Mostrando entradas con la etiqueta estereotipos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta estereotipos. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de mayo de 2020

LECCIONES DE COCINA







Debe haber otro modo que no se llame Safo

ni Mesalina ni María Egipciaca


ni Magdalena ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.

Otro modo de ser.

Rosario Castellanos







Los hombres en la cocina huelen a caca de gallina, les gritaba Ana a mis hijos para sacarlos de ahí. A las niñas no. Ellas podían permanecer si lavaban los trastos o ayudaban a preparar la comida. En esa época yo cocinaba. Preparaba para los míos desayuno, comida y cena, y después abdiqué de esa labor para nunca regresar. Siempre me había gustado la cocina. La de diario y la especial, la de las tardes enteras cuando mi madre y mis tías encendían el horno para hacer postres y pasteles. A mí me tocaba hacer las donas, pero la cumbre del amasijo, el premio, era hacer el centro, el círculo que las dota del nombre.


Todavía no sé bien qué me hizo dejar de hacerlo. Hasta la fecha sigo mostrando curiosidad preguntando recetas y viendo breviarios en Tasty, pero ahora, mucho tiempo después de mi incursión en el arte culinario, no hago ni un huevo tibio. Se me quema el agua, pues. No detesto las faenas que da la cocina, no lo veo como una esclavitud impuesta ni un castigo, tal vez, entre los gritos y el llanto, le perdí el placer y no hubo hambre infantil ni adulta, propia o ajena, que me hiciera regresar. Ana, tía paterna de mis hijos, siempre creyó que todo era producto de mi flojera, y solo a eso achacó la ruptura de la que fue mi familia.

-0-



Rosario Castellanos celebró otro aniversario el 25 de mayo (1925-1974) y regresé a festejarla con Lección de cocina, un monólogo extenso lleno de intimidad e ironía sobre las mujeres en la cocina, en la vida, con ellas mismas y con el amor, narrado por una que recuerda, piensa, siente, se frustra y habla sola mientras la carne que prepara para su marido se le quema.

La marginación de las mujeres fue un tema constante en la escritora, no sólo por la desvalorización que vivimos, sino por la construcción de feminidad que cada una de nosotras lleva a cuestas, eso sin contar que escribió de lo que quiso, prolífica, autónoma, libre en sus temas y géneros literarios. No me interesa plantear en cuál ola del feminismo se encontraba. Rosario no estuvo ahí. Sin pronunciarse feminista, utilizó sus letras para hablar y hablar de las mujeres con la pretensión, quizá, de darle sentido a su propia vida. Estos ensayos continúan frescos y vitales, delimitados por su tiempo y contexto, sí, pero con el tema medular intacto: los códigos y discursos tradicionales sobre y de las mujeres, los mismos de hace 5 décadas.

En su tesis de maestría Sobre cultura femenina (1950) estaba el inicio de la construcción de su pensamiento sobre nosotras. Se planteó la existencia de una cultura femenina, diferente o no, a una masculina, si acaso existiera; la mirada de los hombres sobre nosotras a través del tiempo, pasando por Santo Tomás y su chocante declaración de que somos “apenas un varón mutilado”, o Nietzsche con que nuestro “enigma tiene un nombre: preñez”; reconocí en la tesis el velo del sarcasmo que ya le había leído y que muchos años después había logrado dominar al plantear de las mujeres que “Su debilidad y tontería están compensadas por cualidades de otro orden que los hedonistas saben apreciar. Expulsadas del mundo de la cultura, como Eva del paraíso, no tienen más recurso que portarse bien, es decir, ser insignificantes y pacientes, esconder las uñas como los gatos. Con esto probablemente no vayan al cielo, y además no importa, pero irán al matrimonio que es un cielo más efectivo e inmediato”. Estas líneas las he tenido subrayadas desde la primera lectura. Me calaron. Aún ahora. La crítica burlesca sobre nuestras prioridades y sumisiones Rosario la aterrizó seriamente después en párrafos inmensos que delinean su hartazgo por la victimización, sabía que la sociedad arropa a las mujeres precisamente por considerarlas desvalidas y se pregunta por qué carajos no advertimos nuestras limitaciones, por qué no vemos que somos complejas e igual de completas que los hombres, por qué no luchamos cada una de nosotras para que se nos confiera la eternidad, qué nos detiene en inicio, sino nosotras mismas.

En el Día Internacional de la Mujer en 1971, frente a una comitiva de varones presidida por Luis Echeverría, Rosario Castellanos lee el discurso “La abnegación: una virtud loca”, del que rescato este mismo desdén por la lástima que estamos acostumbradas a derrochar en nombre de la desigualdad que padecemos: “El primer argumento que acude a los labios de las feministas más airadas que reflexivas -al comparar su situación propia con la del hombre- es la exigencia de igualdad. Una exigencia que, en tanto que metafísica, lógica y prácticamente imposible de satisfacer, proporciona un punto de partida falso y arrastra consigo una serie de consecuencias indeseables. Además de que, en última instancia, no es más que un reconocimiento del modelo de vida y de acción masculinos como los únicos factibles, como la meta que es necesario alcanzar a toda costa.” No les demos de comer con nuestro estigma de madrecita mexicana, de compañera fiel y sumisa, no legitimemos su vida, que primero está la nuestra.

No me es fácil asimilar que muchas veces nos gusta el sufrimiento gratuito. Amparadas en la moral que nos educó, en los principios y valores, somos las más de las veces nuestros propios verdugos a causa del rencor, el amor o la culpa que no nos deja decidir lo mejor para nosotras. Preferimos asumir que no necesitamos remuneración de ningún tipo porque para eso estamos, para servir, creemos que no podemos exigir lo mismo que damos y por lo tanto no aspiramos a recibir nada. Hasta suena cruel. Después de tantos años y tantas lecturas y tanto feminismo la transformación interior sería patente en rupturas espectaculares en lo público y en lo privado, pero no. Ni por intuición, por supervivencia, muchas mujeres aún no estamos preparadas para aceptar esta responsabilidad, pero ¿cuándo entonces decidiremos para nosotras? ¿Cuándo arrojaremos el lastre? Rosario estableció bien las diferencias rotundas de la mujer desde lo económico, cultural, social y racial, sin embargo, se enfocó en reconocer las similitudes, no se permitió ni dejó campo para las excusas: “Todas están sujetas a los derechos y obligaciones de una misma legislación; todas han heredado el mismo acervo de tradiciones, de costumbres, de normas de conducta, de ideales, de tabúes, todas están dotadas del mismo grado de libertad como para reclamar sus derechos si se les merman, como para cumplir con las obligaciones que se les imponen; como para optar entre la repetición de los usos ancestrales o la ruptura con ellos; como para aceptar o rechazar los arquetipos de vida que la sociedad les presenta; como para ampliar o reducir los horizontes de sus expectativas; como para no aceptar las prohibiciones o como para acatarlas”.

En 1973 con Mujer que sabe latín… Rosario abundó en los arquetipos femeninos, en la mujer mexicana, en la novela policiaca y Agatha, en Simone, Virginia, Clarice, Silvina, su obra, su valor. Seguirá con la crítica hacia el constructo femenino y la doble moral patriarcal que nos quiere inteligentes, pero valora la ignorancia femenina, su pureza como el más alto mérito en su persona y obligaciones. A estas alturas de su carrera como escritora, mostrará afinado el rasgo que la definiría en sus ensayos: la ironía, el humor para develar que nada es tan concreto como para idolatrar, que no permita la risa que despierta la crítica, que desmonta mitos e ideologías. No hubo conmiseración para nosotras en sus textos, el camino de la redención es otro de querer encontrarlo en sus escritos. Con humor ácido le torció la cola a las convenciones sociales de la obediencia, del sometimiento, se utilizó como blanco para los dardos de su crítica, se burló de sí misma, habló de ella, de sus miedos y soledades. Exhibió su intimidad y nunca se mostró lloricona.

Así presentó Lección de cocina. Supo darle alteridad a ese texto en la colectividad de las mujeres, en la realidad que padecemos, en la identidad que no nos sacudimos ni en lo externo ni en lo íntimo, en los sentimientos más profundos y dolorosos, en la desvalorización de nuestros actos en los que jamás he entendido nada de nada. Pueden ustedes observar los síntomas: me planto, hecha una imbécil, dentro de una cocina impecable y neutra, con el delantal que usurpo para hacer un simulacro de eficiencia y del que seré despojada vergonzosa pero justicieramente; en donde plantea el androcentrismo y los roles en el sexo, en el sacrificio, el mito de la esposa leal, sólida, impulsada por el amor, porque él podía darse el lujo de ‘portarse como quien es’ y tenderse boca abajo para que no le rozara la piel dolorida. Pero yo, abnegada mujercita mexicana […], boca arriba soportaba no sólo mi propio peso sino el de él encima del mío. La postura clásica para hacer el amor. Y gemía, de desgarramiento, de placer; en donde reconocía a la mujer moderna y estudiosa que perpetúa los estándares del amor, la que carga las tradiciones y religiones, a la que nunca le importó ni la preservación de la virginidad ni el recato, sino que su condición de mujercita no la hacía pensar en un amante, pues hace un año yo no tenía la menor idea de su existencia y ahora reposo junto a él con los muslos entrelazados, húmedos de sudor y de semen. Podría levantarme sin despertarlo, ir descalza hasta la regadera. ¿Purificarme? No tengo asco. Prefiero creer que lo que me une a él es algo tan fácil de borrar como una secreción y no tan terrible como un sacramento; donde describió a la que no conoce de porciones en la cocina, pero sí de proverbios alemanes y del Quijote, la que lo mismo da gracias al cielo porque la carne tiene dos lados y solo se le quemó uno de ellos, la que invoca al “hada del hogar”, la misma de la que habló Virginia Woolf, esa que se sacrifica, la que se come la peor pieza de pollo, la que cede todos sus pensamientos y deseos para los otros, su familia, sus hijos, su hombre, al que le concede bien, con el que se muestra extremadamente comprensiva y encantadora, sin un ápice de egoísmo, esa hada a la que le implora que venga en su auxilio y a explicarme cómo se aprovechan los desperdicios. Yo, soy muy torpe. Ahora se llama torpeza; antes se llamaba inocencia y te encantaba. Pero a mí no me ha encantado nunca. La que rumiará, en silencio, mi rencor. Y no es que la haya defraudado el matrimonio ni la carne, para eso siempre podrá aparentar frivolidad antes que estupidez, porque Yo no esperaba, es cierto, nada en particular. Y un día tú y yo seremos una pareja de amantes perfectos y entonces, en la mitad de un abrazo, nos desvaneceremos y aparecerá en la pantalla la palabra “fin”.

