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domingo, 3 de mayo de 2020

DEL OCIO FEMENINO



La vida es un picnic. Has estado repitiendo constantemente esa, la línea de una canción, para después tirar tu cuerpo sobre el pasto mirando a las nubes moverse, en duermevela. Contemplativa. Bucólica a veces. Piensas cómo la vida es un picnic. Llevársela leve. Imaginar. Sentir. Fluir. Pensar. Disfrutas no hacer nada, el placer que produce el ocio. Pero es tan breve el asueto. Trabajas mucho para obtener una mañana de recreo. Incluso esa misma mañana tuviste que invertir más tiempo en preparar el descanso que en el descanso mismo, tal vez ahí sentada continúes trabajando en los bocadillos, en controlar a los niños, sin considerar todavía que viene la lavada del mantel y de la mezclilla llena de verde césped.

En la inmediatez del siglo, puede ser que analizar y visibilizar la brecha de género en el hogar sea la aportación más significativa de los últimos tiempos. Ya era momento de hablar como nunca antes de las labores femeninas en casa, de presentar las tareas domésticas como un trabajo, uno muy mal pagado; de plantear que los cuidados que hacen las mujeres de los otros no tienen remuneración ni gratitud. Sólo que este análisis ha dejado atrás el derecho al ocio femenino. Así como se habla de las dobles o triples jornadas laborales de las mujeres en pos de una nueva conciencia colectiva que replantee el papel de los hombres en la casa y con los hijos, también hace falta resaltar el derecho al reposo que ellas no ejercen igual que ellos, ni en cantidad ni calidad.

Porque no importa en qué gastan el tiempo libre las mujeres, sino cómo. Por azares del capítulo, Marge Simpson no tiene nada que hacer. Su casa luce reluciente y perfecta. Sus obligaciones han terminado y está aburrida. La ansiedad y el aburrimiento se apoderan de ella y en una tragicómica escena va al cuarto de Maggie, que duerme plácidamente en su cuna, y la despierta, encontrando sosiego al ocuparse del llanto de la bebé.

¿Qué hacemos con el ocio las mujeres? Con la necesidad constante de cumplir con lo asignado, siempre hay trastos que lavar, ropa que doblar, niños que bañar, el remordimiento que se aloja en algún lado por descuidar una actividad que no es exclusiva, que debería ser compartida, no lavé los trastos, no doblé la ropa, no bañé a los niños, ¿cuál es la calidad del ocio femenino?, ¿cuáles las barreras para su práctica? Cómo nos proporcionamos la valiosa necesidad del extravío de la mente, de la reflexión, de la dispersión, de la creación a partir de contemplar, el ocio que se confunde en el juicio con la flojera, con la procrastinación, no lavó los trastos, no dobló la ropa, no bañó a los niños.

Porque no es lo mismo ser una madre ociosa, que una esposa ociosa, que una trabajadora ociosa, que una universitaria ociosa. En cada una de las etapas de la vida habrá patrones que seguir y las actividades del momento dirán qué tanto tiempo se puede “perder”, una metáfora muy mala si este concepto es pensado como una inversión para el alma. Así es como en un picnic o en vacaciones la responsabilidad agobia a las mujeres y limita su distensión. Aún lejos de las responsabilidades cotidianas no se deja de sentir esa presión que dice que algo deberían estar haciendo y la libertad se vuelve relativa al estar sujeta en el pensamiento de “deber”, debería hacer, debería cumplir, pues el cuidado y la planificación de la vida misma está bajo sus faldas; esa presión no sale de viaje aunque se pueda hospedar en un hotel de lujo, no es como la presión de los hombres, que en su mayoría no tienen la carga de las actividades diarias ni la preocupación constante de la vida familiar -no son ellos, son los papás-. Incluso en la socialización es diferente: mientras que un hombre que lee aprovecha su tiempo y mantiene un status por realizar una actividad considerada intelectual, superior, las mujeres que leen pierden el tiempo porque dejan atrás las tareas que les tocan. Cuenta la Historia que cuando el varón salía a cazar y caía la noche contemplaba el cielo tumbado para ver las estrellas y pensaba en sí. La misma Historia magnificó la caza, la oratoria, el despertar de la conciencia, todo como un arte masculino, y relegó a chismorreos las tareas domésticas femeninas, a artesanías, las historias en el fuego de la cocina, la contemplación de los hijos y los cantos que brotaron como leche del pecho. Pasó por alto la creatividad de las mujeres por culpa de una ceguera androcéntrica y minimizó su trabajo y su ociosidad. Deja de perder el tiempo leyendo y ponte a trapear, repitió mi mente.

