mujeres denunciadas por aborto sean sometidas a procesos penales largos y revictimizantes, con múltiples repercusiones sociales y económicas.

No consideró, igual que sus compañeros diputados, el estigma que el aborto aún tiene en la sociedad y que llevan consigo, en el ejercicio de sus funciones, policías, médicos, ministerios públicos y jueces, aquellos que atienden a víctimas de violación o a mujeres que sufren abortos espontáneos y que inmediatamente son tratadas como criminales, estos prestadores de servicios que niegan u obstaculizan la atención precisamente por estos estigmas, reforzados por las instituciones ante las omisiones o desatenciones, lo que repercute directamente en sus obligaciones.


EL DISCURSO ES CONTRA LAS MUJERES
Mientras en el Congreso de Aguascalientes sigan priorizando el discurso del aborto como un atentado contra la vida, como un acto que realizan las mujeres por carecer de educación sexual o por pobres, mientras se siga considerando un delito y no un servicio de salud, el Estado continuará enviando un mensaje que incide en las creencias y prejuicios de la sociedad entera, pero sobre todo, recalco, en estos funcionarios públicos que ejercer todo su poder en contra de las mujeres cuando sospechan que se han provocado un aborto.

Y la deuda con las mujeres de parte de las autoridades continúa. En el informe Maternidad o castigo. 

La criminalización del aborto en México, que publicó en 2018 GIRE, se destaca que es una obligación del Estado mexicano el reconocer las normas sociales y estructuras de poder que impiden el ejercicio del derecho a la salud reproductiva en igualdad de condiciones, como los papeles asignados a cada género con medidas que deben abordar y eliminar los estereotipos discriminatorios, las presunciones y las normas en relación con la sexualidad y la reproducción que subyacen en este tipo de leyes restrictivas, así como los estereotipos vinculados con la maternidad que permean el sistema penal y se materializan, entre otras cosas, en la criminalización del aborto, que castiga a las mujeres que desafían las normas establecidas con respecto a su reproducción.
Y sí, la garantía de la salud reproductiva implica que las mujeres tengamos acceso a otros derechos, como la educación, el acceso a información de métodos anticonceptivos y a éstos, lo que repercute en la eliminación de la discriminación dentro de la familia, donde sucede un alto índice de violencia doméstica y sexual y, en general, todas las formas de violencia hacia las mujeres.


EL CASTIGO DE SER MADRE
De cualquier manera, la prohibición y criminalización del aborto no impide que las mujeres interrumpan su embarazo, pero prohibir que las mujeres tomen decisiones de forma autónoma, penalizarlas o impedirles que accedan a servicios de salud garantizados en la ley -como la NOM 046 para niñas mayores de 12 años víctimas de violación- son actos intrínsecamente discriminatorios.

GIRE señala que criminalizar el aborto, cito: “[…] daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario. En los países donde el aborto provocado está restringido por la ley o no está disponible, la interrupción segura del embarazo es un privilegio de los ricos; las mujeres con recursos limitados no tienen más remedio que acudir a proveedores y prácticas de riesgo. Esto se traduce en una grave discriminación contra las mujeres económicamente desfavorecidas […]”, por lo que negar el acceso a abortos seguros obliga a las mujeres a ser madres o a buscar formas de interrumpir el embarazo que pueden poner su salud y su libertad personal en peligro.

Cuántos casos hemos conocido en donde las mujeres llegan a pedir atención médica por complicaciones obstétricas, abortos espontáneos, y el personal de salud la juzga, castiga y denuncia sin haberle otorgado los servicios de forma pertinente y sin respetar la presunción de inocencia, como señala GIRE, en casos de países donde las leyes contra el aborto permite que las mujeres sean encarceladas por haber sufrido un aborto espontáneo, pero en México, la falta de legislación, los prejuicios y la criminalización del aborto sí han llevado a someter a cientos de mujeres que llegan a hospitales con abortos en proceso y que son sujetas a tratos discriminatorios, aunque no enfrenten al final una sanción penal.