-0-

Mi madre me inició de niña en el ritual de la cocina. Me dejaba quedarme junto a ella si lavaba los trastos o ayudaba a preparar la comida. La mujer inventó la cocina, me dijo un día, para mantener a la familia unida, y sonrío. Todas las cocinas de las mujeres de mi familia eran gozosas. Con el tiempo descubrí que ese piso guarda más secretos que ningún otro espacio, que ni la alcoba, que el calor de la estufa ayuda al enigma de la preñez y que la tradición reza que los hombres en la cocina huelen a caca de gallina, excepto en las ocasiones especiales, con las tenazas en mano. Mi madre, al igual que Ana una vez, también cree que no cocino por flojera. Ni yo sé el motivo bien, pero de escribirlo sería un monólogo muy difícil de redactar –uno largo, florido, enfático que corresponda esa larga costumbre de callar-, que iniciaría diciendo que me porté bien, es decir, insignificante y paciente, que fui abnegada, pero que escondí muy poco tiempo las uñas como los gatos. Tal vez es tiempo de recuperar el placer culinario, ahora para satisfacer sólo mi hambre, mis burlas, para aplacar mis miedos sin lloriqueos. De decidir ser mi propia y exclusiva hada del hogar. Para mí solita.





@negramagallanes

sábado, 2 de mayo de 2020

DÉJATE SOLO EL SOMBRERO





Baby, take off your dress

Yes yes yes

You can leave your hat on

Joe Cocker





“A muchos el universo les parece honrado; las gentes honestas tienen los ojos castrados. Por eso temen la obscenidad. […] Cuando se entregan ‘a los placeres de la carne’, lo hacen a condición de que sean insípidos”, escribió Georges Bataille en su Historia del ojo, una novela considerada depravada, vulgar y obscena que intentó prestarme alguna vez un novio con quién sabe cuál intención, pero que no me permití leer en su momento porque me daba pena sacar el librito en público y tenerlo en casa.

Obsceno: adj. Ofensivo al pudor… ¿al pudor de quién?

Escena 1: Cuarto grado de primaria, el patio escolar de un colegio de monjas y en el centro un corrillo de niñas nerviosas escondiendo una Playboy. La dueña de la revista la sacó del cajón de su padre con el único fin de mostrarnos la verdadera anatomía masculina que no tenía nada que ver con la de los libros de texto, dijo convencida. ¿Cómo lo sabía?, quién sabe, pero intuyo que el morbo o la curiosidad tuvieron que ver más que alguna clase de educación sexual. Ella sabía que adentro había fotos de mujeres desnudas, por lo que creyó que también habría de varones. Obvio que no fue así. Y aunque nuestra mayor curiosidad no fue satisfecha, todas ahí descubrimos por primera vez la conformación de la geografía de nuestro sexo, con sus montañas, ríos, hendiduras y abismos.

Desde muy joven me resistí a hacer del porno un catalizador para mis deseos, por lo que mi acercamiento ha sido reciente, y he de decir que gratificante, sin embargo, aún ahora me cuesta trabajo no reír con las exageradas actuaciones, o sorprenderme de la flexibilidad de los participantes, todos esos detalles que no me dejan envolver en el meollo del asunto. Lo mismo con los desnudos. El disfrute de los cuerpos llega para mí al descubrir los pliegues y las texturas, no por observar sus colores, dimensiones o tamaños, distracciones que también inhiben el radar de mi voluptuosidad. 

Aunque si considero todas las diferencias sociales y culturales con las que las mujeres crecemos en comparación con los hombres, no suena tan descabellado, pues uno de los resultados de estas diferencias ha sido que no gocemos de las mismas oportunidades para explorar la erotización de nuestros sentidos y nuestro cuerpo, y con esto de la curiosidad sexual.

Escena 2: Entra un grupo de amigas a un bar para disfrutar de un chou de desnudos masculinos, estilo Solo para mujeres. Los hombres en el escenario bailaban gozosos I’m too sexy ante la mirada atónita de muchas y el griterío de otras. Algunos de ellos, después de sacudir el trasero, bajan del escenario para frotar su cuerpo con el de la mujer que tenga más cara de susto. Pasada la medianoche, un grupo del área de Reglamentos del Gobierno del Estado se atreve a interrumpir la tranquila tertulia al considerar el espectáculo como una falta a la moral y a las buenas costumbres. Close up a las caras desconcertadas de las mujeres y a las tangas de los varones. 

El director del Área de Reglamentos instó al Cabildo de Aguascalientes a emprender una labor legislativa para aumentar las definiciones acerca de la Zona de Tolerancia luego de la “aparente necesidad” (las comillas son mías) de crear cabarets dirigidos hacia el público femenino, dice la nota.

El municipio de Aguascalientes tiene una Zona de Tolerancia, donde, valga la redundancia, se tolera el trabajo sexual, así como el comercio erótico en bailes o exhibiciones corporales, pero exclusivamente para hombres. Para variar, la historia nos cuenta que son ellos, más que otras mujeres, los que han comercializado la sexualidad de estas en todas sus variantes lujuriosas, lo que quiere decir que tanto para el consumo como para la mercantilización, ellos son los únicos autorizados. Mi principal preocupación con este tema tiene que ver con todos aquellos que son obligados a participar en estos actos: niños, niñas, mujeres, trans, y en menor cantidad pero no por eso inexistentes, hombres que son víctimas de trata de personas para satisfacer las aberraciones mentales de seres asquerosos que sin escrúpulos envilecen inocentes, por lo que me pregunto: ¿qué ese no sería el punto a vencer de parte del Gobierno?, la deformidad sexual, la deshumanización y cosificación que sufren estas personas. Dejando este punto aclarado, continúo.

Habría que establecer el criterio bajo el cual el Estado piensa en el pudor y las buenas costumbres, si es que en Las Violetas -o sea, “la zona”- los únicos con permiso moral para ingresar y participar son los hombres porque se considera que las mujeres no tienen ni derechos ni deseos sexuales. Paternalista y controlador, encierra y esconde lo “perverso” bajo su venia, lo que hace un caldo de cultivo propicio para las drogas y el proxenetismo, es decir, el delito. Entonces, todas aquellas personas que gozan con la experiencia sexual saludable y que asumen por completo una conciencia plena y libertad de elección ¿por qué no pueden participar de estos beneficios que ofrece el Gobierno de la alcaldesa Teresa Jiménez? 

Escena 3: Una mano femenina con uñas largas y rojas sostiene y acaricia delicadamente un dildo. Lo roza con sus dedos, lo aprieta fuerte, lo unta en sus manos en un vaivén.

Si partimos de la idea de que los objetos no son sexuales por sí mismos, así sea un dildo, por qué omitir entonces que somos las personas las que sexualizamos los objetos y los cuerpos, tal vez el problema recae en la simplificación y animalización del nuestra propia sexualidad, porque, ¿qué tendría de denigrante que las mujeres pensemos en nuestros propios términos en cosas sexuales? Válgame dios. Esa escena mejor no porque las mujeres no podemos externar deseo, nos hace parecer a los ojos de otros como lujuriosas perras en celo a las que no deberían tocar ni las obscenidades verbales ni físicas. Incursionar en la experiencia nos volvería unas reverendas putas. Por eso nos matan.

El hecho de que todavía exista una exclusión en cualquier ámbito es prueba de que la discriminación ocurre en el imaginario y la realidad de las personas. La pulcritud social, en otras palabras, el decoro, está ceñida exclusivamente para nosotras. Explorar la curiosidad sexual saludable, sin tabúes ni condenas sociales haría que, de raíz, menos niñas y niños acudieran a ella por el simple morbo, que supieran defenderse de depredadores sexuales y a la par, ya mayores lograran ejercer su erotismo sin embarazos adolescentes. Los que actúan como censores de nuestros deseos y los catalogan como insanos solamente fomentan la ignorancia sobre las facultades sexuales del humano. Si las mujeres aprendemos a decidir, sin esperar la coerción de la sociedad sobre qué es lo que debemos querer, entender y desear en materia sexual, será nuestro el placer de ver, tocar, morder u oler sin remordimientos, al alejarnos del estereotipo de las mujeres abnegadas y sin ganas para el deseo por los juicios de otros que nos convierten en mujeres de una mentalidad morbosa, muy por debajo de las mujeres sanas en alguna escala moral de persona de ojos castrados, como dice Bataille, al que una vez desprecié no por mis gustos, sino por los valores morales de una comunidad que me recriminaría al descubrir mi lectura, y con ella, evidenciar tal vez mis deseos y perversiones. La escritora Siri Hustvedt escribió que de haber tenido interés de joven por el porno hubiera estado obligada acudir a salas de cines particulares (¿recuerdan el cine París en la céntrica calle Madero?), “comprar una entrada, hacer cola entre hombres furtivos y cachondos, y sentarme sola en una butaca desvencijada con manchas de semen secas. […] En otras palabras, habría tenido que estar loca.”

Escena 4: Una noche, mis amigas y yo salimos a un bar infame y cucarachiento de cuyo nombre no quiero acordarme, puesto que ahí se presentaría el Diablo, el stripper masculino más cotizado de esas fechas. Para cuando su sombra apareció a lo lejos y subió al escenario tengo que confesar que reí, pero más de pena ajena que de gozo: alto y más bien escuálido, revestido en una larga y chafa capa roja, botas metaleras, torso desnudo y un pantalón mal cosido que a leguas dejaba ver los botones laterales que se desprenderían en el contoneo, el Diablo procedió a moverse, se quitó la indumentaria y soltó su larga y frondosa cabellera ante el ruido ensordecedor de las presentes. El demonio cargaba mujeres, se frotaba en sus cuerpos, meneaba el culo enfundado por una tanga roja satín y lanzaba miradas de millón con unos pupilentes blancos para, supongo, enfatizar su condición demoníaca. Y yo, hipnotizada, no podía dejar de ver su pecho, axilas y piernas, cubiertas por unas púas gruesas y gordas que no se había rasurado en muchos días. Pero esto no es como en The Full Monty, grité ahogada en el ruido, ¿por qué no baila mejor You can leave you hat on? ¿dónde están los cuerpos rechonchos y peludos que me encantan?



Cada quien con sus deseos.

viernes, 1 de mayo de 2020

AMOR ETERNO, LABORES PROPIAS







Mi madre sostuvo la economía de nuestra casa durante mucho tiempo con su máquina de coser. Fueron tiempo difíciles para ella y mi padre en una de las tantas devaluaciones en el país. La recuerdo sentada frente a su máquina en las noches, alumbrada con la lucecita que guía el camino de la aguja. Estudió en una academia de corte y confección en esta provincia, yo tanteo que a inicios de los 70. Ahí mostró su inteligencia y habilidad, por lo que se ganó una beca para estudiar diseño de modas en el antes DF. Mi abuelo, su padre, no la dejó. Se opuso rotundamente porque esa ciudad sería la perdición para su hija y no permitió que continuara haciéndose ilusiones.

Pero no voy a romantizar el aguante que vivió ante la presión para que no se fuera a la capital, ni las dobles y triples jornadas laborales desde su infancia. Fueron épicas y una chingadera para ella. Aun así, no es una víctima. Ha sabido vivir con lo que tenía y tiene, y como ella decide hacerlo. No voy a ensalzar tampoco su abnegación, la cultura y la sociedad la pusieron en ese lugar, con esa idea, con poquísimas oportunidades para decidir, y que al tenerlas no quiso tomarlas por obedecer no el mandato de su padre, sino uno más aplastante de estructura patriarcal.

