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miércoles, 1 de abril de 2020

FLIRTEO





¿No eres un asesino cereal, verdad? Dije cuidando mi dicción, ce-re-al, repetí. Nos conocimos a través de redes sociales y acepté tener una cita con él después de escribirnos por un tiempo. En ese entonces, yo salía con frecuencia a los bares y cafés con mis amigos y estaba muy harta de los galanteos de los hombres. No es que eso fuera malo, lo malo era que muchas veces parecía que su flirteo no era consecuencia de un interés genuino por mi conversación o por mis caderas rotundas que despertaran su instinto animal de copular. No. Sus coqueteos eran tan genéricos que por eso me hacían dudar de su sinceridad: amiga, qué guapa eres, ¿por qué tan solita?, pero ¿en serio no tienes novio?, eres tan linda. ¿Ya te han dicho que tienes unos ojos hermosos?, no puedo dejar de mirarte. Tan básicos. Un insulso flirteo para no salir solos del bar.

Insulso e insultante. De veras me han de creer muy mensa como para caer a sus pies por un qué guapa estás, pensaba. Gracias, sí, ya sé en qué consiste mi belleza, respondí altanera más de una vez. También muchas veces un no fue insuficiente para hacerlos desistir de su empeño y hostigosos, necios e impertinentes continuaban con su mala estrategia de ligue, ándale, no te hagas del rogar, se lo escuché decir a decenas, porque no means yes, yes means anal, remember?

En estos tiempos esa insistencia pasó a nombrarse más fuertemente como acoso. Y aunque se empeñen en decir que esto es propio de relaciones binarias porque todo en el mundo es culpa de la heteronorma, no lo creo exclusivo. He visto a las mejores mentes de mi comunidad lgbt siendo víctimas de las mismas necesidades sexo-afectivas. Como sea, ahora más que nunca y sobre todo después del #MeToo, las mujeres vamos haciendo visible el feo comportamiento de los hombres entre ellos y con nosotras en distintos espacios, con lo que poco a poquito levantamos la voz para decir que ya no estamos dispuestas a permitir su asedio, aunque ellos continúen. También en estos tiempos es muy nuevo señalar que la mayoría de los hombres tienen una formación muy limitada en el proceso de sus emociones; y que las milenarias desigualdades entre ellos y las mujeres son, en parte, causantes de la violencia de género.


Entonces, al evidenciar las mujeres estas múltiples violencias, muchos hombres se enfrentaron al dilema de modificar su estrategia de ligue para no verse ni acosadores ni violentos. Sin embargo, con alevosía, dejaron sus miradas insistentes y su conducta pasivo-agresiva disfrazadas y se autonombraron como aliados de las mujeres para obtener sus favores. Un aliado, en estos términos, es ese hombre que dice entender todas las violencias estructurales que vivimos a causa del patriarcado, pero que no quiere perder o compartir los privilegios obtenidos por su género. Es un hombre necesitado de atención femenina que busca cómo sacar provecho de lo que las mujeres poco a poco, también, vamos entendiendo sobre tener agencia de nuestros cuerpos, del derecho a ser libres, plenas y autónomas. El aliado se inventó una nueva forma de cortejo mucho más intrincada pero igual de insultante al creernos muy tontas. Amiga, venceremos en esta lucha por tus derechos sexuales, ganaremos esta batalla para que decidas sobre tu cuerpo, y qué mejor si decides liberarlo conmigo. Amiga, yo no diré que eres hermosa, yo cantaré y bailaré contigo bajo la luna, lleno de tu sangre menstrual (u otras ridiculeces por el estilo). Amiga, no te pertenezco ni tú a mí, por eso no estableceremos acuerdos y seremos libres para darnos con otras y otros.

Si antes vi cómo algunas de mis amigas de parranda caían ante un genérico hola, guapa, cómo estás, ahora también veo cómo otras caen ante los mismos patanes pero ahora con teoría queer leída para que suene bonito el galanteo. No las juzgo. Crecimos anhelando el amor romántico y perpetuo. Por eso me parece vital pensar dos veces el flirteo como otra expresión de nuestra vida social, que como en todas las culturas del mundo, está organizada alrededor de la sexualidad. El flirteo que antes del feminismo en redes sociales y después, sigue y seguirá siendo el mismo, desde necesario como un catalizador de nuestros deseos, hasta soso, absurdo, agresivo y acosador.

Para muestra, un botón: Un hombre me contactó para solicitarme una entrevista sobre la legalización del aborto en el estado. A medio encuentro confesó que la entrevista no existía y que todo fue una treta para acercarse a mí y conocerme, tenía miedo que de invitarme directamente a salir yo dijera que no. Amable, incluso agradable, él tampoco, como otros hombres, aceptaría un no por respuesta, por lo que tuvo que inventarse una entrevista bajo la idea de que tal vez el engaño podría ser algo romántico que yo pasaría de largo, y esperaba que lo tomara como un halago. La verdad es que no me sentí halagada pero tampoco insultada. Para mí fue la estrategia fallida de un hombre que no supo acercarse de otra manera. Que si lo pienso dos veces hoy me da terror: era un desconocido con toda la fuerza en el cuerpo que, de querer, bien pudo lastimarme al sentirse rechazado.


Pero está el otro lado de la moneda. Aun con esto no puedo aceptar que los hombres sean, en el caso específico del flirteo, nuestros verdugos, porque eso significa que las mujeres siempre seremos, de nuevo, como le gusta al patriarcado, las tontas que caen, inocentes, bajo sus garras, lastimadas por sus maneras de “aprovecharse” de nosotras. Tampoco significa que no crea en los mecanismos de dominación que la cultura -y ellos bajo su amparo- ejercen contra nosotras, y por lo tanto no puedo omitir que a la fecha la cifra aumenta con nueve mujeres asesinadas por día en el país, lo que nos ha obligado abrir más los ojos ante la violencia, ser desconfiadas y también violentas para defendernos.