DE FONDO, ES ERRADICAR DISCRIMINACIONES ESTRUCTURALES

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw) establece que el Estado tiene la obligación de otorgar medidas que eliminen lo que repiten constantemente los diputados, pero sin trabajar en ello, las violencias hacia las mujeres, a través de las discriminaciones estructurales, así como la obligación de proporcionar resultados. Que no se ofrezca la igualdad en la salud reproductiva propicia y fomenta que “los factores sociales y culturales que alimentan y perpetúan el estereotipo de las mujeres como meros agentes de reproducción” se perpetúen entre la sociedad. Todas las políticas públicas, las iniciativas en materia de salud para las mujeres que suben en el Congreso se limitan a la salud materna, lactancia, sin que se incluya la anticoncepción, menos el aborto. El Comité contra la Tortura y el Comité de Derechos Humanos han determinado que, en algunos casos, obligar a una mujer a llevar a término un embarazo no deseado equivale a un trato cruel e inhumano. La criminalización de las mujeres por abortar es producto de la falta de voluntad política del Estado para cumplir con sus obligaciones.

En 2016, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones

Unidas, determinó que el Estado debe abstenerse de:
+Promulgar y aplicar leyes que tipifiquen como delito los servicios y la información de salud sexual y reproductiva;
+Promulgar y aplicar leyes que penalicen el aborto;
+Establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, los requisitos de autorización de padres, madres o tribunales para acceder a los servicios, en particular para el aborto y la anticoncepción;
+Tergiversar o difundir información errónea en materia de salud sexual y reproductiva, o establecer censura.

Debe proteger:
+Y adoptar medidas para evitar que terceros obstaculicen de manera directa o indirecta el disfrute del derecho a la salud sexual y reproductiva.
+Prohibir e impedir que agentes privados obstaculicen el acceso a los servicios de salud, por ejemplo, mediante la obstrucción física a las clínicas o la difusión de información errónea;
+Regular adecuadamente la objeción de conciencia de manera que en la práctica no impida a ninguna persona el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva;
+Velar por que las y los adolescentes tengan pleno acceso a información en materia de salud sexual y reproductiva, independientemente del consentimiento de sus padres o tutores o de su estado civil, y respetando su privacidad y confidencialidad.

Debe cumplir:
E implementar las medidas que sean necesarias -legislativas, administrativas, presupuestales, judiciales- para dar plena efectividad al derecho a la salud sexual y reproductiva, por ejemplo:
Asegurar el acceso universal de las personas a una serie de servicios de calidad, particularmente la atención de la salud materna, los servicios de anticoncepción y la atención para el aborto sin riesgo;
Garantizar la atención de la salud física y mental a víctimas de violencia sexual, especialmente anticonceptivos de emergencia y servicios de aborto sin riesgo;
Adoptar medidas para eliminar obstáculos como costos elevados y la falta de acceso físico o geográfico a establecimientos de salud sexual y reproductiva.
Elaborar normas y directrices para la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, las cuales deben ser constantemente actualizadas para incorporar los avances médicos;
Proporcionar una educación adecuada en función de la edad, con base empírica y científicamente exacta en materia de salud sexual y reproductiva.


El documento de GIRE también establece que en México los derechos establecidos en papel están muy lejos de los servicios a los que tienen acceso las personas, en este caso el aborto por causales, ya sea por desconocimiento de las autoridades y, en particular, del personal de salud acerca de sus obligaciones, porque imponen requisitos no solicitados por la legislación que obstaculizan y en ocasiones hacen imposible el acceso a servicios legales de aborto y se permite la desinformación por parte de grupos antiderechos mediante la promoción de legislaciones que buscan restringir los derechos humanos; así como, otra vez, se continúa con criminalización de mujeres con emergencias obstétricas. Deja muy claro que el enfrentar un proceso penal por aborto, sin importar el sentido de la sentencia, puede tener consecuencias permanentes en la vida de las personas denunciadas, su familia y la relación con su comunidad.

Con esto y anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario, por lo menos durante el primer trimestre de la gestación.