Después, cuidar dos hijas, atender una casa con marido incluido y aparte coser ropa ajena. A pesar de necesitarlo, nunca quiso un trabajo que la hiciera permanecer fuera de su hogar muchas horas. A la mesa nunca faltó, ni falta, comida preparada por sus manos. Menos falta amor y entrega, una total, incondicional, olvidándose la mayoría de las veces de sí misma. A estas alturas, me pregunto qué habría pasado si hubiera podido decidir por ella.

Desde el carácter biológico-natural, el discurso de una maternidad llena de sufrimientos y satisfacciones por los hijos enaltece a las mujeres. En la estructura social, tenemos en las manos la encomienda de formar familias y personas. Nuestra importancia en la comunidad es tanta que mueve los engranes para anclarnos a una tarea descomunal, somos responsables de la integridad física y moral de los hijos, su crianza implica que seamos médicas, profesoras, cocineras, sicoanalistas, adivinas de tiempo completo. La historia nacional mexicana ha pintado la figura materna en el regazo de una virgen morena. Sin embargo, todo esto nos ha restado subjetividad. Nos ha relegado a no ser sujetos de derecho. Estamos obligadas a parir, estamos obligadas a sufrir por los hijos y la familia. Y aunque hemos avanzado en materia de igualdad, la maternidad sólo ha dado vueltas para retornar al mismo punto: del lado vintage está el quitarse el pan de la boca y del hipster, ahora, asumir los partos naturales o amamantar a pesar del dolor. Es lo “natural”.

Amor eterno e inolvidable, canta Juanga, sacrificio, dolor, es lo que reviste aún a las mujeres, tengamos o no hijos, porque la maternidad es el símbolo con el que todas nacemos y el rol que terminamos cumpliendo con los sobrinos, los amigos, los hermanos, con el marido (dice Marcela Lagarde). Nuestro amor de madre casi siempre está en todas las relaciones sociales que tenemos y si no es así, la nación nos lo demanda.



No solo ha sido el deseo, sino la necesidad, lo que nos ha incorporado al mercado laboral (la carga hace andar al burro, mi abuela dice) que no siempre es satisfactorio, pues persiste la brecha salarial respecto a los hombres, además de los bajos salarios y el no permitírsenos los lugares de altos mandos, sin olvidar que tenemos a nuestro cargo el trabajo reproductivo. Pienso en la máquina de coser de mi madre y que el mundo de la moda fue conquistado por los hombres, en su mayoría. O la máquina de escribir, que en lugar de darnos voz como creadoras, pensadoras, escritoras -tan pocas y tan firmes-, nos encasilló por mucho tiempo en el lugar de las secretarias, para darle voz a otros, a pesar de ser un empleo empoderador en un inicio. Ambas máquinas pudieron darnos manutención, pero no siempre un lugar destacado en el mundo.

No es gratuito que las mujeres aún no tengamos voz, por lo que es “normal” que los hombres continúen apropiándose de los discursos, figurando, apareciendo, dominando las altas esferas y disponiendo de nuestras vidas. En su libro Mujeres y poder, Mary Beard recuerda el pasaje de la Odisea donde Telémaco manda callar a Penélope, su madre, cuando ella le pide a un aedo que cambie el tema de su canto: “Madre mía -replica-, vete adentro de la casa y ocúpate de tus labores propias, del telar y de la rueca… El relato estará al cuidado de los hombres, y sobre todo al mío. Mío es, pues el gobierno de la casa”. Aún después de siglos, las mujeres seguimos silenciadas, y cuando hablamos, nuestra voz no se escucha ni en lo privado ni en lo público. La voz que predomina es la masculina, la del “gobierno de la casa”, y de querer hacernos oír tenemos que pagar un precio muy alto: la descalificación, el infundio, el ignorarnos. Cuantas veces para hacernos escuchar hemos levantado la voz, y ahí somos nombradas como histéricas.

Aun con esto hemos resistido, seguimos buscando un camino a la igualdad, pero en el que estamos solas. No hemos podido combatir las violencias y desigualdades. El Estado mexicano sigue sin tomarnos en serio y con eso refuerza estereotipos y nos conmina a una vida bajo el sistema patriarcal y machista. Aplastante. Impedidor de nuestro derecho a la libre personalidad, a nuestro libre desarrollo, a la libertad sexual y reproductiva. Las mujeres seguimos atadas a la autorrenuncia, a la disponibilidad y a la cero autonomía.

Bajo el nuevo gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador se ejecutó un recorte a la mitad del presupuesto del programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras, con el argumento de evitar desvíos de recursos e investigar casos de corrupción. El programa está destinado sobre todo a madres solteras que trabajan o estudian, lo que ha ocasionado que miles de ellas sacaran a sus hijos de las estancias al ya no tener el servicio o no poder pagarlo. Una solución que planteó el gobierno fue que las familias y las abuelitas cuidaran de esos hijos. Lo que no considera el gobierno es que no sólo se trata de ver quién cuida a eso niños y en qué condiciones (erradicar la brutal violencia doméstica que padecemos sigue siendo otro de los pendientes en sus inexistentes políticas públicas de género), sino que refuerza estereotipos maternales, limita la vida de esas mujeres con dobles o triples jornadas laborales, muchas veces sin familia, con la disposición en el cuerpo de renuncia a su plenitud, con la valoración social al sacrificio y las vicisitudes, a la abnegación, plenamente justificado por el estandarte de la maternidad. Este recorte de dineros incide directamente en la economía de las familias, en especial de las familias con padres ausentes, por no decir valemadristas del bienestar y desarrollo de sus hijos. Este recorte es otro impedidor de nuestro derecho a la libre personalidad, a nuestro libre desarrollo, pues todavía no podemos ejercer el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo sexual y reproductivamente. Repito: las mujeres seguimos atadas a la autorrenuncia, a la disponibilidad y a la cero autonomía.

Una mejor madre, parece ser el mensaje perpetuo, es la que más batalla. Mi madre y su máquina de coser. Mi madre y sus renuncias en nombre de la familia. Tanta importancia tenemos en la comunidad, que somos las responsables totales de la crianza de los hijos en el discurso, oficialista o no, donde, por ejemplo, no entran todavía las labores compartidas de los varones. Pensemos en esa estructura social, patriarcal, machista que este gobierno tiene en mente. Ésa es la atadura y la desigualdad que debemos cambiar de fondo.

Gracias, mami. Tu camino abrió brecha para que me buscara una voz.

@negramagallanes

viernes, 27 de marzo de 2020

PRIMERA CONFERENCIA DEL GOBIERNO DE MÉXICO SOBRE MUJERES Y COVID-19










+El control de esta epidemia requiere modificar la vida pública, lo que puede traer consecuencias adversas, afectaciones sociales y económicas de las personas
+En diversas plataformas se mostró rechazo por parte de la población espectadora al tema de las mujeres, los cuidados y la intensificación de la violencia de género en el aislamiento social por Covid-19



Desde el inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, las mujeres hemos ocupado espacios mínimos en sus cotidianas conferencias mañaneras, desde lo presencial hasta como tema, lo que también habla del lugar que ocupamos en su agenda. Estas omisiones han sido destacadas por diversas organizaciones, al ser notoria la ausencia de una estrategia por parte del Gobierno de México que frene las distintas violencias de género que padecemos en el país. Menciones básicas e insulsas del presidente como que las mujeres merecemos respeto, o que en cuanto a la violencia de género “somos partidarios de la democracia de las libertades, de la no violencia, y creemos firmemente que la paz y la tranquilidad son frutos de la justicia”, hasta “estrategias” como que la Guardia Nacional ayudará a combatir la violencia contra las mujeres, han sido muy criticadas en este país donde 10 mujeres son asesinadas diariamente con pandemia de coronavirus y sin ella.