Lo que quiero decir con esto es que no voy a culparlos a ellos de todas nuestras respuestas. No somos las víctimas constantes que no saben tomar una decisión al reconocer el trato que recibimos de los hombres. Al menos ahí no voy a colocarme. Traemos en el cuerpo y la mente una carga histórica opresión pero si continuamos pensándonos como víctimas no cambiaremos nada. Así que abrir los ojos para distinguir a un acosador no significa que todos los hombres lo sean. Algunos, muchos, son torpes y quieren ligar malamente, otros son feminicidas. No podemos colocarlos en el mismo saco. Porque también es cierto que nosotras somos unas coquetas, eso es parte de nuestra liberación sexual y tenemos derecho a serlo, sólo que nos acercamos a ellos pero temerosas, y lo peor, sin que eso active nuestra alerta para alejarnos si es que de verdad hay un peligro. Hagamos la distinción, no vivamos como víctimas de su galanteo. En estos tiempos violentos no podemos permitirnos vivir así, mejor abrir los ojos. Yo repetí entre risas nerviosas ce-re-al, asesino serial, porque de cierta manera sí me dio miedo que lo fuera. Y ante las señales, mejor me fui.

Por cierto, ¿ya leyeron Acoso, de Marta Lamas?






@negramagallanes

miércoles, 11 de marzo de 2020

LA BUENA MAGISTRADA POR SU CASA EMPIEZA





Entrevista con Gabriela Espinosa Castorena, magistrada presidenta del Poder Judicial del Estado de Aguascalientes


“Voy a seguir impulsando el juzgar con perspectiva de género, creo que ahí siempre nos hace falta la capacitación, nunca sobra, en todos los temas, pero específicamente en juzgar con perspectiva de género hemos avanzado mucho, los jueces ya tienen una visión distinta, pero nos falta mucho que valoren con la perspectiva desde la vulnerabilidad que hay en la mujer, en las niñas, en las adolescentes”


En 2019, Equis Justicia para las Mujeres realizó la investigación Unidades de Género en el Poder Judicial: Informe sobre su estructura y funcionamiento a nivel nacional, en la que destaca que “Unidades de Género son órganos especializados dentro de los poderes judiciales, cuyo fin es ‘asegurar que la institucionalización de la igualdad de género y los derechos humanos sean pilares fundamentales en la toma de decisiones que, tanto administrativamente como en la impartición de la justicia, se llevan a cabo día a día’”.
Señala también que “Las actividades programadas y realizadas por las Unidades de Género son de alcance limitado, la mayoría reducidas a la capacitación. Además de que, en muchos casos, incluyen actividades que no van acorde con su fin, como las siguientes: a. Recursos humanos: organización de eventos deportivos, culturales y de integración; coordinación de horarios; licencias y servicios de guardería de los poderes judiciales”. También destaca que por su diseño institucional, las Unidades de Género no tienen la fortaleza, pues están situadas en posiciones muy bajas en el organigrama de los poderes judiciales estatales, lo que limita su potencial de impacto. 
La Unidad de Género y Derechos Humanos del Poder Judicial de Aguascalientes no cuenta con presupuesto exclusivo para desempeñar sus funciones, está integrada únicamente por la titular y una auxiliar, tampoco cuenta con métodos de evaluación del trabajo que se desempeña ahí, y aunque cuenta con un plan de trabajo, no es público.


LJA.MX agradece la entrevista a la magistrada presidenta Gabriela Espinosa Castorena, quien comentó que fue en 2014 cuando se creó la Unidad de Género del Poder Judicial del Estado de Aguascalientes, y la firma del pacto para introducir la perspectiva de género. También participó de la charla Rosalba Ramírez Salazar, titular de la Unidad de Género.

Tania Magallanes (TM): Es usted la segunda mujer que llega al frente del Poder Judicial como magistrada presidenta, ¿Cuáles son los logros, avances y obstáculos que ha tenido a lo largo de su carrera?

Gabriela Espinosa Castorena (GEC): Tal vez soy una persona muy positiva y considero que obstáculos como tales no he tenido. Yo tengo casi 32 años en el Poder Judicial, este tiempo he tenido un crecimiento fabuloso para mí persona, como profesionista. Yo inicié en 1987 dando mi servicio y me gustó mucho lo que es el servicio público, la vocación de servicio y ayuda a quien llega con problemas.

Dije: “esta vida es de retos”. Mi examen para llegar a magistrada presidenta ha sido mi trayectoria, mi experiencia, mi conocimiento, yo creo que también la actitud que uno tiene al dirigir a uno de los tres Poderes del estado, una responsabilidad enorme, grandísima, pero que creo, soy privilegiada por estar aquí. Mi equipo de trabajo está muy comprometido, son los que me hacen fuerte.

TM: ¿Ha sido difícil estar en un mundo que es de hombres?, el Poder Judicial ha sido históricamente conformado por lo masculino.

GEC: No soy pesimista, soy una persona que siempre trata de sacarle provecho a las cosas que pasan y que digo “las tengo que superar”. En el Poder Judicial no se da esa situación, yo no la he vivido, no sé si le pregunte a otro servidor público que haya sentido eso, aquí todo es por oposición, pero yo no he visto que a una mujer o a un hombre lo hagan menos, si pasamos el examen nos quedamos, sino habrá otra oportunidad, se lo digo ahora porque yo lo aplico y así lo viví yo, yo le puedo compartir que no me he sentido menos o relegada, que no me permitan llegar porque soy mujer.

TM: Acaba de entregar su segundo informe de labores en donde presentó que hay paridad de género en número de jueces y juezas, ¿esto es una garantía de que se imparta justicia con perspectiva de género?

GEC: Son 7 magistrados, son 4 hombres y 3 mujeres. En relación con los jueces, tenemos 50% de hombres y 50% de mujeres, pero somos 18 jueces y 18 juezas, pero sin darnos cuenta, de verdad se lo digo, porque cuando en el Consejo de Judicatura estamos frente a un proceso de selección, vemos perfiles, capacidades, conocimientos, pero nunca vemos si es hombre o mujer, y sin querer estamos al 50-50.

TM: ¿Cuál han sido las acciones para erradicar los estereotipos en el Poder Judicial?

Rosalba Ramírez Salazar (RRS): Uno de los primeros logros que se obtuvieron son las licencias de paternidad por diez días. Aparte de las licencias de paternidad se ampliaron los derechos de las mujeres, si tenían parto múltiple, si había alguna complicación al momento del nacimiento si la mamá fallece, el periodo que se le otorga a ella se le otorga al papá para que cuide a su hijo.