En el Congreso de Aguascalientes volverán a subir otras iniciativas similares que dicten “el derecho a la vida desde la concepción”, mientras que Michoacán podría ser el segundo estado del país en donde se legalice el aborto. ¿Por qué? Porque ahí sí hubo un diputado que, junto con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, presentara una vez y otra más, la iniciativa de ley para despenalizar el aborto en ese estado. El diputado Tony Martínez aseguró que su interés es que principalmente las mujeres no corran ningún riesgo al practicarse abortos de manera clandestina. Si ese es su argumento, está bien, a ninguna se obliga a abortar, pero todas tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

En Aguascalientes, no hemos dejado de pronunciar los nombres de los 19 diputados que pretender “defender la vida desde la concepción”, pero ¿y el resto de los diputados alguna vez han tenido en sus agendas presentar la iniciativa de despenalización del aborto?

¿La propondrá la bancada de Morena y sus diputados José Manuel González Mota, Heder Pedro Guzmán Espejel, Erica Palomino Bernal, Cuauhtémoc Cardona Campos, Natzielly Teresita Rodriguez Calzada? ¿La trae en su agenda de izquierda el PRD con Jorge Saucedo Gaytán? ¿Lucía Armendáriz del PRI; Mario Armando Valdez del Panal? ¿El costo político es demasiado como para priorizar la lucha contra la violencia hacia las mujeres? Todos ellos votarán en contra la iniciativa, un regalo mínimo si ninguno de ellos ha propuesto la despenalización del aborto, no para que sea aprobado como acto de fe, en Aguascalientes esa lucha será larga y complicada, sino para mantener la discusión vigente, para que la sociedad debata, se informe, se arranque los estigmas, para propiciar la discusión urgentísima, consciente, lejos de dogmas religiosos y basada en las investigaciones científicas y en los derechos humanos. Las mujeres seguiremos abortando con o sin permiso. Garantizar los derechos reproductivos y sexuales nos alejará un poco de la violencia que vivimos.



@negramagallanes

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Consulta aquí el informe de GIRE: https://bit.ly/2zEl3AU 
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Ellos son los diputados que pretenden frenar nuestro derecho a una vida sin violencia: Dennys GómezGuadalupe de Lira BeltránJosé Manuel Velasco Serna; Mónica Becerra MorenoAlejandro Serrano Almanza;  Guillermo Alaniz; Karina Ivette Eudave Delgado;María Irma Guillén Bermúdez; Salvador Pérez SánchezPaloma AmézquitaEnrique García LópezAida Karina Banda IglesiasPatricia García GarcíaGladys Ramírez AguilarMónica Jiménez RodríguezSergio Augusto López;  Margarita Gallegos SotoJuan Manuel Gómez Morales;  Elsa Amabel Landín

miércoles, 27 de marzo de 2019

#METOO Y EL CAJÓN DE SASTRE












Un #MeToo mexicano surgió en Twitter para señalar públicamente a los hombres que han realizado hostigamiento y agresión sexual contra mujeres. Surgió de una comunidad, como otras en el mundo, que ve en esta acción la oportunidad de seguir visibilizando la violencia estructural patriarcal que vivimos a diario en todos lados. Surgió como una denuncia, como una catarsis.

El tema es tan amplio que me parece reduccionista continuar enfocándolo en que las mujeres somos las recibidoras oficiales de las múltiples violencias, para mí es necesario observar de a poco, al menos, algunas otras de las aristas de esta cara.

No me interesa hablar de ellos y sus masculinidades. Mucho menos de si son o no culpables. En esta cara, la arista de mi atención está en nosotras. Tampoco voy a caer en el juego de si las mujeres mentimos o no.

Tengo otros apuntes.

Respeto mucho a todas aquellas que se atrevieron a señalar directamente a quien las violentó de alguna forma. Hasta la fecha, yo no he podido hablar en público de mis agresores. Quién sabe si algún día lo pueda hacer. Por eso mismo respeto y admiro su valentía. Una víctima de agresión calla por miedo, por vergüenza, por sentirse culpable, por múltiples razones, y tiene el derecho de reservarse su acusación social y denuncia legal, sin que se atrevan a poner en entredicho su acusación.