El jueves 26 de marzo se realizó la primera conferencia de prensa en la que la situación de las mujeres en la pandemia por Covid-19 fue el tema principal, algo que ni la coyuntura del 8 y 9M logró. Con la presencia de la doctora Ana Luisa de la Garza Barroso, directora de Investigación Operativa Epidemiológica de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud; la doctora Nadine Flora Gasman Zylberman, presidenta del Inmujeres México; Karla Berdichevsky Feldman, directora general del Centro Nacional de Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva; y la doctora Lorena Rodríguez Bores, secretaria Técnica del Consejo Nacional de Salud Mental, como expositoras, el doctor Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, comentó que se tocaría un tema de especial relevancia, “hemos platicado que una epidemia es un fenómeno complejo, que involucra a prácticamente a todos los elementos de la sociedad y que debe cuidarse con especial atención cuando los fenómenos de salud empiezan a afectar las relaciones humanas que resulten en cambios al bienestar social”. Hizo hincapié en que el control de esta epidemia requiere modificar la vida pública, lo que puede traer consecuencias adversas, afectaciones sociales y económicas de las personas que son económicamente desfavorecidas, con lo que López-Gatell aceptó que México tiene a la mitad de la población viviendo en condiciones de pobreza, y con ello, en atención a las medidas de Sana Distancia masiva, con el llamado a que todas las personas permanezcan en casa, fuera del espacio público, desde el 23 de marzo hasta el 19 de abril, “hoy queremos tocar un aspecto que nos parece importante que la sociedad lo tenga presente, para prevenir algunas afectaciones que tienen que ver con el estado de aislamiento en casa que puede implicar una convivencia más estrecha entre las personas al interior de las familias”, lo que afecta directamente a las mujeres, reconoció que las violencias contra las mujeres son un tema también de salud pública en México, a pesar de ser un tema social, en una situación extraordinaria como la de esta pandemia, pues estas nuevas dinámicas pueden exacerbar la violencia “es por eso que queremos llamar la atención del público y de ustedes como comunicadores” con la conferencia.
La directora de Investigación Operativa Epidemiológica de la Dirección de Epidemiología de la Secretaría de Salud, Lorena Rodríguez Bores, compartió el informe técnico diario del panorama global y nacional de casos confirmados por coronavirus, con 199 países con contagios confirmados por la Organización Mundial de la Salud. Confirmó que ya son 8 las personas fallecidas y destacó los casos confirmados: 585, de los cuales, el 3 por ciento se reporta grave.
Nadine Gasman, presidenta del Inmujeres México, agradeció el espacio para hablar “de los desafíos pero también de las oportunidades”. Resaltó que estamos viviendo un momento histórico que no se ha visto en mucho tiempo, recordó las manifestaciones del 8 de marzo, donde las mujeres reclamaron derechos y dijeron basta a la violencia y el paro del 9 de marzo para demostrar a la sociedad el papel que juegan en la economía y los cuidados, y ahora con la contingencia, el tema de los cuidados y nos hacemos cargo es el centro a la respuesta a este tema de salud pública que requiere el cuidado de uno de los sectores más vulnerables, los adultos mayores, tal y como externó el 24 de marzo el presidente López Obrador en su conferencia mañanera: “Es un hecho, es conocido, que sobre todo las hijas cuidan a los padres. Los hombres podemos ser más desprendidos, pero las hijas están siempre pendientes de sus madres y sus padres”.
La presidenta de Inmujeres destacó que en los trabajos domésticos y cuidados, las mujeres dedican 39 horas a la semana y los varones únicamente 14 horas, con una aumento en los últimos años de sólo siete minutos por parte de ellos: “Esta contingencia tiene que hacernos pensar cómo debe de ser, y nos permite, además, experimentarlo, porque todo mundo va a estar en casa, es tiempo de que hombres, mujeres y también los niños y las niñas se involucren en los temas de cuidado. Es muy desigual con las mujeres. No podemos cargarles la mano. Hay que redistribuir estas tareas entre hombres y mujeres. Las estadísticas nos dicen que los hombres que se encargan de sus hijos e hijas, que realizan labores domésticas, son menos violentos, también es una forma de reducir la violencia contra las mujeres”.
Mientras Nadine Gasman presentaba estos datos y a lo largo de toda la conferencia, los comentarios en las páginas de Facebook, Periscope y Twitter, por donde se difundió la conferencia, mostraban la dificultad de aterrizar la información de la realidad de las mujeres mexicanas, YA SIENTESE SEÑORA, fue el comentario más frecuente, en franco desprecio por la información, junto con muchos más de corte agresivo, misógino y machista.
La titular de Inmujeres hizo un reconocimiento a las trabajadoras de la salud, en México, 472, 281 personas se dedican a la enfermería, el 79% se trata de mujeres y solo el 21%, de hombres, por lo que pidió políticas públicas y sociales enfocadas a ellas, al igual que para el 29% de los hogares en México, que son dirigidos por una mujer, es decir, 9 millones 266 mil 211 hogares tienen al frente a una mujer, así como pidió muestras de solidaridad para los 2.2 millones es de personas en México que se dedican al trabajo del hogar remunerado, de los cuales, el 90% son mujeres, de las que el 75% no cuenta con ninguna prestación social.
Karla Berdichevsky Feldman, directora general del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, reconoció que para hacer frente al Covid-19 también es necesario reconocer que hay un impacto diferencial en funciona de la edad, del género, de grupo étnico, de diversidad, situación legal, migración y condición de salud que demandan cuidados extremos, así como que también se impacta de manera distinta a las mujeres, a las adolescentes y a las niñas que pueden necesitar atenciones especiales en materia de salud pública, que consideró indispensable que toda la población conozca y entienda, como las plataformas telefónicas para atender temas claves de salud, con personal capacitado, como información de métodos anticonceptivos en Planificatel: 800 624 64 64 y orientación en complicaciones en embarazo, puerperio y lactancia a la línea materna al 800 628 3762 (800 MATERNA), en donde destacó que no se han registrado casos de muerte en embarazadas ni que el bebé nazca con coronavirus si su madre fue detectada; la lactancia es posible aún cuando se ha confirmado o sospechosa de coronavirus. Resaltó que el 911 tiene la capacidad para atender los casos de violencia familiar y de género y para canalizar a las personas en situación de violencia a las instancias de ayuda correspondiente, y enfatizó que el aislamiento puede generar estrés, pero no se debe justificar la violencia.
Destacó que otro ámbito que no se puede descuidar es el de la salud sexual y reproductiva, donde se implementaron programas para respetar estos derechos y aseguró que las Secretarías de Salud estatales y los servicios de Salud garantizarán el acceso a métodos anticonceptivos durante esta etapa de contingencia, “particularmente entre aquellas usuarias de pastillas anticonceptivas, inyectables mensuales, de parches, de condones masculinos y femeninos, se hará una dotación de más de un mes y en cantidades adicionales para que no exista una falta de uso” y también que se dispone también de concepción de emergencia, así como métodos de barrera, el condón masculino y el femenino suficientes también para la población LGBTTTI, con lo que resaltó que es importante no interrumpir el uso de métodos anticonceptivos para evitar embarazos no deseados ni enfermedades de transmisión sexual.
No comentó sobre la interrupción del embarazo ni por voluntad ni con la norma 046; por decisión de la mujer sobre su cuerpo es clara la razón de su omisión: el aborto no es legal en todo el país, sin embargo, no deja de ser también una necesidad especial en materia de salud pública que recae directamente en el cuerpo de las mujeres también en este confinamiento.
Que el tema principal de esta conferencia sean las condiciones de vida y las repercusiones que tiene la pandemia del Covid-19 sobre las mujeres, es un logro pero no se agradece, es su labor, y debe continuar, pues hemos sido invisibilizadas a lo largo de este y otros gobiernos, se ha mostrado un desprecio a nuestra vida así como a nuestra muerte, en el caso de los feminicidios y la impunidad para castigarlos.
No importa si de nuevo las mujeres ocupan la mesa principal en una conferencia si no hablan de nosotras, y ahora que lo hicieron los comentarios digitales mostraron la indiferencia social y el poco interés que hay al respecto de cómo hacemos posible que funcionen las casas y el país, no ha bastado las manifestaciones contra la violencia ni bastará esta única conferencia, necesitamos más, ser el foco de atención y comprensión de nuestras necesidades y el respeto a nuestros derechos.
Al inicio de la conferencia, Lorena Rodríguez Bores destacó que son 199 países con contagios confirmados por la OMS, 199 países en donde las mujeres se encargan cultural e históricamente de los cuidados a otros y de las casas, las mismas que están padeciendo los estragos secundarios de la pandemia del coronavirus.

Hugo López-Gatell Ramírez inició la conferencia apelando a “llamar la atención del público y de ustedes como comunicadores”. Ninguno de los reporteros presentes, al finalizar la rueda de prensa, retomó el tema de las afectaciones a las mujeres en esta pandemia.

@negramagallanes

jueves, 12 de diciembre de 2019

CIBERACOSO: LO VIRTUAL ES REAL, EXISTE Y DAÑA



















Entrevista Olimpia Coral Melo/Impulsora de la Ley Olimpia



+“Desgraciadamente pensamos que lo digital no es real, que no daña y que no mata, entonces pensamos que el espacio virtual o las redes sociales no son reales, ese es el primer tabú que hay que romper cuando hablamos de derechos de cuarta generación”
+La Ley Olimpia es una lucha más allá de cualquier cambio legislativo, es una lucha por el reconocimiento de los espacios digitales
+


El gran tema es que hagamos cosas con placer, no para complacer, placer sí, pero el nuestro, por primera vez en la vida, que seamos nosotras las que disfrutemos nuestra autonomía y nuestro cuerpo
El 3 de diciembre, la Cámara de Diputados aprobó la Ley Olimpia en la CDMX, que se adiciona una fracción VI al artículo 6 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y establece que la violencia digital consiste en aquellos actos de acoso, hostigamiento, amenazas, insultos, vulneración de datos e información privada, divulgación de información apócrifa y mensajes de odio. También es considerada violencia digital la difusión de contenido sexual sin consentimiento, como textos, fotografías, videos y datos personales, sean verdaderos o alterados, así como las actividades realizadas a través de las tecnologías de información y comunicación, plataformas de internet, redes sociales, correo electrónico y apps.
Este delito tiene una sanción de cuatro a seis años de prisión y una multa de entre 42 mil 245 pesos y 84 mil 490. Estas penas se agravarán cuando la víctima sea familiar hasta tercer grado o haya existido una relación sentimental o de confianza entre víctima y victimario. Cuando el Ministerio Público identifique violencia digital, ordenará de maner inmediata a las plataformas digitales la interrupción o bloqueo y destrucción del contenido.

Olimpia Coral Melo es la impulsora de esta reforma. De visita por Aguascalientes, invitada por el Instituto Tecnológico de Pabellón a dar una conferencia en el mes de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres (noviembre) con alumnos y catedráticos sobre la violencia digital, LJA.MX la entrevistó: “Al principio, tú sabes, [los alumnos] van voluntariamente a fuerzas, pero al final salieron con otra perspectiva sobre la violencia digital, platicamos sobre esos impactos que hay, sobre todo, en la coparticipación y complicidad, cuando no son los que difunden los contenidos íntimos, pero sí los que le dan like, justo esta violencia se da mucho en estos ambientes estudiantiles y que somos las mujeres jóvenes las que más la vivimos”.

Tania Magallanes: Una aseveración constante entre las personas es que la violencia digital es diferente a la que se vive en la realidad.

Olimpia Coral Melo: Realmente es la misma violencia, lo que pasa en el espacio offline se traslada al espacio online, y es igual de sistémico, la misma desigualdad, las mismas condiciones de hipersexualización de nuestros cuerpos, las mismas condiciones de violencia, la revictimización a las mujeres, en los espacios tangibles y digitalizados, entonces parece que es con más saña porque al momento de ser digital no se queda sólo en la escuela o en el acoso callejero, pues se queda permanentemente en internet, al final no es que la violencia digital sea “otra” violencia o una violencia diferente, sólo es una extensión de la violencia sistémica que se vive en todos los espacios.

M: ¿Cómo has visto la recepción de este tema?

OCM: Sigue habiendo morbo y la narrativa de hablar de sexo online, de decir que las mujeres tenemos la culpa porque ‘para qué te dejas grabar’, todo acabaría si las mujeres no se dejaran grabar, si las mujeres se dieran a respetar, todavía está esta cultura machista, pensar que las mujeres son violadas por cómo iban vestidas, que son abusadas sexualmente por cómo se comportan, por lo que toman, porque salen, al final daña los espacios digitales porque justamente es ahí es donde dañan, justamente por eso todavía le llaman pornovenganza, una cultura machista basada en el placer sexual y venganza porque algo hiciste para que se vengaran de ti.

TM: Estás promoviendo un tema del que poco se había hablado.

OCM: Es que la Ley Olimpia no es una reforma, no es un texto en específico, no es le quito una coma, le pongo otra, le quito una pena y le quito otra, el tema es que es una causa, es una lucha más allá de cualquier cambio legislativo, es una lucha por el reconocimiento de los espacios digitales, por la dominación de las tecnologías una lucha por la no revictimización, no queremos que todos estén en la cárcel, queremos que no haya más víctimas de esta violencia, al menos en México. Si mi caso está dando para hacerlo visible, para darle agenda al gobierno, que nunca lo habíamos pensado que los gobiernos de los estados iban a estar hablando de violencia digital, es una agenda que hemos puesto las feministas, las activistas, no es como que salió de la nada, salió de la sociedad civil, no salió de los partidos políticos. No somos las únicas, aquí en Aguascalientes acompañamos a Angie Contreras que ha sido increíble, una gran activista, ha sido por ellas que esta ley hoy le está dando la vuelta al país.


La gente no conoce la historia que hay detrás de cada una de las imágenes que se difunden, de los contenidos, los video que suben a internet, que cada like, que cada compartir es una agresión, y que lo peor es que esta violencia puede acabar en un feminicidio, es una condición de violencia comunitaria cuando consumen estas imágenes, éstas que llaman páginas porno que a su vez son mercados de explotación sexual en línea, el hablar de esto ha sido difícil porque está normalizado que las mujeres son para consumo sexual del hombre, ha sido difícil hablarles desde una perspectiva victimal, digital, de género y feminista, no es lo mismo hablarle a las personas y hablarles de esto desde raíz, desde una raíz de un sistema patriarcal, porque siempre ponen una barrera, y tratamos de explicarles que la hipersexualización ha hecho que muchas mujeres ni siquiera denuncien porque no saben que son víctimas, no se asumen como víctimas, creemos que tenemos la culpa.