GEC: En parto múltiple se estableció hasta 30 días más de incapacidad con goce de sueldo, sí hemos tenido casos donde nos solicitan esa licencia de maternidad por parto gemelar.

TM: ¿Capacitaciones?

GEC: Hemos hecho algunos eventos, no el año pasado, sino el antepasado, sobre todo el tema que a mí me preocupa mucho y que voy a seguir impulsando el juzgar con perspectiva de género, creo que ahí siempre nos hace falta la capitación, nunca sobra, en todos los temas, pero específicamente en juzgar con perspectiva de género hemos avanzado mucho. Los jueces ya tienen una visión distinta, pero nos falta mucho que valoren con la perspectiva desde la vulnerabilidad que hay en la mujer, en las niñas, en las adolescentes. Las capacitaciones están relacionadas con los derechos humanos, nos falta mucho conocer todos los instrumentos internacionales que se han emitido en este tema de perspectiva de género y derechos humanos y no nada más conocerlos, sino también aplicarlos.

TM: ¿Hay un presupuesto exclusivo para la unidad de género?

GEC: No. Es un tema que también tenemos a futuro, cuando yo tomé la ministración del Poder Judicial, la licenciada Rosalba estaba ella solita como encargada y hacía de todo, iba para acá, para allá, a reuniones. Este año ya le pusimos una auxiliar, estamos trabajando todavía más porque sí, también la falta de recursos. Pero no tenemos un presupuesto específico, viene de manera general, la verdad casi todo se va para recurso humano, y queda muy poco para cuestiones administrativas, sin embargo hemos estado creciendo poco a poco, yo creo que hemos crecido mucho específicamente en cuestiones de género.

TM: ¿Cuántas personas integran la unidad?

GEC: La titular y su auxiliar.

TM: ¿Cómo se evalúa el trabajo que realizan en la Unidad?

GEC: No, yo creo que la evaluación son los informes que tenemos que estar rindiendo ante diferentes autoridades, la Suprema Corte de Justicia, tenemos que estar informando que acciones hicimos durante el año, tenemos como un mínimo de acciones, pero una evaluación como tal no. Yo creo que la evaluación nos la hacemos nosotros mismos en la medida en que vemos qué hemos hecho, qué nos falta, qué acciones tenemos que implementar .

TM: ¿Hay un plan de trabajo?, ¿es público?

RRS: Sí tenemos, no es público. Precisamente se está trabajando en la actualización de los micrositios, uno de los objetivos es que la Unidad de Género cuente con un micrositio y ahí se va a estar subiendo toda la información. 

TM: ¿Cómo se realiza un diagnóstico interno para saber cuáles son las necesidades en materia de género?, no sólo en cuestiones administrativas, sobre todo en juzgar, que es lo que impacta en la sociedad de Aguascalientes.

GEC: Estamos trabajando con un programa en donde debemos de detectar todas las sentencias que se dictan con perspectiva de género, porque esos datos nos los piden, debemos de tener cuántas sentencias al año con perspectiva de género, estamos trabajando en ese tema porque también es una forma de medir qué tanto estamos trabajando con perspectiva de género. Por medio de la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia hay un presidente en este caso de Coahuila encargado de este tema en lo nacional, cada que tenemos reunión, cada tres meses, el presidente de cada comisión nos da la pauta, luego manda llamar a los enlaces, hacen reuniones periódicas para que todos los poderes judiciales vayamos por el mismo camino, si se implementa una acción tenemos que replicar en todos los estados, porque son acuerdos tomados a través de la conatrib que hay que cumplir, esa también es una forma de medir lo que estamos haciendo en materia de igualdad.

TM: El Consejo de la Judicatura Federal aprobó la creación de una unidad de atención y combate al acoso sexual, ¿hay algo similar en la unidad de género en el Poder Judicial del Estado?

GEC: Hemos impartido cursos, en eso hemos trabajado un poquito más, sí se han dado cursos de capacitación a todo el personal, desde intendencia hasta magistrados, jueces, en el sentido de no solo erradicar, sino cómo prevenir el acoso laboral, la violencia laboral. Yo creo que estas capacitaciones son muy buenas porque hemos escuchado muy buenos comentarios, hemos implementado otros cursos para hombres y mujeres en cuestiones personales.

RRS: Le llamamos el Taller de Relaciones Saludables y ha tenido muy buenos resultados.

GEC: Luego nos encontramos con un poquito de desinterés, de renuencia, pero luego toman el curso y dicen: “qué bueno que venimos”. Les pedimos que lo platiquen con sus compañeros porque luego vamos a abrir otro para que lo tomen con un ánimo distinto. La licenciada Rosalba se encarga de tener un poco de más presencia en todas las áreas del Poder Judicial. Otra de mis metas en la presidencia, y espero algún día lograrlo, ojalá que pudiera ser en este año, es tener sicólogos para que den terapia al personal del Poder Judicial, aquí se maneja mucho estrés, no se diga en materia Familiar y penal, oral, lo platiqué el otro día con el director de Sicología, ya me hizo un proyecto, afortunada o desafortunadamente todo implica presupuesto a mi sí me gustaría que este año pudiéramos hacer algo, porque al personal también le exigimos mucho pero también necesitamos cuidarlo. El año pasado hicimos cursos de Manejo del Estrés. Como yo fui juez familiar sé lo estresante que es tener la carga de resolver si el niño se lo damos en custodia a la mamá o al papá, es muy complicado, se manejan niveles de estrés muy altos. Ahora que llegué yo a la presidencia les organizamos un curso de estrés a los jueces familiares y de oralidad, se los dió el doctor Héctor Grijalva, a raíz de eso los noto como más unidos entre ellos, sus relaciones como jueces son más cercanas, no porque antes fueran malas, sino que cada quien se mete en su juzgado, dio muy buenos resultados. 

TM: En la CDMX la Suprema Corte de Justicia estableció que de facto no se entregue la custodia de los hijos a las madres, precisamente para eliminar estereotipos de género, ¿aquí se ha tocado el tema?