A mí me interesa señalar en este momento el contexto y la percepción general que tenemos de nosotras mismas y de lo que padecemos. Me sorprende la facilidad con que han puesto TODO en el mismo cajón de sastre. Sin despreciar ninguna de las violencias, no es lo mismo el acoso de género al asalto sexual. Nunca. No voy a colocar en el mismo lugar el dolor de una mujer que ha sido violentada de una manera brutal en su corporalidad y psique a otra que también padeció, pero de manera muy distinta, por recibir menosprecio a su talento o por ser acosada con insinuaciones sexuales. No podemos igualar el machismo que recibimos en comentarios soeces o agresivos con una violación. No es justo para las mujeres y las niñas que llevan una violación a cuestas. Hay múltiples violencias y todavía pocas maneras de enfrentarlas. Nunca serán las mismas.

Otro: es cierto, la inmensa mayoría de los agresores gozan de inmunidad por parte del sistema patriarcal, judicial o no, son exculpados porque “así son los hombres”, porque “nosotras tenemos la culpa”, porque “no hay suficiente evidencia”, porque “ellos son buenos con sus hijas”, pero eso no debería colocarnos en una posición de víctima eterna, incluso antes de que nos ocurra algo, eso es perpetuar lo que el patriarcado quiere para someternos. Nos quiere débiles, discriminadas, vulneradas, que dudemos de nosotras mismas, de nuestro potencial, una mujer víctima fortalece los estereotipos de género, no podemos pensar por nosotras mismas, somos inestables, a merced de la protección del “más fuerte”, en este caso, del Estado. Pero como nosotras ya entendimos que el Estado nos nos ofrece las garantías necesarias ni en las leyes punitivas ni en las acciones preventivas, entonces decidimos poner el cuerpo y tejer redes de apoyo entre mujeres, como en este caso para señalar al agresor.



Sin embargo, si de poner el cuerpo se trata hay que politizarlo: ¿de veras hay conexión entre el discurso y la acción?, ¿en cuántos casos aquellas que dicen no estás sola, después del señalamiento y el escarnio público, de las amenazas del agresor, apoyarán con los gastos necesarios cuando estas mujeres sean injustamente despedidas?, ¿cuántas encontrarán otra casa, sustento, otro trabajo en los linderos de las garantías individuales?, ¿cómo van a poner el cuerpo por las otras, no únicamente de sus amigas?, ¿cómo las ayudarán en los hechos más allá de cientos de retuits?, ¿dónde se queda la promesa del apoyo? Y como somos muy dados a malentender, léase: esto no tiene nada que ver con que se callen, que no denuncien, mi señalamiento es que la comunidad romantiza estas acciones de apoyo, de sororidad, todo el feminismo de hecho, a tal grado que se desvanecen en un tuit, en un post que es muy fácil escribir pero que no se refleja en la realidad, en el contragolpe, en las consecuencias.

Un apunte más: el escrache, en mi definición, es una acción punitiva para estigmatizar socialmente a quienes han cometido abusos, y como tal no sirve como estrategia eficaz para acercarse ni a la justicia social (un rato mentaremos madres contra los señalados y ya) ni a la legal; el escrache sólo revictimiza, pone a las mujeres en el escrutinio de estúpidos [¿y si ella lo provocó?, pero ve cómo se viste]; fomenta el morbo; obliga a tomar posturas y polariza, habrá quien defienda al agresor porque es su hermano o conocido, habrá quien defienda a la víctima solo porque es su hermana o conocida; y sí, ante esto, para mí el anonimato no abona a establecer a conciencia el problema en la sociedad, desgasta el objetivo inicial, y aunque sé que uno de las planteamientos es que si no hay acceso a la justicia, entonces que al menos haya venganza, pero eso no lo comparto, porque en primera también romantizamos la manifestación y la protesta como si de verdaderos actores sociales se conformara, cuando todos regresamos a nuestras vidas al finalizar el día, sin resultados, sin otra perspectiva que la individual: ya denuncie, ya señalé, ya maté a mi violador, vayámonos a nuestra isla, sin ellos, los verdugos, aunque el sistema patriarcal continúe; y segunda, que no tengamos mecanismos adecuados para acceder a la justicia por parte del Estado es otro de nuestros pendientes, ese Estado machista que se lava las manos y nos deja solas, mientras nosotras hacemos ajustes de cuentas. Acompañar el derecho al reclamo, a la manifestación, también va con las exigencias a los tribunales, a las instituciones, a la presentación de resultados. Y si es que acaso el escrache les da miedo a los vatos, ¿cuánto tiempo les durará?