TM: También estás hablando de derechos humanos de cuarta generación, nuevos en relación con esta era tecnológica.

OCM: Desgraciadamente de nuevo pensamos que lo digital no es real, que no daña y que no mata, entonces pensamos que el espacio virtual, las redes sociales, no son reales, creo que ese es el primer tabú que hay que romper cuando hablamos de este tipo de derecho y ese tipo de condiciones, lo virtual es real, daña y existe, no es porno ni es venganza es violencia digital, que no sólo es la difusión de contenido íntimo, no sólo el ciberacoso son esas conductas que transgreden la dignidad, la privacidad, la intimidad de las personas, el internet es un derecho humano, entonces excluirte del espacio digital con tal de no vivir acoso es como si lo pasamos al espacio offline y le decimos a las personas no te compres un coche porque roban coches, entonces se transgrede el derecho a tener propiedad privada, definitivamente creo que es un cambio que se hace estructural, que no es la panacea, no lo vamos a lograr mañana, no con la reforma ya se va a acabar la violencia digital, el reto segundo es la impunidad, el reto segundo es la capacitación a las autoridades, y no capacitación por parte de personas que no tienen perspectiva, sino de una real, tangible, porque lo hemos visto en otros gobiernos, hay capacitación en perspectiva de género que la siguen dando los que violentan a las mujeres, los feministos y los aliados que se ponen sus moños naranjas o morados y hacen estos murales contra la violencia de género, pero traen pack en sus teléfonos celulares, pero no denuncian cuando agreden a una compañera, hay que hacer una cambio de raíz, justo eso tratamos de hacer, nos esforzamos muchos, vemos jetas de personas que les causa escozor ver esto, pero hoy por ejemplo, de los 150 personas entraron con una cara y salieron con otra, vale la pena hablarles, creamos estrategias de comunicación, y sabemos que justo así se hacen aliado, denunciando.

TM: ¿La Ley Olimpia habla de punición antes que de libertad sexual?

OCM: Tiene que ver mucho con el dominio de nuestros cuerpos, esta ley tiene que ser parteaguas para todos esos derechos, incluido el derecho al aborto, es una incongruencia que en los estados estén aprobando el derecho a la intimidad y que se niegue a decidir sobre nuestros cuerpos, cuando estamos hablando de que nadie tiene el derecho de compartir nuestra información sin nuestro consentimiento, pues también hablamos de esta cuenta pendiente. Creo que estamos aprovechando este momento histórico que en mi caso yo tuve el privilegio de tener una mamá que me ayudara, de tener una familia, hoy tengo el privilegio de tener todo un escuadrón de compañeras que hacemos fuerza, pero no es lo mismo en el caso de una mujer que vive en condiciones paupérrimas, a mí no me corrieron de mi casa, a las compañeras las corren de las escuelas, de sus casas, de sus trabajos, no me imagino en las condiciones que viven otras mujeres, el hecho de recorrer el país con mi caso es que sirva para visibilizar que estaba super sepultado, que se vea la afectación como algo real, perspectiva victimal, pueden venir organizaciones internacionales a moverle lo que quieran pero nunca va a ser con la perspectiva de víctima, no es que es que queremos castigar a las personas, hoy el estado le dice a las personas esto no está bien, no está bien que difundas contenido sin consentimiento, no lo hagas, no lo difundas.

TM: Sin embargo, la libertad sexual todavía está negada a las mujeres.

OCM: No estoy diciendo que frenemos nuestros derechos, hablar desde una cultura adultocentrista de nosotras las mujeres, ojalá que todas tuviéramos las condiciones para hacer sexting y de subir fotos cuando queramos, cómo queramos, 9 de cada 10 casos que tenemos en el Frente Sororidad son de menores que hacen sexting con un consentimiento manipulado de sus parejas, entonces el sexting, lo que debería ser un acto libre termina siendo un acto sin consentimiento o con sentimiento manipulado que abona a la cultura porno del placer masculino y no del placer femenino, los terminan haciendo las mujeres jóvenes adolescentes para complacer y no con placer, creemos que tenemos mucho debate sobre el sexting, porque no es un crimen ni delito, la mujeres no deben estar sentenciadas ni revictimizadas ni culpadas por hacer sexting, quien debe estar sentenciado y revictimizado y culpado son los que difunden sin nuestro consentimiento, podemos poner un anuncio en Aguascalientes que diga si haces sexting que sea consensuado, que sea libre, pero si difunden sin tu consentimiento ya es un delito, no sólo está mal y pobrecita mujer, no, es un delito, entonces es el segundo reto de esta parte.

TM: Siento que si no enfocamos el tema, habrá mujeres que estén temerosas de mandar una foto, y eso no abona a nuestro propio placer, ¿no sería frenarnos?

OCM: Replicamos nuestra propia tesis, para nosotras el sexting es un derecho sexual pero si lo vemos desde el adultocentrismo, si lo vemos tú y yo, no las niñas entre 9 y 10 años, 10 y 12 años, les dices hagan sexting como derecho sexual mientras el patriarcado se rasca la panza y dice claro, ‘hagan sexting’, entonces les estamos dando material gratuito para satisfacerse cuando a las niñas no les dices ten sexo o domina tu cuerpo y tu vagina, no hay condiciones para ellas, no existen las condiciones, por desgracia, ojalá lo hiciéramos con placer y no para complacer, entonces debemos replicar nuestra propia tesis, pero nunca en ninguna condición, así te hayan dado un preservativo y no lo usaste, nunca será culpa de las mujeres. Les preguntamos hace rato, cuántos de ustedes saben filtrar contenido, cuántos saben encriptar documentos, menos del 10% de la sociedad, entonces las mujeres no son culpables, la culpa es del agresor. En el caso de la violencia sexual en internet es igual, no existen las condiciones, es peligroso, desgraciadamente ellos manipulan todos nuestros derechos, buscan apropiarse de todos nuestros espacios, lo que tenemos que hacer es apropiarnos de todas las tecnologías ayudadas de todas las estrategias de empoderamiento y cuando somos adultas, si queremos andar encueradas o meternos un dedo a la nariz o a la vagina estamos en todo nuestro derecho porque estamos en un mundo donde hay mujeres a la que les cortan el clítoris para no sentir placer, el tema es hagamos cosas con placer no para complacer y menos a la cultura machista y falocéntrica del placer del hombre.

Placer sí, pero el nuestro, por primera vez en la vida, que seamos nosotras las que disfrutemos nuestra autonomía y nuestro cuerpo.

TM: Los hombres también sufren ciberacoso.

OCM: Claro, en diferentes condiciones, hoy las mujeres trabajamos ya en un proyecto legislativo para ellos, para hombres mujeres, inclusos a los que les moleste que se llame Ley Olimpia, no importa, no es el nombre de una mujer, es el dictamen de una reforma, aunque me parece muy curioso porque con la Ley Porfirio o la Ley Bonilla nadie dijo ¿por qué se llama Ley Porfirio, por qué se llama Ley Bonilla? Todo mundo fue a debatir el texto, nadie debatió el nombre, Olimpia, yo no le puse así, fue la inmediatez, las compañeras, a mí me dio mucho miedo cuando le pusieron así porque yo decía si le ponen Olimpia van a encontrar también mi video, así está mi video Olimpia Coral Melo, la gordibuena de Puebla, cada que alguien me buscaba en internet encontraba el video, incluso ahí va mucha reparación del daño, todo lo que se me negó en alguna ocasión, en la vida que tuve que cambiar, hoy buscas mi nombre y sólo encuentras la ley, ahora ya digo ‘ok, no está mal llamarse Olimpia’.

Y por otro lado, hoy estamos trabajando para que tampoco ellos vivan condiciones de violencia, el machismo no sólo afecta a las mujeres, ataca a los hombres, en todos los aspectos, solo que su idiosincrasia masculina no les permite ver que hay condiciones de desigualdad tan lógicas, en la hipersexualisación de nuestros cuerpos, que si ahorita, un hombre sale a la calle sin playera porque hace calor es solo un hombre que sale sin playera porque hace calor, y si la mujeres salimos sin brasier y sin playera no seríamos solo mujeres que salen sin playera porque hace calor, la hipersexualización de nuestros cuerpos no lo permite. Para muestra un botón, hace un año le subieron un video sexual a Zague, vivió difusión de contenido íntimo sin permiso, vivió ciberacoso, se dañó su intimidad, su privacidad, su dignidad, pero la percepción no fue igual que en el caso de Paty López de la Cerda, que también fue víctima de difusión de contenido íntimo, y ella, a diferencia de Zague sí grabó un video llorando y pidiendo que dejaran de compartirla porque de ella sí dijeron que no era moralmente aceptada para seguir trabajando en Tv Azteca, las condiciones son diferentes para mujeres y hombres, tanto que hoy Zague está haciendo mofa de ese video, un comercial de shampoo y ganando dinero con eso, entonces vemos que la afectación no es igual.


@negramagallanes

martes, 10 de diciembre de 2019

DESBASTAR LA PIEDRA BRUTA






 ENTREVISTA CON MARICELA GASTELÚ
“Es responsabilidad, como hombres y mujeres de una nueva ola, de empezar a cambiar las palabras, los comentarios y hechos machistas, ya tenemos conciencia y todo lo que salga de nuestra boca tiene que venir para construir”




El 28 de noviembre se llevó a cabo la Mesa Agenda Política con Perspectiva de Género, organizada por Movimiento Ciudadano, en la que participó Maricela Gastelú, consultora política e impulsora de iniciativas para erradicar la violencia política de género. 
Su discurso fue claro, honesto, cálido y sencillo, Maricela Gastelú se enfocó en la narrativa de los estereotipos de género que permean en la sociedad, como cuando la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, dijo que iba a permitir que las niñas de las escuelas de educación básica usaran pantalones, sin embargo, en ese momento la discusión se centró en el cuestionamiento de si los niños podían usar falda, dejando de lado los beneficios que traería que las niñas usaran pantalones escolares, como las que viven en comunidades retiradas y padecen frío al tener que levantarse a las 5 de la mañana para llegar a la escuela; o las niñas que no pueden jugar libremente, mientras que los niños suben, bajan, se arrastran sin problemas. Enfatizó, sin reservas, en un tercer punto: porque “a alguien algún día se le ocurrió cosificar la falda escolar, hacerla sexualmente apetecible, y si uno se mete a cualquier página pornográfica va a encontrar que hay un alto contenido, primero, de violencia explícita contra las mujeres, o sea, cachetada, guamazo, nalgada erótica, le jalo el cabello, le escupo, termino mi relación sobre ella, y un largo etcétera que han hecho creer a las generaciones que se educan con la pornografía que eso es sexy, aceptado, que a la mujer le gusta la violencia, y si es colegiala con la faldita sexy, las calcetitas, y entre más infantil se vea, más atractiva, entonces la niña de 13 años va saliendo de clases con su falda y algún cerdo le grita una cosa. Hay cosas que se tienen que empezar a hablar antes de que también los niños pueden usar falda, lo que importa es no permitir, no por estereotipos y patrones de género, que si has nacido de una forma te toca de esa manera”.