GEC: Aquí aplicamos lo que dice la ley, lo que dice la Suprema Corte pero el entorno de los hechos también, si tenemos dictámenes sicológicos favorables o desfavorables pues obviamente que el juez va a resolver conforme a lo que tiene en su expediente, pero siempre con esa sensibilidad y el privilegio hacia los derechos de los niños. Es muy complicado, a veces los expedientes son fríos, pero ahí es donde uno como juez debe estar sensible a las necesidades o problemas que tienen las partes. El juez aplica lo que la ley dice, con la sensibilidad que la debe de caracterizar en materia familiar y siempre privilegiando los derechos de los menores.

TM: ¿Y respecto a las pensiones alimenticias?

GEC: Es un tema muy complejo, es un tema en el que le pudiera platicar tres horas en relación con esto, pero lo que yo sí le puedo asegurar es que aquí en el Poder Judicial se han tomado todas las medidas, mecanismos, o los procedimientos para agilizar el pago de la pensión alimenticia, tan es así que ya tenemos años en donde una persona, sea hombre o sea mujer, puede comparecer al juzgado quinto de lo familiar y solicitar el pago de alimentos, no necesita que un abogado le haga su demanda. Ahí hay alguien que le toma su comparecencia, la firma e inmediatamente la canaliza al juez. Hay varias cuestiones que sí me gustaría que tomáramos en cuenta, la carga de trabajo que tienen los jueces, pero aún así, la cuestión de alimentos es siempre urgente. Cuando yo era juez, me acuerdo que primero veíamos testigos para acreditar la necesidad, para acreditar la capacidad y lo mandábamos notificar, que si se escondían; ahora ya no necesariamente necesitan los testigos, los jueces decretan una pensión alimenticia inmediatamente, no todo el atraso es por los jueces, en mucha medida es porque a veces, las personas evaden esa responsabilidad de diferentes maneras, personas que dejan el trabajo con tal de no pagar, personas que se cambian de domicilio para que no los encuentren, personas que se van del estado y ante eso los jueces no pueden hacer nada y es algo que a veces las personas no lo comprenden porque entiendo y me pongo en su lugar que para ellas lo más importante es pues la necesidad que tienen para la manutención de sus hijos, es un cúmulo de situaciones que no necesariamente son atribuibles a un juez. Es un tema muy complicado porque aquí los que quedan desprotegidos son los menores.


Al inicio de la conversación, la magistrada presidenta nos compartió algunas de las acciones en materia de igualdad y equidad:

*En este segundo año se implementaron acciones para lograr la institucionalidad de la perspectiva de género, es un tema con el que yo, la verdad, estoy muy comprometida, porque siento que debe haber igualdad entre hombres y mujeres. Antes de que yo llegara a la presidencia, tenía yo la Comisión aquí en el Poder Judicial, precisamente ante la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de toda la República, cada estado tenía un magistrado nombrado para hacerse cargo de este tema y yo era la encargada aquí en Aguascalientes. 

*En septiembre del 2019 se impartió un curso-taller denominado Juzgar con perspectiva de género, para dar cumplimiento al mandato constitucional y hacer efectivo el derecho a la igualdad y no a la discriminación. Este año tenemos programados algunos otros.

*El año pasado modificamos la denominación, anteriormente se llamaba Unidad de Igualdad y Género, lo modificamos por acuerdo de pleno, ahora se llama Unidad de igualdad y género y de derechos humanos, ya está más amplia, se reasignaron y ampliaron las facultades , entre ellas, brindar apoyo al Supremo Tribunal de Justicia para implementar una política de igualdad de género y de derechos humanos.

*Instalamos el primer lactario en el Poder Judicial. 

*El 7 de noviembre el Poder Judicial, junto con la Fiscalía y el IAM firmó un convenio de colaboración en materia de derechos humanos de las mujeres y eliminación de la violencia de género, a fin de consolidar un trabajo institucional. 

*Hemos trabajado mucho con la difusión del tema para efecto de sensibilizar, el Poder Judicial se sumó a la campaña 10 días de activismo contra la violencia de género, en estos días, el personal portó el lazo naranja, se iluminaron de color naranja los edificios del Palacio de Justicia, se colocaron pendones con el símbolo de unión y apoyo a la concientización en contra de la violencia hacia las mujeres y niñas.

*También por primera vez se proyectó la película En el tiempo de las mariposas, como herramienta de sensibilización en materia de violencia de género. 

*Para finalizar la campaña del año pasado, el personal participó en una sesión fotográfica en la que se formó un lazo color naranja, reflejando que al unir voluntades se logrará contribuir a erradicar la violencia.

*En la página de Facebook del Poder Judicial se publican las fechas conmemorativas en derechos humanos, cuidando que las imágenes estén libres de estereotipos de género.



*El mapa de género del Poder Judicial contempla el 61% de mujeres servidoras públicas y un 38.67%. 591 mujeres, 372 hombres.

jueves, 5 de diciembre de 2019

PATRICIA MERCADO, SOBRE LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR Y LA NUEVA FORMA DE ENTENDER LA FAMILIA





+Existe un fuerte simbolismo al haber votado el Convenio 189 junto al T-MEC, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada
+Patricia Mercado ha mantenido en el Senado la discusión sobre los permisos de paternidad
La senadora habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad, que se acaba de aprobar en el Senado




El viernes 13 de diciembre, la senadora por Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado, estuvo en Aguascalientes para participar con una conferencia en el Encuentro de Paridad y Equidad organizado por LJA.MX. Antes de iniciar su participación conversó con algunas participantes del evento, donde destacó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los y las trabajadoras del hogar, que en su exposición de motivos ante el Senado, Patricia Mercado defendió al mencionar que desde su escaño, “nada más quiero llamar la atención de la importancia de lo que nos acaba de comunicar, que Presidencia de la República ha mandado a este Senado la solicitud de ratificación del Convenio 189, que asegura los derechos de las trabajadoras del hogar. Se ha remitido a la Comisión de Trabajo y a la Comisión de Relaciones Exteriores, ojalá que se pueda trabajar lo más pronto posible para cumplir esto, que seguramente saca de la pobreza laboral a dos millones de trabajadores, la mayoría de ellos mujeres. Muchas felicidades. Sólo llamar la atención a que ha sucedido algo que estábamos esperando hace muchos años y que finalmente el Ejecutivo nos manda la ratificación de este Convenio”.