Por supuesto que hay mujeres que ni vacaciones pueden darse. Las que en sus semanas laborales de 24×7 en el campo o la fábrica o en la oficina, y en la casa y con los niños, un momento de ocio equivale a una culpa eterna por dejar de hacer para otros, sin que puedan desconectarse de las preocupaciones y quehaceres. Acostada en su cama, la madre se repite intensamente que ya debe levantarse, comprar la cartulina, vaciar los restos de comida, revisar la tarea. Ya debe.


No se ha considerado aquí ni la fatiga, la falta de oportunidades o el enfoque sicológico, todavía hay mujeres que creen que no tienen habilidades para nada, que tienen miedo de perderse en sus pensamientos, que se tragan el cuento de que las actividades del ocio son exclusivas de los hombres, lo que las lleva a tener menos experiencias de vida, menos viajes, menos borracheras, menos libros, menos películas, menos pláticas enriquecedoras, menos contemplación, menos autoconocimiento, incluso menos amor, sin poder despegarse ni con la mente de la vida diaria, de las obligaciones, sin escapar del tedio, para sí mismas.

Como Marge, temes quedarse sola, si no hay nadie en casa no harás comida y mejor encenderás la tele para escucharla sin verla. Limpiarás frijoles, lavarás el baño. Tu casa luce reluciente y perfecta. Tus obligaciones han terminado y estás aburrida. Mejor espera ocupada a que alguien llegue, a que sosiegue tu aburrimiento. No tienes tiempo para el ocio que produce, engendra, concibe, da a luz a innovadoras ideas, a provechosos haceres, a divagaciones creativas. La vida es un picnic sin descanso.




@negramagallanes

jueves, 5 de diciembre de 2019

PATRICIA MERCADO, SOBRE LOS DERECHOS DE LAS TRABAJADORAS DEL HOGAR Y LA NUEVA FORMA DE ENTENDER LA FAMILIA





+Existe un fuerte simbolismo al haber votado el Convenio 189 junto al T-MEC, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada
+Patricia Mercado ha mantenido en el Senado la discusión sobre los permisos de paternidad
La senadora habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad, que se acaba de aprobar en el Senado




El viernes 13 de diciembre, la senadora por Movimiento Ciudadano, Patricia Mercado, estuvo en Aguascalientes para participar con una conferencia en el Encuentro de Paridad y Equidad organizado por LJA.MX. Antes de iniciar su participación conversó con algunas participantes del evento, donde destacó el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre los derechos de los y las trabajadoras del hogar, que en su exposición de motivos ante el Senado, Patricia Mercado defendió al mencionar que desde su escaño, “nada más quiero llamar la atención de la importancia de lo que nos acaba de comunicar, que Presidencia de la República ha mandado a este Senado la solicitud de ratificación del Convenio 189, que asegura los derechos de las trabajadoras del hogar. Se ha remitido a la Comisión de Trabajo y a la Comisión de Relaciones Exteriores, ojalá que se pueda trabajar lo más pronto posible para cumplir esto, que seguramente saca de la pobreza laboral a dos millones de trabajadores, la mayoría de ellos mujeres. Muchas felicidades. Sólo llamar la atención a que ha sucedido algo que estábamos esperando hace muchos años y que finalmente el Ejecutivo nos manda la ratificación de este Convenio”.