Continuó su participación enfocada en cómo la verbalización de estos estereotipos está muy arraigada entre las personas: “Las palabras tienen poder, las palabras tienen fuerza, desde que nació el niño o la niña y le preguntan a la mamá ¿qué fue?, fue niña, ahh, es que las niñas sufren mucho… o sea, la niña no lleva ni 5 minutos de nacida y ya le están fregando la existencia […], o el más aventurado que responde, tuve niña, puro artículo para caballero, somos cosas, objetos, artículos para alguien más”.

Maricela Gastelú destacó que en México diariamente diez mujeres mueren por crímenes en razón de género, pero que también debe hacerse visible que en México seis de cada diez padres son padres ausentes, que mandan mil pesos una vez al año para manutención, no entran al tema de la crianza compartida, de la paternidad responsable: “Nos dicen los partidos políticos, lánzate de candidata, busca una regiduría y ahí comienza el paradigma de la mujer política, terminas la campaña, llegas a tu casa cansada y todavía hay que hacer labor doméstica, hay que revisar a los hijos, al esposo, las actividades que por género nos dijeron que nos correspondían, y regresas a la campaña, cansada, madreada, y ahí también hay que estar respondiendo, para eso también necesitamos que entren a la crianza”. 

Y concluyó: “Si bien es cierto que los hombres no tienen la culpa de haber sido educados en estereotipos machistas, es responsabilidad como hombres y mujeres de una nueva ola, de empezar a cambiar las palabras, los comentarios y hechos machistas, ya tenemos conciencia, y todo lo que salga de nuestra boca tiene que venir para construir, porque si no construimos una mejor sociedad no estamos siendo diferentes a los que hace 500 años lapidaban a las mujeres. La conciencia es lo único que nos hace diferentes a las bestias, porque instinto sexuales todos tenemos, el que es incapaz de tener dominio de sus instintos, desbastar la piedra bruta, entonces no es diferente a otros, hay otros que le están entrando al tema, por ellos, no para caer bien, para ser seres humanos dignos, y estos hombres que antes eran de una manera y ahora están cambiando, estos son los hombres con los que las nuevas mujeres vamos a construir una mejor sociedad, lo mismo con las mujeres, nosotras también debemos hacer cambios”.

Al término de la mesa, LJA.MX platicó con Maricela Gastelú:




Tania Magallanes: El enfoque que le diste a tu participación fue en los estereotipos de género, y con esto, pensaba que a penas hace unos días la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucional la norma de la CDMX que otorga la custodia en automático a las madres mientras ocurre el juicio de divorcio, pues reafirma los estereotipos de género tradicionales de la crianza femenina y profundiza la obligación tradicional de la mujer de ser madre. 

Maricela Gastelú: De entrada, suena terrible si le decimos a las mujeres que ya no se les va dar por sentado que tengan la crianza y el cuidado de sus hijos, suena horrible. El problema va más atrás y tiene que ver con la maternidad obligada, que no se ha hablado siquiera de la posibilidad de la interrupción del embarazo, porque entramos otra vez al tema de que ni las perras rechazan a sus hijos, y no es que las mujeres rechacen a sus hijos, es que siempre se ha puesto este estereotipo de mujer de crianza; por qué sí el hombre puede seguir y hacer su vida y pasar dinero de vez en cuando. Ahí tenemos una deuda con las pensiones, larguísima, si voy a hablar entonces de quién va a criar, que deje de haber carrilla y satanización de la madres jefas de familia y las madres solteras con estos comentarios de “la bendición, se parece a Jenny Rivera, mamá luchona”, y comentarios que desacreditan a una mujer que tiene un hijo y decidió o se vio obligada a sacarlo adelante ella sola. Se debe dejar de tolerar a hombres padres irresponsables en la manutención; establecer criterios de persecución penal y garantías, que no puedan ni siquiera salir del país, por ejemplo, si no han cubierto sus obligaciones de manutención, pero antes de hablar del rol de crianza y de cuidado, hay que entrar al tema de la maternidad no deseada, lo que la ley no puede hacer es juzgar con moralidad. 

Hay un senador que dice que debería someterse a consulta popular el tema del aborto, pero sería una aberración, los derechos no se consultan, de entrada, segundo, qué fácil es decir para el sistema patriarcal, con una encuesta truqueada: los mexicanos dicen que todas las mujeres deben ser madres, deben ser obligadas a parir, que ese es el tema, hay quienes dicen, sí estamos de acuerdo con el aborto, si y sólo si han sido violadas, pero la violación no se da sólo en la noche, en un lugar apartado, también la violación se puede dar en pareja, en un entorno doméstico, se puede dar incluso sin violencia, y hay mujeres que después de haber sido violadas son obligadas a parir; las mujeres en cárcel que son de violadas, porque ahí no hay un consentimiento, ni sexoservicio, y que son obligadas a parir en condición de cárcel, no solamente van a terminar purgando su pena, sino cuando salgan van a tener que enfrentar el proceso de una crianza obligada, las que estemos a favor del aborto no es que sea per se, huy sí, vamos todas a abortar, entendemos que hay mujeres que de todas maneras lo realizan en clandestinidad, de muchas maneras, se tiene que empezar a hablar este tema, luego nos abrirá las puertas para hablar de que sí está correcto que la ley no conceda per se, por el hecho de ser mujer, la custodia de los hijos, porque esto les lava las manos de responsabilidad a los hombres y los excluye de la paternidad que les toca. Que cambie la ley, que hagan justicia y que sean igualitarios.

TM: La Ley Olimpia acaba de ser aprobada, va de la mano con la libertad sexual que se nos ha negado históricamente a las mujeres, y sirve precisamente para hablar de este tema.

MG: Primero, ¿qué es la Ley Olimpia?, es una ley que sanciona a las personas, generalmente hombres, que difunden contenido íntimo y privado, sin consentimiento de las personas. Anteriormente la gente decía pero es que si ella se grabó teniendo relaciones sexuales con él, entonces ella sabía que iba a ser difundido, y no, esta es una revictimización, ya es víctima porque la están difundiendo en redes sociales y todavía la revictimizan al decir que es su culpa, y en este ampararse, muchas parejas sexuales de las mujeres decían pero es que ella sabía que nos estábamos grabando, en el caso de que supieran, porque en otros claro que no sabían que eran grabadas, ni así le da derecho al otro a difundir contenido que era entre dos personas, y no solamente sexuales, por ejemplo, cuando acudiste a una marcha podemos ver cómo la gente dice aquí podemos ver cómo Tania marchó y entonces vamos a exhibir dónde trabaja y quiénes son los familiares de Tania y su hijo estudia en tal primaria y vamos a matar a su hijo. Pueden ser tus cuentas bancarias, tus horarios, tu dirección y entonces habrá gente que tome todo tipo de represalias porque el mundo está lleno de odio. 

El caso de Olimpia Coral Melo, esta activista que no solamente hace una batalla campal en todo el país, sino que va sentando antecedentes en toda América Latina, porque esta ola del feminismo va de forma transversal en todos los países. 

TM: Con la Ley de Paridad de Género parece que estamos contentas porque las mujeres ocupan lugares, pero eso es muy diferente a trabajar con perspectiva de género.



MG: Qué bueno que los medios de comunicación, como éste, se den cuenta de esta laguna tan grande, porque a fin de cuentas, los medios de comunicación también son creadores de presión social para influir en las leyes, entonces cuando los medios son de corte machista, pues somos unas malas mujeres, pérfidas desgraciadas, y cuando los medios son críticos y propositivos generan un cambio en la conciencia de las personas. Por supuesto que hay que clarificar qué es paridad y qué es perspectiva de género, porque luego se cree que es lo mismo, como sexo y género, y no, la paridad obliga de forma constitucional que la mitad de los cargos sean para mujeres; la perspectiva de género es legislar o juzgar que la mujer se encuentra en condiciones diferentes a las de un hombre. Perspectiva de género es que nuestras diferencias nos hagan iguales a todos, ante la ley. Por ejemplo, sería que no todas las mujeres tienen el peso necesario para, al momento de cambiar la llanta, meter la llave en cruz, brincar y sacar los birlos, entonces, colocar la llanta trasera de forma vertical, ya no horizontal, para poder retirarla con mayor facilidad, colocarla, y en lugar de llave de cruz tener una pistola de pernos, que sea más rápido y que no me exponga en carretera, eso es pensar con perspectiva de género. Otro ejemplo: los mentados garrafones, claro que hay mujeres que alcanzan a agarrar dos garrafones, pero otras no, y pensando en esas otras que no podemos cargar un garrafón, con perspectiva de género, no es que hagan un garrafón rosa, no, es hacer un garrafón más pequeño.




@negratinamagallanes

martes, 1 de octubre de 2019

VICTIMOLOGÍA








Imagínate un mundo de insumisas, así, sin someternos a la voluntad del otro, de las circunstancias, de la autoridad. Y pongo carita de haber descubierto una verdad, pero se me pasa a los dos segundos porque sé que todos somos víctimas de este sistema, prostituidos de una u otra forma, despedazados a cambio de algo, horas nalga-cuerpo para obtener un beneficio, chiquito aunque sea, envilecidos por los favores del otro, obtener dinero, amor, ¡estamos todos en este sistema capitalista, en este sistema patriarcal, por amor de dios!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Víctimas.

Insumisa. Independiente, sin raza ni bandera ni trabajos ni propiedades de ningún tipo. Alejados de cualquier sistema, rebeldes, cuestionadores. Sí, suena bastante punk. Pero cómo ser muy punk cuando necesito comer, calzar, vestir. Mis carnes dicen cuánto me gustan las donas capitalistas y los amores ensalzados de telenovela. Cómo ser muy punk si no puedo decir ni hacer sin juicios, si mi lugar en el mundo está marcado, el más puro estado de sumisión señalado con mezquindad, a merced del Estado, en los dominios punitivos. Ningún punk verdadero puede estar ahí. Okey, reformulo, entonces soy una víctima. Lo llevo al extremo. Soy una víctima de las circunstancias. No voy a poder salir de aquí. Lagrimita.

Pero ¿qué es ser una víctima?

Víctima: personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente. Definiciones de diccionario jurídico. Cómo no saberlo: víctima es quien ha sido vulnerado de una u otra forma… [¿víctima es quien se ha sentido vulnerado?] Contundente: víctima es todo el que es perseguido o discriminado. Punto.