La senadora ha planteado este convenio desde los derechos para todos, sin embargo, ha impulsado desde cada uno de los temas en el Congreso de la Unión, proyectos con perspectiva de género: “En el mundo del trabajo está habiendo una revolución, una revolución del tipo de empleos, una revolución de los derechos que hoy necesitan las trabajadoras, los trabajadores y sus familias”, por lo que “hemos votado en los últimos meses distintas reformas legislativas que hablan de esta gran revolución de los derechos laborales”.

Patricia Mercado retomó el tema este viernes:

“La Reforma Laboral se publicó para garantizar los derechos de las trabajadoras del hogar, la legalización de este trabajo, pero firmar el Convenio 189 planteó que siempre quedan temas pendientes, como la edad mínima para iniciar con el trabajo son 15 años, son adolescentes, la Organización Internacional del Trabajo se mete a que los instrumentos del 189 van al punto del trabajo infantil, trabajo forzoso, cuidar a los más jóvenes de violencia y acoso en el trabajo doméstico, entonces algunos plantean que incluso es trata laboral que una niña viva en el domicilio en el que trabaja, puede ser incluso trabajo forzoso, [los menores] pueden trabajar, pero tienen que salir y regresar, cómo garantizar que estudien la secundaria, eso no está en la ley, no está en la reforma, entonces, el convenio obliga a atender eso, que deben tener un hogar donde regresar en la tarde, ahí hay un tema para trabajar arduamente”.

Sobre el pendiente que queda en el tema de Seguridad Social, Patricia Mercado comentó que la seguridad social para los y las trabajadoras del hogar quedó en un transitorio en la Ley del Trabajo, “se tiene que cambiar la Ley de Seguridad Social para que puedan tener todos los derechos, en este momento se está haciendo una prueba piloto (en la Ciudad de México), el convenio nos ayuda para que eso no se quede en el camino, ya encontraremos cómo meterlo, en el transitorio, una ley, hay un compromiso”.
Estableció que existe un fuerte simbolismo al haber votado este tema junto el Tratado de Libre Comercio, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada: “Fue interesante haberlo votado junto con el Tratado de Libre Comercio, el adendum, porque el adendum es laboral, tiene que ver con la libertad sindical, la organización y contratación colectiva, la sindicalización, y el mayor clausulado del 189 tiene que ver con que los estados deben de promover la organización sindical de los y las trabajadoras del hogar. El adendum es cuidar eso, aquí no está muy clara las agencias de colocación de trabajadoras del hogar, todo tiene que ver con el 189. Decían que ya no tenía caso firmar el convenio, pero no, hay cosas que no están. En EU y Canadá no tienen ratificado el Convenio 189 y también habla de las trabajadoras del hogar migrantes, de garantizar sus derechos, eso va a ser muy importante porque la tasa de fecundidad en EU y Canadá está por debajo de los 2 hijos por mujer, o sea que más o menos hablamos de una sociedad que se reproduce bien, pero al parecer, la tasa de fecundidad va a ser más baja que eso, eso significa que los próximos años van a necesitar trabajos de cuidado, no hay reemplazo para ellos, van a necesitar en los próximos 10 y 15 años. Haber formado el convenio nos permite impulsar esto, aunque en 6 años se revise, que firmen también el convenio, porque esta movilidad laboral que van a tener las personas, sobre todo mujeres, en el marco del 189, México le va a poder a decir a EU y Canadá: ‘firma y vamos a respetar estos derechos de los trabajadores y trabajadoras del hogar migrantes, podemos hacer un programa de movilidad interesante, comprométete porque nosotros ya lo hicimos’; tenemos autoridad moral para decirles esto.
“Fue simbólico que el tratado de 900 mil millones de dólares que firmamos al mismo tiempo que firmamos por los derechos de uno de los sectores de la población de trabajadores más pobres, cada vez puede ser más fuerte. Va a ver una oportunidad para estas trabajadoras y trabajadores que implica que como país tenga una capacitación porque ‘naciste mujer y ya te toca ir a cuidar niños’, no, ya hay una capacitación laboral, Centros de Capacitación para el trabajo que hablen en general de los cuidados. Hay una Ley de Sistemas de Cuidados, una que apenas se va a votar, al sistema le cuesta mucho dinero, los estados deben estar dispuestos a pagar por los cuidados entre las empresas, también le tiene que entrar con horarios flexibles para hombres y mujeres, home office, uno o dos días de trabajar desde sus casas”.
Otra de las discusiones que Patricia Mercado ha mantenido en el Senado es sobre los permisos de paternidad: “Que no sean 5 días, que sean 15 cuando nace el hijo, la Organización Mundial de la Salud lo que recomienda es que el primer año tenga un cuidador primario, la mujer puede serlo, pero eso no significa que sea el centro de cuidado. Nosotros mandamos a los hijos a los centros de cuidado, guardería, estancia, lo que sea, a los 45 días para volver al trabajo, entonces, el términos de salud mental y física el cuidado primario es importante, entonces podría ser 6 meses hombres y 6 meses mujeres, pero no, es muy caro para las empresas trabajar con goce de sueldo, pero podemos pensarlo, hay una discusión en permiso maternos y paternos, hacerlos más largos en un inicio.
Reconoció que este tema se ha abordado desde diferentes instancias, como en el caso de la Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: “A partir del 17 de noviembre surtió efectos una resolución de Conapred, que es vinculatoria, sobre que el Seguro Social tiene que darle guardería a los hijos de los hombres trabajadores, el Seguro Social tiene un déficit, hay mujeres que piden un lugar que no lo tienen, pero lo que vemos es una cuestión de igualdad, vamos a suponer que el hombre trabajador tiene una mujer que le cuida a sus hijos; a la mujer le damos guardería porque en teoría no tiene a nadie que le cuide a sus hijos, esto es una cuestión de discriminación, y esta cuestión está siendo interesante, también va a obligar al Seguro Social a crear más guarderías, e implica reestructurar la forma en que vemos a las familias, por eso tenemos que hablar de la jornada de trabajo de 8 horas, esa la ganamos hace 100 años, eso ya no nos sirve, las familias eran distintas, ahora hay otras realidades, ahora con estas nuevas tecnologías podemos hacer administración de tiempo, la OIT le llama autonomía del tiempo, todo cuenta, desde que los espacios públicos tienen que ser atractivos, salir de tu casa y que sean seguros, que tengas toda la tecnología, ya no es la casa de cada quién, en la calle de todos, el nuevo tipo de trabajo, que no sea sólo estar en la casa, salir a la calle, en un parque, ves a la gente, las ciudades tienen que ser amables, igual que en el trabajo, todo está relacionado con la seguridad, con la movilidad”.
La senadora Patricia Mercado habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad que se acaba de aprobar en el Senado, con una serie de reformas a la Constitución. Ahora, el Congreso de la Unión debe elaborar en un periodo de 180 días una Ley General en materia de movilidad y seguridad vial. El dictamen dice que: “Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad”. También se le dieron facultades a los municipios para elaborar planes sobre estos temas:

“En el Senado acabamos de votar el derecho a la movilidad y seguridad vial, entonces, hicimos modificaciones a la Constitución, ahora viene las leyes sobre movilidad. Estas leyes coordinan competencias, los municipios tienen las suyas, que son el tránsito, los estados las de las licencias, el tema es cómo construyes un piso básico, un piso común, la señalética tiene que ser igual en todo el país, velocidad, alcoholímia, los niños, las armadoras, vender autos seguros, hacer un piso común y con la pirámide de movilidad ver que la prioridad es el peatón, la bicicleta, transporte público, al final el automóvil, la inversión, tiene que ser 70% basada en esta pirámide y 30% la infraestructura para automóvil. Por eso decía que tiene que ver con las ciudades, que invite a caminar y a pasear, por estar en el trabajo la gente se pierde de esto, son nuevos derechos que tienen que plantear”.

@negramagallanes

martes, 1 de octubre de 2019

VICTIMOLOGÍA








Imagínate un mundo de insumisas, así, sin someternos a la voluntad del otro, de las circunstancias, de la autoridad. Y pongo carita de haber descubierto una verdad, pero se me pasa a los dos segundos porque sé que todos somos víctimas de este sistema, prostituidos de una u otra forma, despedazados a cambio de algo, horas nalga-cuerpo para obtener un beneficio, chiquito aunque sea, envilecidos por los favores del otro, obtener dinero, amor, ¡estamos todos en este sistema capitalista, en este sistema patriarcal, por amor de dios!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Víctimas.

Insumisa. Independiente, sin raza ni bandera ni trabajos ni propiedades de ningún tipo. Alejados de cualquier sistema, rebeldes, cuestionadores. Sí, suena bastante punk. Pero cómo ser muy punk cuando necesito comer, calzar, vestir. Mis carnes dicen cuánto me gustan las donas capitalistas y los amores ensalzados de telenovela. Cómo ser muy punk si no puedo decir ni hacer sin juicios, si mi lugar en el mundo está marcado, el más puro estado de sumisión señalado con mezquindad, a merced del Estado, en los dominios punitivos. Ningún punk verdadero puede estar ahí. Okey, reformulo, entonces soy una víctima. Lo llevo al extremo. Soy una víctima de las circunstancias. No voy a poder salir de aquí. Lagrimita.

Pero ¿qué es ser una víctima?

Víctima: personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente. Definiciones de diccionario jurídico. Cómo no saberlo: víctima es quien ha sido vulnerado de una u otra forma… [¿víctima es quien se ha sentido vulnerado?] Contundente: víctima es todo el que es perseguido o discriminado. Punto.

O víctimas de un accidente en auto, víctimas de cáncer, víctimas de sacrificios a los dioses. Qué complejo se pone esto.
VÍCTIMA QUE EXIGE LA REPARACIÓN DE DAÑOS. VÍCTIMA QUE MERECE SER ESCUCHADA Y ATENDIDA. VÍCTIMA QUE MERECE DEFENSA Y JUSTICIA. JUSTICIA PARA PRESERVAR EL CONTRATO SOCIAL, LA CONVIVENCIA. JUSTICIA LEJOS DE LA VENGANZA DE LA VÍCTIMA PARA PURIFICAR EL AMBIENTE SOCIAL, JUSTICIA PARA QUE LA VÍCTIMA NUNCA PIERDA JERARQUÍA Y PROTAGONISMO, PARA QUE LA OFENSA SEA REPARADA. REPARACIÓN DE DAÑOS. ¿O LAPIDACIÓN?, DIGO, PORQUE SI NO HAY LAPIDACIÓN NO HAY EXPIACIÓN [DISCULPE LA CACOFONÍA] Y GRANDES CALAMIDADES AZOTARÁN AL MUNDO. ¿QUIÉN VA A CUESTIONAR LA VENGANZA, SI ES EL PARADIGMA DE JUSTICIA? ¿QUIÉN MEJOR QUE LA VÍCTIMA PARA VENGARSE? ¿IMPORTAN ACASO LAS REACCIONES EN CADENA QUE DESATAN LAS VENGANZAS INTERMINABLES, OTRA Y OTRA Y OTRA Y OTRA? OJO POR OJO Y TODOS NOS QUEDAMOS CIEGOS.



Pero no. Estoy pensando en las víctimas. Dar categoría de víctima también permite dar sentido a los hechos delictivos. El narco, la corrupción, el machismo, la irresponsabilidad. La lucha es contra la criminalidad, a fin de cuentas, visibilizar que existe. Que afecta a todos, que la violencia es estructural. Por eso mismo hay que luchar contra el crimen. Erradicarlo para que ya no existan víctimas. Y si existen, de nuevo, que obtengan justicia. Porque ya pasamos ese medioevo en los que se aplicaban penas crueles, de la tortura física y espeluznante, mutilaciones, ratas, agua, iron maiden. Del maltrato al cuerpo pasamos al encierro corporal y mental, a los mecanismos punitivos contra el alma moderna. Lo que rifa ahora es castigar el alma. Que sufran sicológicamente, los condenados. Todo sea bajo la venia de los derechos… ¿humaqué?

Porque las víctimas deben ser tratadas con compasión y respeto a su dignidad. “Deberán tener acceso a la justicia y a la reparación del daño, y los gobiernos revisarán sus prácticas, reglamentaciones y leyes para que esto suceda”. Amén. Fin de la historia.