A fin de cuentas estoy convencida de que no se trata de calificar quién sí y quién no denuncia o cómo lo hace, esto es mucho más grande que todo eso junto, neta creo que no alcanzamos a ver todos las aristas, todos los aspectos. En mi paso por la universidad y trabajos y relaciones personales y de amistad, tengo una lista interminable de nombres de varones que trataron de seducir, que acosaron, que tocaron lascivamente, que agredieron sexualmente a amigas y conocidas, a mí misma. No las he visto levantar la mano como tampoco yo lo he hecho. Es tan complicado el mecanismo de denuncia, que puedo asegurar que todas conocemos a una mujer que no ha levantado la voz porque este #MeToo no le va a funcionar para su propio cauce ni cura. Lo que sí he visto hoy, en estos días, es a otras mujeres publicar contra otras mujeres: Por qué denuncia si ella es bien agresiva. Porque eso es lo que se nos olvida: la condición de humanos es de todas y de todos. Sí sé cuántas al día son asesinadas, que no se confunda, sí entiendo la violencia en contra de nosotras en sus manos fuertes y varoniles, sí entiendo que nadie cree en nuestras denuncias, esos son otros puntos. Lo que no voy a dejar de señalar el esencialismo en el que hemos caído. La idea de la mujer buena solo por el hecho de ser mujer ya nadie se la cree, pero la seguimos reproduciendo. Difunden que las mujeres somos el género oprimido, vulnerado y dominado solo por ser mujeres, algo esencialista porque no cuestiona la naturaleza del ser, porque nos otorga cualidades fijas, víctimas siempre, inocentes, de la misma manera como lo hace el otro bando, el patriarcado: las mujeres tenemos cualidades fijas, débiles, dadas a la protección, buenas e inocentes, por eso quien no cumpla con esta “esencia” es una puta arrabalera, por eso todas debemos ser madres. No queremos ver que las mujeres también hemos encontrado en la reproducción de las formas patriarcales una estrategia para dañar a otros y a otras, para salir de ese estado de opresión y sumisión. Todo esto sin considerar que a lo largo de mi vida me he topado con señalamientos absurdos y violentos de otras mujeres hacia mí. No voy a decir que yo nunca lo he hecho, no tengo ni la superioridad moral ni la verdad absoluta ni me rasgo las vestiduras. He padecido acoso de mujeres que gozan de prestigio y que lo usan para desacreditarme sin importar las mentiras que se inventan y que terminan creyéndose. Mujeres con sus amigas que no les importó el daño que me causaban con sus aseveraciones malintencionadas e insinuaciones indirectas. ¿Las debo de nombrar?, ¿las escracheo también?, ¿de forma anónima? ¿Ven por qué no todo cabe en el mismo cajón?

Cada una de todas estas situaciones tiene un contexto, unos actores y una sociedad machista y misógina que está detrás, que no ha querido revisarse y cuestionarse y que dudo que lo haga desde la crítica, esa que no se acepta cuando todo es estás conmigo o contra mí.


Dicen que ni perdón ni olvido, pero dudo mucho que este #MeToo perdure, que abone más que al chisme de grupillos laborales, literarios y académicos, dudo que conforme y sane a las víctimas de acoso y violencia sexual sin otras herramientas. Me duele ver que son ellas las primeras invisibilizadas porque se han banalizado las denuncias: “dicen que fulano hizo tal”, “ese es un acosador, bien que sabe agredir”, ¿qué clase de denuncias son estas?; ellas, que con toda la necesidad de gritar cómo han sido vulneradas, con el temblor en su cuerpo al levantar por primera vez la voz, su declaración se ahogó en un mar de generalizaciones, en un cajón de sastre donde cabe todo.

Coda: Vatos, este texto no es por ni para ustedes, absténganse.





@negramagallanes