La senadora ha planteado este convenio desde los derechos para todos, sin embargo, ha impulsado desde cada uno de los temas en el Congreso de la Unión, proyectos con perspectiva de género: “En el mundo del trabajo está habiendo una revolución, una revolución del tipo de empleos, una revolución de los derechos que hoy necesitan las trabajadoras, los trabajadores y sus familias”, por lo que “hemos votado en los últimos meses distintas reformas legislativas que hablan de esta gran revolución de los derechos laborales”.

Patricia Mercado retomó el tema este viernes:

“La Reforma Laboral se publicó para garantizar los derechos de las trabajadoras del hogar, la legalización de este trabajo, pero firmar el Convenio 189 planteó que siempre quedan temas pendientes, como la edad mínima para iniciar con el trabajo son 15 años, son adolescentes, la Organización Internacional del Trabajo se mete a que los instrumentos del 189 van al punto del trabajo infantil, trabajo forzoso, cuidar a los más jóvenes de violencia y acoso en el trabajo doméstico, entonces algunos plantean que incluso es trata laboral que una niña viva en el domicilio en el que trabaja, puede ser incluso trabajo forzoso, [los menores] pueden trabajar, pero tienen que salir y regresar, cómo garantizar que estudien la secundaria, eso no está en la ley, no está en la reforma, entonces, el convenio obliga a atender eso, que deben tener un hogar donde regresar en la tarde, ahí hay un tema para trabajar arduamente”.