Ojalá.

Yo, que no puedo ser insumisa entonces soy una víctima del sistema y no he recibido justicia. Pobre de mí. Dos lágrimas corren por mi mejilla izquierda. Con la derecha, nada.

Victimización: fenómeno en el cual las personas se autotribuyen condición de víctimas y reclaman ser resarcidas por ello. El individuo victimista camina por la vida con la tendencia de judicializar lo cotidiano. Todos me la hacen a mí, todos me la pagan. Lo malo de esto es que en esta sociedad consumista de úsese y tírese, en este capitalismo salvaje de te compro-te vendes, llévelo a tres pesos, de banalizar los conceptos y apropiarse a lo pendejo de ellos, autovictimizarse empobrece los recursos de aplicación de justicia. ¿Y las víctimas? Bien, gracias, de su parte.

De por sí el Estado es el gran ausente.



Lo mejor de todo es que la víctima impuesta no necesita dar explicaciones -estoy sufriendo, qué no me ves-, es inmune a cualquier cuestionamiento y no necesita probar nada. Maldito sistema, te odio, todo es tu culpa. Si una cosa es ser víctima de una desgracia circunstancial de dominación o de violencia, otra muy radical es volverse víctima por estrategia. Mira qué bonita medalla, ¿la ves? Grande, brillosa, me coloca en el centro de las miradas. Bling-bling. Vulgariza mi demanda pero reluce tan chido.

Insumisas. Bien punk. ¿De veras alguien quiere ser una víctima? Una infantilizada y sin rastro de responsabilidad. Una invisibilizada bajo las lápidas ahora de lloriqueos. Una disuelta en el mar de conceptos. Víctimas todos en esta sociedad, buscando la manera de evadir nuestras responsabilidades, de asumir que todo lo que no nos conviene nos ataca, mientras que lo individual frente a lo general choca, se desvirtúa, se saca de contexto, desvanece las injusticias, hace que se pierda la lucha contra las violencias en la búsqueda del Paternalismo [con Pe mayúscula]. ¿Quién va a distinguir a las víctimas de las autovíctimas?

Imagínate un mundo de insumisas, me repito. Uno donde no estemos sometidas a nada, uno donde no necesitemos la palmada en la espalda, donde el sistema úsese-tírese, cómprame-véndome, mil varos pa usté, güerito, no nos empuje a ser víctimas constantes, donde definamos, defendamos, circundemos a las víctimas, esas que merecen la reparación de los daños, la justicia.

Insumisas, ¡por el amor de nosotras!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Qué duro es ir contra el sistema, contra el Estado, contra dios. Qué duro es ser un verdadero punk. Alguien alcánceme un cuadrito de papel para mis lágrimas.





@negramagallanes

miércoles, 27 de marzo de 2019

#METOO Y EL CAJÓN DE SASTRE












Un #MeToo mexicano surgió en Twitter para señalar públicamente a los hombres que han realizado hostigamiento y agresión sexual contra mujeres. Surgió de una comunidad, como otras en el mundo, que ve en esta acción la oportunidad de seguir visibilizando la violencia estructural patriarcal que vivimos a diario en todos lados. Surgió como una denuncia, como una catarsis.

El tema es tan amplio que me parece reduccionista continuar enfocándolo en que las mujeres somos las recibidoras oficiales de las múltiples violencias, para mí es necesario observar de a poco, al menos, algunas otras de las aristas de esta cara.

No me interesa hablar de ellos y sus masculinidades. Mucho menos de si son o no culpables. En esta cara, la arista de mi atención está en nosotras. Tampoco voy a caer en el juego de si las mujeres mentimos o no.

Tengo otros apuntes.

Respeto mucho a todas aquellas que se atrevieron a señalar directamente a quien las violentó de alguna forma. Hasta la fecha, yo no he podido hablar en público de mis agresores. Quién sabe si algún día lo pueda hacer. Por eso mismo respeto y admiro su valentía. Una víctima de agresión calla por miedo, por vergüenza, por sentirse culpable, por múltiples razones, y tiene el derecho de reservarse su acusación social y denuncia legal, sin que se atrevan a poner en entredicho su acusación.



A mí me interesa señalar en este momento el contexto y la percepción general que tenemos de nosotras mismas y de lo que padecemos. Me sorprende la facilidad con que han puesto TODO en el mismo cajón de sastre. Sin despreciar ninguna de las violencias, no es lo mismo el acoso de género al asalto sexual. Nunca. No voy a colocar en el mismo lugar el dolor de una mujer que ha sido violentada de una manera brutal en su corporalidad y psique a otra que también padeció, pero de manera muy distinta, por recibir menosprecio a su talento o por ser acosada con insinuaciones sexuales. No podemos igualar el machismo que recibimos en comentarios soeces o agresivos con una violación. No es justo para las mujeres y las niñas que llevan una violación a cuestas. Hay múltiples violencias y todavía pocas maneras de enfrentarlas. Nunca serán las mismas.

Otro: es cierto, la inmensa mayoría de los agresores gozan de inmunidad por parte del sistema patriarcal, judicial o no, son exculpados porque “así son los hombres”, porque “nosotras tenemos la culpa”, porque “no hay suficiente evidencia”, porque “ellos son buenos con sus hijas”, pero eso no debería colocarnos en una posición de víctima eterna, incluso antes de que nos ocurra algo, eso es perpetuar lo que el patriarcado quiere para someternos. Nos quiere débiles, discriminadas, vulneradas, que dudemos de nosotras mismas, de nuestro potencial, una mujer víctima fortalece los estereotipos de género, no podemos pensar por nosotras mismas, somos inestables, a merced de la protección del “más fuerte”, en este caso, del Estado. Pero como nosotras ya entendimos que el Estado nos nos ofrece las garantías necesarias ni en las leyes punitivas ni en las acciones preventivas, entonces decidimos poner el cuerpo y tejer redes de apoyo entre mujeres, como en este caso para señalar al agresor.