O víctimas de un accidente en auto, víctimas de cáncer, víctimas de sacrificios a los dioses. Qué complejo se pone esto.
VÍCTIMA QUE EXIGE LA REPARACIÓN DE DAÑOS. VÍCTIMA QUE MERECE SER ESCUCHADA Y ATENDIDA. VÍCTIMA QUE MERECE DEFENSA Y JUSTICIA. JUSTICIA PARA PRESERVAR EL CONTRATO SOCIAL, LA CONVIVENCIA. JUSTICIA LEJOS DE LA VENGANZA DE LA VÍCTIMA PARA PURIFICAR EL AMBIENTE SOCIAL, JUSTICIA PARA QUE LA VÍCTIMA NUNCA PIERDA JERARQUÍA Y PROTAGONISMO, PARA QUE LA OFENSA SEA REPARADA. REPARACIÓN DE DAÑOS. ¿O LAPIDACIÓN?, DIGO, PORQUE SI NO HAY LAPIDACIÓN NO HAY EXPIACIÓN [DISCULPE LA CACOFONÍA] Y GRANDES CALAMIDADES AZOTARÁN AL MUNDO. ¿QUIÉN VA A CUESTIONAR LA VENGANZA, SI ES EL PARADIGMA DE JUSTICIA? ¿QUIÉN MEJOR QUE LA VÍCTIMA PARA VENGARSE? ¿IMPORTAN ACASO LAS REACCIONES EN CADENA QUE DESATAN LAS VENGANZAS INTERMINABLES, OTRA Y OTRA Y OTRA Y OTRA? OJO POR OJO Y TODOS NOS QUEDAMOS CIEGOS.



Pero no. Estoy pensando en las víctimas. Dar categoría de víctima también permite dar sentido a los hechos delictivos. El narco, la corrupción, el machismo, la irresponsabilidad. La lucha es contra la criminalidad, a fin de cuentas, visibilizar que existe. Que afecta a todos, que la violencia es estructural. Por eso mismo hay que luchar contra el crimen. Erradicarlo para que ya no existan víctimas. Y si existen, de nuevo, que obtengan justicia. Porque ya pasamos ese medioevo en los que se aplicaban penas crueles, de la tortura física y espeluznante, mutilaciones, ratas, agua, iron maiden. Del maltrato al cuerpo pasamos al encierro corporal y mental, a los mecanismos punitivos contra el alma moderna. Lo que rifa ahora es castigar el alma. Que sufran sicológicamente, los condenados. Todo sea bajo la venia de los derechos… ¿humaqué?

Porque las víctimas deben ser tratadas con compasión y respeto a su dignidad. “Deberán tener acceso a la justicia y a la reparación del daño, y los gobiernos revisarán sus prácticas, reglamentaciones y leyes para que esto suceda”. Amén. Fin de la historia.



Ojalá.

Yo, que no puedo ser insumisa entonces soy una víctima del sistema y no he recibido justicia. Pobre de mí. Dos lágrimas corren por mi mejilla izquierda. Con la derecha, nada.

Victimización: fenómeno en el cual las personas se autotribuyen condición de víctimas y reclaman ser resarcidas por ello. El individuo victimista camina por la vida con la tendencia de judicializar lo cotidiano. Todos me la hacen a mí, todos me la pagan. Lo malo de esto es que en esta sociedad consumista de úsese y tírese, en este capitalismo salvaje de te compro-te vendes, llévelo a tres pesos, de banalizar los conceptos y apropiarse a lo pendejo de ellos, autovictimizarse empobrece los recursos de aplicación de justicia. ¿Y las víctimas? Bien, gracias, de su parte.

De por sí el Estado es el gran ausente.



Lo mejor de todo es que la víctima impuesta no necesita dar explicaciones -estoy sufriendo, qué no me ves-, es inmune a cualquier cuestionamiento y no necesita probar nada. Maldito sistema, te odio, todo es tu culpa. Si una cosa es ser víctima de una desgracia circunstancial de dominación o de violencia, otra muy radical es volverse víctima por estrategia. Mira qué bonita medalla, ¿la ves? Grande, brillosa, me coloca en el centro de las miradas. Bling-bling. Vulgariza mi demanda pero reluce tan chido.

Insumisas. Bien punk. ¿De veras alguien quiere ser una víctima? Una infantilizada y sin rastro de responsabilidad. Una invisibilizada bajo las lápidas ahora de lloriqueos. Una disuelta en el mar de conceptos. Víctimas todos en esta sociedad, buscando la manera de evadir nuestras responsabilidades, de asumir que todo lo que no nos conviene nos ataca, mientras que lo individual frente a lo general choca, se desvirtúa, se saca de contexto, desvanece las injusticias, hace que se pierda la lucha contra las violencias en la búsqueda del Paternalismo [con Pe mayúscula]. ¿Quién va a distinguir a las víctimas de las autovíctimas?

Imagínate un mundo de insumisas, me repito. Uno donde no estemos sometidas a nada, uno donde no necesitemos la palmada en la espalda, donde el sistema úsese-tírese, cómprame-véndome, mil varos pa usté, güerito, no nos empuje a ser víctimas constantes, donde definamos, defendamos, circundemos a las víctimas, esas que merecen la reparación de los daños, la justicia.

Insumisas, ¡por el amor de nosotras!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Qué duro es ir contra el sistema, contra el Estado, contra dios. Qué duro es ser un verdadero punk. Alguien alcánceme un cuadrito de papel para mis lágrimas.





@negramagallanes

jueves, 15 de agosto de 2019

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN AGUASCALIENTES, QUE CONTINÚE LA DISCUSIÓN






+El Estado debe abstenerse de establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva
+Criminalizar el aborto daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario
+Anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario



Hace unas semanas, las bancadas del PES, del Verde, del PAN y del PRI presentaron en total opacidad a la Oficialía de Partes del Congreso de Aguascalientes otra iniciativa de reforma para modificar el artículo 2 de la Constitución local con la inclusión de la oración “derecho a la vida desde la fecundación”. Lo que seguía era lograr el consenso de los demás diputados, subirla a pleno y votarla a favor con una mayoría calificada, 18 diputados como mínimo. Pero nada de esto pasó. Aunque no es la primera vez ni será la última que lo intenten.

LA INICIATIVA

Este nuevo documento inicia con un discurso sobre “el derecho a la vida”, pues establece que la mortal ola de violencia que padece el país, asesinatos de hombres, mujeres y niños, es precisamente por la falta de respeto a la vida que se observa en la indolencia de la sociedad y los gobiernos. Así, resalta que el Estado debe “entablar una conducta que dé lugar a la privación arbitraria de la vida, daño deliberado por acto u omisión”; también destaca que se ha instalado de forma progresiva una cultura de la “invisibilidad de la persona en cualquiera de sus etapas”, para después olvidar todos estos puntos, darle un giro y enfocarse en el “análisis científico”, sesgado e intencional de “la vida desde la concepción”.

Con todo el aparato y recursos de los que dispone el Congreso, incluyendo un Instituto de Investigaciones Legislativas, los 19 diputados -dos más de los que presentaron la iniciativa anterior en diciembre del 2018, 17- que participan en el “Proyecto de Decreto” para reconocer “la vida desde la concepción”, justificaron sus motivos en investigaciones e indagaciones de hace 50, 40, 30, 20 años, en notas periodísticas y artículos de opinión, lecturas a modo que benefician este discurso “provida” conservador. Más insultante y añejo aún: En este documento, los diputados firmantes citaron a William Harvey, un biólogo nacido en ¡1578!, de un texto que pomposamente a pie de página referencian al fragmento extraído del libro The evolution of man, de Ernst Haeckel, publicado en 1876.

La investigación sesgada es obvia cuando en sus consultas y referencias pudieron incluir otras notas informativas actuales, de este mismo año, como “El científico de la UNAM, Antonio Lazcano, explicó que las razones por las que un embrión no es considerado como una persona”, pues “A decir del biólogo desde la existencia de un óvulo y un espermatozoide hay vida, pues ‘están vivos como un cigoto’, pero la actividad nerviosa y la diferenciación celular que crea el sistema nervioso central de un embrión, no empiezan sino hasta la doceava semana de gestación: ‘Antes no se puede decir que se trate de una persona o individuo en potencia, sino de una masa de células vivas que no son una persona, no tienen derechos sociales.’”


LA CRIMINALIZACIÓN A LAS MUJERES NO SÓLO ES JURÍDICA

Aunque esta reforma constitucional no implica la modificación al Código Penal local, que establece sanciones por Aborto a la mujer o persona que lo realice, la “iniciativa” favorece por completo un discurso y análisis retrógrada e ignorante para impedir la garantía a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, por decir lo menos, que ha sido impulsado por grupos conservadores no únicamente en Aguascalientes, sino en todo el país, con el objetivo de incluir “proteger la vida desde la concepción” o el “derecho a la vida desde la fecundación” en el artículo 2, además que negarse a retomar el tema de las ampliaciones de las causales del aborto o su despenalización para procurar el aborto legal y seguro. Incluir esta “definición” en el artículo 2 atenta directamente contra la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, lo que las violenta y las criminaliza de múltiples formas, más allá de lo jurídico.

Retomo el tema, unas semanas después, porque es obvio que estos diputados promoventes no desistirán de su propósito hasta que tengan seguros los votos necesarios para que la iniciativa se transforme en reforma, por lo que es necesario continuar con la discusión. Apenas hace unos días, un grupo de mujeres rezaba frente al Congreso para que la misericordia de dios no permita que se apruebe, repetían, la matanza de bebés. Nos urge el debate con todo y su discusión, la información, los datos científicos y la difusión de que esto no es un tema moral, sino de derechos humanos.

LOS DIPUTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Porque los diputados no soltarán el tema hasta cumplir con su propósito. Uno de los firmantes de la iniciativa, el coordinador de la bancada panista, Guillermo Alaniz de León, amenazó con que será hasta el próximo periodo ordinario o en un extraordinario cuando estará lista la nueva propuesta para su discusión y posible aprobación, con el dictamen de las comisiones unidas de la Familia, Derechos Humanos y Puntos Constitucionales para llevarla al pleno: “Lo hemos comentado, es una iniciativa que ha presentado el PAN y que han suscrito algunos otros diputados, la idea es que tenga una muy buena mayoría para poderla presentar. Ya se presentó al Pleno en Asuntos en Cartera y pasará a comisiones como cualquier otra iniciativa, en el entendido que no se presentará si no se tiene una mayoría (…) de entrada tenemos 19 firmas, lo que nos permite de alguna manera con eso poderla presentar pero no queremos que esto suceda, queremos todavía que sea platicada y consensuada con los 27 diputados y si hay la oportunidad de presentarla, la presentaremos y si no estaremos a expensas de ello”.

La iniciativa fue expuesta por los medios de comunicación ante de que se subiera al pleno, lo que reveló la falta de transparencia, máxima publicidad y parlamento abierto con que debería actuar el Congreso del Estado al actuar “en lo oscurito”, por lo que la diputada por el PRI, Elsa Amabel Landín Olivares, al verse descubierta su firma en el documento y preocupada por quedar bien con dios y con el diablo, aseguró que su partido se retiraría de promover la iniciativa si no se cumplían las condicionantes necesarias para no criminalizar a las mujeres.
Según ella, el texto no repercute en este acto, la criminalización, pues la mujer que aborte puede pagar “su delito” (las comillas son mías) con una pena de trabajo comunitario o “de otra índole” y se otorgarían garantías para procurar “la vida” en Aguascalientes. Dos pájaros de un tiro, tal vez pensó.
Lo que no consideró la diputada priista es que en este país no sólo se criminaliza a las mujeres con la prisión, sino con el escarnio público o familiar; tampoco destacó cuál es el beneficio para la mujer ante este tipo de sanciones: expiar el pecado, cumplir su condena, reinsertarse en la sociedad. Su limitada perspectiva de género y de derechos humanos no le permitió analizar el contexto en el que las mujeres nos desarrollamos precisamente porque el Estado detiene nuestro libre ejercicio de decisión. Al parecer, la diputada Landín Olivares desistió de su apoyo a la iniciativa después de que saliera a edulcorar las razones de su firma en esta iniciativa, que sirve totalmente para que las mujeres denunciadas por aborto sean sometidas a procesos penales largos y revictimizantes, con múltiples repercusiones sociales y económicas.