Sobre el pendiente que queda en el tema de Seguridad Social, Patricia Mercado comentó que la seguridad social para los y las trabajadoras del hogar quedó en un transitorio en la Ley del Trabajo, “se tiene que cambiar la Ley de Seguridad Social para que puedan tener todos los derechos, en este momento se está haciendo una prueba piloto (en la Ciudad de México), el convenio nos ayuda para que eso no se quede en el camino, ya encontraremos cómo meterlo, en el transitorio, una ley, hay un compromiso”.
Estableció que existe un fuerte simbolismo al haber votado este tema junto el Tratado de Libre Comercio, al hablar de movilidad y migración, organización sindical y derechos de una minoría que no está siendo representada: “Fue interesante haberlo votado junto con el Tratado de Libre Comercio, el adendum, porque el adendum es laboral, tiene que ver con la libertad sindical, la organización y contratación colectiva, la sindicalización, y el mayor clausulado del 189 tiene que ver con que los estados deben de promover la organización sindical de los y las trabajadoras del hogar. El adendum es cuidar eso, aquí no está muy clara las agencias de colocación de trabajadoras del hogar, todo tiene que ver con el 189. Decían que ya no tenía caso firmar el convenio, pero no, hay cosas que no están. En EU y Canadá no tienen ratificado el Convenio 189 y también habla de las trabajadoras del hogar migrantes, de garantizar sus derechos, eso va a ser muy importante porque la tasa de fecundidad en EU y Canadá está por debajo de los 2 hijos por mujer, o sea que más o menos hablamos de una sociedad que se reproduce bien, pero al parecer, la tasa de fecundidad va a ser más baja que eso, eso significa que los próximos años van a necesitar trabajos de cuidado, no hay reemplazo para ellos, van a necesitar en los próximos 10 y 15 años. Haber formado el convenio nos permite impulsar esto, aunque en 6 años se revise, que firmen también el convenio, porque esta movilidad laboral que van a tener las personas, sobre todo mujeres, en el marco del 189, México le va a poder a decir a EU y Canadá: ‘firma y vamos a respetar estos derechos de los trabajadores y trabajadoras del hogar migrantes, podemos hacer un programa de movilidad interesante, comprométete porque nosotros ya lo hicimos’; tenemos autoridad moral para decirles esto.
“Fue simbólico que el tratado de 900 mil millones de dólares que firmamos al mismo tiempo que firmamos por los derechos de uno de los sectores de la población de trabajadores más pobres, cada vez puede ser más fuerte. Va a ver una oportunidad para estas trabajadoras y trabajadores que implica que como país tenga una capacitación porque ‘naciste mujer y ya te toca ir a cuidar niños’, no, ya hay una capacitación laboral, Centros de Capacitación para el trabajo que hablen en general de los cuidados. Hay una Ley de Sistemas de Cuidados, una que apenas se va a votar, al sistema le cuesta mucho dinero, los estados deben estar dispuestos a pagar por los cuidados entre las empresas, también le tiene que entrar con horarios flexibles para hombres y mujeres, home office, uno o dos días de trabajar desde sus casas”.
Otra de las discusiones que Patricia Mercado ha mantenido en el Senado es sobre los permisos de paternidad: “Que no sean 5 días, que sean 15 cuando nace el hijo, la Organización Mundial de la Salud lo que recomienda es que el primer año tenga un cuidador primario, la mujer puede serlo, pero eso no significa que sea el centro de cuidado. Nosotros mandamos a los hijos a los centros de cuidado, guardería, estancia, lo que sea, a los 45 días para volver al trabajo, entonces, el términos de salud mental y física el cuidado primario es importante, entonces podría ser 6 meses hombres y 6 meses mujeres, pero no, es muy caro para las empresas trabajar con goce de sueldo, pero podemos pensarlo, hay una discusión en permiso maternos y paternos, hacerlos más largos en un inicio.
Reconoció que este tema se ha abordado desde diferentes instancias, como en el caso de la Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación: “A partir del 17 de noviembre surtió efectos una resolución de Conapred, que es vinculatoria, sobre que el Seguro Social tiene que darle guardería a los hijos de los hombres trabajadores, el Seguro Social tiene un déficit, hay mujeres que piden un lugar que no lo tienen, pero lo que vemos es una cuestión de igualdad, vamos a suponer que el hombre trabajador tiene una mujer que le cuida a sus hijos; a la mujer le damos guardería porque en teoría no tiene a nadie que le cuide a sus hijos, esto es una cuestión de discriminación, y esta cuestión está siendo interesante, también va a obligar al Seguro Social a crear más guarderías, e implica reestructurar la forma en que vemos a las familias, por eso tenemos que hablar de la jornada de trabajo de 8 horas, esa la ganamos hace 100 años, eso ya no nos sirve, las familias eran distintas, ahora hay otras realidades, ahora con estas nuevas tecnologías podemos hacer administración de tiempo, la OIT le llama autonomía del tiempo, todo cuenta, desde que los espacios públicos tienen que ser atractivos, salir de tu casa y que sean seguros, que tengas toda la tecnología, ya no es la casa de cada quién, en la calle de todos, el nuevo tipo de trabajo, que no sea sólo estar en la casa, salir a la calle, en un parque, ves a la gente, las ciudades tienen que ser amables, igual que en el trabajo, todo está relacionado con la seguridad, con la movilidad”.
La senadora Patricia Mercado habló también sobre el reconocimiento del derecho a la movilidad que se acaba de aprobar en el Senado, con una serie de reformas a la Constitución. Ahora, el Congreso de la Unión debe elaborar en un periodo de 180 días una Ley General en materia de movilidad y seguridad vial. El dictamen dice que: “Toda persona tiene derecho a la movilidad en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad”. También se le dieron facultades a los municipios para elaborar planes sobre estos temas:

“En el Senado acabamos de votar el derecho a la movilidad y seguridad vial, entonces, hicimos modificaciones a la Constitución, ahora viene las leyes sobre movilidad. Estas leyes coordinan competencias, los municipios tienen las suyas, que son el tránsito, los estados las de las licencias, el tema es cómo construyes un piso básico, un piso común, la señalética tiene que ser igual en todo el país, velocidad, alcoholímia, los niños, las armadoras, vender autos seguros, hacer un piso común y con la pirámide de movilidad ver que la prioridad es el peatón, la bicicleta, transporte público, al final el automóvil, la inversión, tiene que ser 70% basada en esta pirámide y 30% la infraestructura para automóvil. Por eso decía que tiene que ver con las ciudades, que invite a caminar y a pasear, por estar en el trabajo la gente se pierde de esto, son nuevos derechos que tienen que plantear”.

@negramagallanes