Sin embargo, si de poner el cuerpo se trata hay que politizarlo: ¿de veras hay conexión entre el discurso y la acción?, ¿en cuántos casos aquellas que dicen no estás sola, después del señalamiento y el escarnio público, de las amenazas del agresor, apoyarán con los gastos necesarios cuando estas mujeres sean injustamente despedidas?, ¿cuántas encontrarán otra casa, sustento, otro trabajo en los linderos de las garantías individuales?, ¿cómo van a poner el cuerpo por las otras, no únicamente de sus amigas?, ¿cómo las ayudarán en los hechos más allá de cientos de retuits?, ¿dónde se queda la promesa del apoyo? Y como somos muy dados a malentender, léase: esto no tiene nada que ver con que se callen, que no denuncien, mi señalamiento es que la comunidad romantiza estas acciones de apoyo, de sororidad, todo el feminismo de hecho, a tal grado que se desvanecen en un tuit, en un post que es muy fácil escribir pero que no se refleja en la realidad, en el contragolpe, en las consecuencias.

Un apunte más: el escrache, en mi definición, es una acción punitiva para estigmatizar socialmente a quienes han cometido abusos, y como tal no sirve como estrategia eficaz para acercarse ni a la justicia social (un rato mentaremos madres contra los señalados y ya) ni a la legal; el escrache sólo revictimiza, pone a las mujeres en el escrutinio de estúpidos [¿y si ella lo provocó?, pero ve cómo se viste]; fomenta el morbo; obliga a tomar posturas y polariza, habrá quien defienda al agresor porque es su hermano o conocido, habrá quien defienda a la víctima solo porque es su hermana o conocida; y sí, ante esto, para mí el anonimato no abona a establecer a conciencia el problema en la sociedad, desgasta el objetivo inicial, y aunque sé que uno de las planteamientos es que si no hay acceso a la justicia, entonces que al menos haya venganza, pero eso no lo comparto, porque en primera también romantizamos la manifestación y la protesta como si de verdaderos actores sociales se conformara, cuando todos regresamos a nuestras vidas al finalizar el día, sin resultados, sin otra perspectiva que la individual: ya denuncie, ya señalé, ya maté a mi violador, vayámonos a nuestra isla, sin ellos, los verdugos, aunque el sistema patriarcal continúe; y segunda, que no tengamos mecanismos adecuados para acceder a la justicia por parte del Estado es otro de nuestros pendientes, ese Estado machista que se lava las manos y nos deja solas, mientras nosotras hacemos ajustes de cuentas. Acompañar el derecho al reclamo, a la manifestación, también va con las exigencias a los tribunales, a las instituciones, a la presentación de resultados. Y si es que acaso el escrache les da miedo a los vatos, ¿cuánto tiempo les durará?

A fin de cuentas estoy convencida de que no se trata de calificar quién sí y quién no denuncia o cómo lo hace, esto es mucho más grande que todo eso junto, neta creo que no alcanzamos a ver todos las aristas, todos los aspectos. En mi paso por la universidad y trabajos y relaciones personales y de amistad, tengo una lista interminable de nombres de varones que trataron de seducir, que acosaron, que tocaron lascivamente, que agredieron sexualmente a amigas y conocidas, a mí misma. No las he visto levantar la mano como tampoco yo lo he hecho. Es tan complicado el mecanismo de denuncia, que puedo asegurar que todas conocemos a una mujer que no ha levantado la voz porque este #MeToo no le va a funcionar para su propio cauce ni cura. Lo que sí he visto hoy, en estos días, es a otras mujeres publicar contra otras mujeres: Por qué denuncia si ella es bien agresiva. Porque eso es lo que se nos olvida: la condición de humanos es de todas y de todos. Sí sé cuántas al día son asesinadas, que no se confunda, sí entiendo la violencia en contra de nosotras en sus manos fuertes y varoniles, sí entiendo que nadie cree en nuestras denuncias, esos son otros puntos. Lo que no voy a dejar de señalar el esencialismo en el que hemos caído. La idea de la mujer buena solo por el hecho de ser mujer ya nadie se la cree, pero la seguimos reproduciendo. Difunden que las mujeres somos el género oprimido, vulnerado y dominado solo por ser mujeres, algo esencialista porque no cuestiona la naturaleza del ser, porque nos otorga cualidades fijas, víctimas siempre, inocentes, de la misma manera como lo hace el otro bando, el patriarcado: las mujeres tenemos cualidades fijas, débiles, dadas a la protección, buenas e inocentes, por eso quien no cumpla con esta “esencia” es una puta arrabalera, por eso todas debemos ser madres. No queremos ver que las mujeres también hemos encontrado en la reproducción de las formas patriarcales una estrategia para dañar a otros y a otras, para salir de ese estado de opresión y sumisión. Todo esto sin considerar que a lo largo de mi vida me he topado con señalamientos absurdos y violentos de otras mujeres hacia mí. No voy a decir que yo nunca lo he hecho, no tengo ni la superioridad moral ni la verdad absoluta ni me rasgo las vestiduras. He padecido acoso de mujeres que gozan de prestigio y que lo usan para desacreditarme sin importar las mentiras que se inventan y que terminan creyéndose. Mujeres con sus amigas que no les importó el daño que me causaban con sus aseveraciones malintencionadas e insinuaciones indirectas. ¿Las debo de nombrar?, ¿las escracheo también?, ¿de forma anónima? ¿Ven por qué no todo cabe en el mismo cajón?

Cada una de todas estas situaciones tiene un contexto, unos actores y una sociedad machista y misógina que está detrás, que no ha querido revisarse y cuestionarse y que dudo que lo haga desde la crítica, esa que no se acepta cuando todo es estás conmigo o contra mí.


Dicen que ni perdón ni olvido, pero dudo mucho que este #MeToo perdure, que abone más que al chisme de grupillos laborales, literarios y académicos, dudo que conforme y sane a las víctimas de acoso y violencia sexual sin otras herramientas. Me duele ver que son ellas las primeras invisibilizadas porque se han banalizado las denuncias: “dicen que fulano hizo tal”, “ese es un acosador, bien que sabe agredir”, ¿qué clase de denuncias son estas?; ellas, que con toda la necesidad de gritar cómo han sido vulneradas, con el temblor en su cuerpo al levantar por primera vez la voz, su declaración se ahogó en un mar de generalizaciones, en un cajón de sastre donde cabe todo.

Coda: Vatos, este texto no es por ni para ustedes, absténganse.





@negramagallanes