No consideró, igual que sus compañeros diputados, el estigma que el aborto aún tiene en la sociedad y que llevan consigo, en el ejercicio de sus funciones, policías, médicos, ministerios públicos y jueces, aquellos que atienden a víctimas de violación o a mujeres que sufren abortos espontáneos y que inmediatamente son tratadas como criminales, estos prestadores de servicios que niegan u obstaculizan la atención precisamente por estos estigmas, reforzados por las instituciones ante las omisiones o desatenciones, lo que repercute directamente en sus obligaciones.


EL DISCURSO ES CONTRA LAS MUJERES
Mientras en el Congreso de Aguascalientes sigan priorizando el discurso del aborto como un atentado contra la vida, como un acto que realizan las mujeres por carecer de educación sexual o por pobres, mientras se siga considerando un delito y no un servicio de salud, el Estado continuará enviando un mensaje que incide en las creencias y prejuicios de la sociedad entera, pero sobre todo, recalco, en estos funcionarios públicos que ejercer todo su poder en contra de las mujeres cuando sospechan que se han provocado un aborto.

Y la deuda con las mujeres de parte de las autoridades continúa. En el informe Maternidad o castigo. 

La criminalización del aborto en México, que publicó en 2018 GIRE, se destaca que es una obligación del Estado mexicano el reconocer las normas sociales y estructuras de poder que impiden el ejercicio del derecho a la salud reproductiva en igualdad de condiciones, como los papeles asignados a cada género con medidas que deben abordar y eliminar los estereotipos discriminatorios, las presunciones y las normas en relación con la sexualidad y la reproducción que subyacen en este tipo de leyes restrictivas, así como los estereotipos vinculados con la maternidad que permean el sistema penal y se materializan, entre otras cosas, en la criminalización del aborto, que castiga a las mujeres que desafían las normas establecidas con respecto a su reproducción.
Y sí, la garantía de la salud reproductiva implica que las mujeres tengamos acceso a otros derechos, como la educación, el acceso a información de métodos anticonceptivos y a éstos, lo que repercute en la eliminación de la discriminación dentro de la familia, donde sucede un alto índice de violencia doméstica y sexual y, en general, todas las formas de violencia hacia las mujeres.


EL CASTIGO DE SER MADRE
De cualquier manera, la prohibición y criminalización del aborto no impide que las mujeres interrumpan su embarazo, pero prohibir que las mujeres tomen decisiones de forma autónoma, penalizarlas o impedirles que accedan a servicios de salud garantizados en la ley -como la NOM 046 para niñas mayores de 12 años víctimas de violación- son actos intrínsecamente discriminatorios.

GIRE señala que criminalizar el aborto, cito: “[…] daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario. En los países donde el aborto provocado está restringido por la ley o no está disponible, la interrupción segura del embarazo es un privilegio de los ricos; las mujeres con recursos limitados no tienen más remedio que acudir a proveedores y prácticas de riesgo. Esto se traduce en una grave discriminación contra las mujeres económicamente desfavorecidas […]”, por lo que negar el acceso a abortos seguros obliga a las mujeres a ser madres o a buscar formas de interrumpir el embarazo que pueden poner su salud y su libertad personal en peligro.

Cuántos casos hemos conocido en donde las mujeres llegan a pedir atención médica por complicaciones obstétricas, abortos espontáneos, y el personal de salud la juzga, castiga y denuncia sin haberle otorgado los servicios de forma pertinente y sin respetar la presunción de inocencia, como señala GIRE, en casos de países donde las leyes contra el aborto permite que las mujeres sean encarceladas por haber sufrido un aborto espontáneo, pero en México, la falta de legislación, los prejuicios y la criminalización del aborto sí han llevado a someter a cientos de mujeres que llegan a hospitales con abortos en proceso y que son sujetas a tratos discriminatorios, aunque no enfrenten al final una sanción penal.


DE FONDO, ES ERRADICAR DISCRIMINACIONES ESTRUCTURALES

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw) establece que el Estado tiene la obligación de otorgar medidas que eliminen lo que repiten constantemente los diputados, pero sin trabajar en ello, las violencias hacia las mujeres, a través de las discriminaciones estructurales, así como la obligación de proporcionar resultados. Que no se ofrezca la igualdad en la salud reproductiva propicia y fomenta que “los factores sociales y culturales que alimentan y perpetúan el estereotipo de las mujeres como meros agentes de reproducción” se perpetúen entre la sociedad. Todas las políticas públicas, las iniciativas en materia de salud para las mujeres que suben en el Congreso se limitan a la salud materna, lactancia, sin que se incluya la anticoncepción, menos el aborto. El Comité contra la Tortura y el Comité de Derechos Humanos han determinado que, en algunos casos, obligar a una mujer a llevar a término un embarazo no deseado equivale a un trato cruel e inhumano. La criminalización de las mujeres por abortar es producto de la falta de voluntad política del Estado para cumplir con sus obligaciones.

En 2016, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones

Unidas, determinó que el Estado debe abstenerse de:
+Promulgar y aplicar leyes que tipifiquen como delito los servicios y la información de salud sexual y reproductiva;
+Promulgar y aplicar leyes que penalicen el aborto;
+Establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, los requisitos de autorización de padres, madres o tribunales para acceder a los servicios, en particular para el aborto y la anticoncepción;
+Tergiversar o difundir información errónea en materia de salud sexual y reproductiva, o establecer censura.

Debe proteger:
+Y adoptar medidas para evitar que terceros obstaculicen de manera directa o indirecta el disfrute del derecho a la salud sexual y reproductiva.
+Prohibir e impedir que agentes privados obstaculicen el acceso a los servicios de salud, por ejemplo, mediante la obstrucción física a las clínicas o la difusión de información errónea;
+Regular adecuadamente la objeción de conciencia de manera que en la práctica no impida a ninguna persona el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva;
+Velar por que las y los adolescentes tengan pleno acceso a información en materia de salud sexual y reproductiva, independientemente del consentimiento de sus padres o tutores o de su estado civil, y respetando su privacidad y confidencialidad.

Debe cumplir:
E implementar las medidas que sean necesarias -legislativas, administrativas, presupuestales, judiciales- para dar plena efectividad al derecho a la salud sexual y reproductiva, por ejemplo:
Asegurar el acceso universal de las personas a una serie de servicios de calidad, particularmente la atención de la salud materna, los servicios de anticoncepción y la atención para el aborto sin riesgo;
Garantizar la atención de la salud física y mental a víctimas de violencia sexual, especialmente anticonceptivos de emergencia y servicios de aborto sin riesgo;
Adoptar medidas para eliminar obstáculos como costos elevados y la falta de acceso físico o geográfico a establecimientos de salud sexual y reproductiva.
Elaborar normas y directrices para la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, las cuales deben ser constantemente actualizadas para incorporar los avances médicos;
Proporcionar una educación adecuada en función de la edad, con base empírica y científicamente exacta en materia de salud sexual y reproductiva.


El documento de GIRE también establece que en México los derechos establecidos en papel están muy lejos de los servicios a los que tienen acceso las personas, en este caso el aborto por causales, ya sea por desconocimiento de las autoridades y, en particular, del personal de salud acerca de sus obligaciones, porque imponen requisitos no solicitados por la legislación que obstaculizan y en ocasiones hacen imposible el acceso a servicios legales de aborto y se permite la desinformación por parte de grupos antiderechos mediante la promoción de legislaciones que buscan restringir los derechos humanos; así como, otra vez, se continúa con criminalización de mujeres con emergencias obstétricas. Deja muy claro que el enfrentar un proceso penal por aborto, sin importar el sentido de la sentencia, puede tener consecuencias permanentes en la vida de las personas denunciadas, su familia y la relación con su comunidad.

Con esto y anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario, por lo menos durante el primer trimestre de la gestación.

En el Congreso de Aguascalientes volverán a subir otras iniciativas similares que dicten “el derecho a la vida desde la concepción”, mientras que Michoacán podría ser el segundo estado del país en donde se legalice el aborto. ¿Por qué? Porque ahí sí hubo un diputado que, junto con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, presentara una vez y otra más, la iniciativa de ley para despenalizar el aborto en ese estado. El diputado Tony Martínez aseguró que su interés es que principalmente las mujeres no corran ningún riesgo al practicarse abortos de manera clandestina. Si ese es su argumento, está bien, a ninguna se obliga a abortar, pero todas tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

En Aguascalientes, no hemos dejado de pronunciar los nombres de los 19 diputados que pretender “defender la vida desde la concepción”, pero ¿y el resto de los diputados alguna vez han tenido en sus agendas presentar la iniciativa de despenalización del aborto?

¿La propondrá la bancada de Morena y sus diputados José Manuel González Mota, Heder Pedro Guzmán Espejel, Erica Palomino Bernal, Cuauhtémoc Cardona Campos, Natzielly Teresita Rodriguez Calzada? ¿La trae en su agenda de izquierda el PRD con Jorge Saucedo Gaytán? ¿Lucía Armendáriz del PRI; Mario Armando Valdez del Panal? ¿El costo político es demasiado como para priorizar la lucha contra la violencia hacia las mujeres? Todos ellos votarán en contra la iniciativa, un regalo mínimo si ninguno de ellos ha propuesto la despenalización del aborto, no para que sea aprobado como acto de fe, en Aguascalientes esa lucha será larga y complicada, sino para mantener la discusión vigente, para que la sociedad debata, se informe, se arranque los estigmas, para propiciar la discusión urgentísima, consciente, lejos de dogmas religiosos y basada en las investigaciones científicas y en los derechos humanos. Las mujeres seguiremos abortando con o sin permiso. Garantizar los derechos reproductivos y sexuales nos alejará un poco de la violencia que vivimos.



@negramagallanes

_____
Consulta aquí el informe de GIRE: https://bit.ly/2zEl3AU 
_____
Ellos son los diputados que pretenden frenar nuestro derecho a una vida sin violencia: Dennys Gómez; Guadalupe de Lira Beltrán; José Manuel Velasco Serna; Mónica Becerra Moreno; Alejandro Serrano Almanza;  Guillermo Alaniz; Karina Ivette Eudave Delgado;María Irma Guillén Bermúdez; Salvador Pérez Sánchez; Paloma Amézquita; Enrique García López; Aida Karina Banda Iglesias; Patricia García García; Gladys Ramírez Aguilar; Mónica Jiménez Rodríguez; Sergio Augusto López;  Margarita Gallegos Soto; Juan Manuel Gómez Morales;  Elsa Amabel Landín.