sábado, 16 de noviembre de 2019

ASALTO CHIDO



Ya estense quietos
Dejen de temblar, no respiren
Esa ruca no se vaya desmayar
Rockdrigo González


¡No hagas paros, no hagas paros!, gritó uno de los dos muchachos que intentaron asaltarme. Intentar. No me robaron ni lastimaron. El otro llegó a mí con navaja en mano. Es cierto todo eso que dicen del tiempo. Tres segundos de asalto que sufrí como si fueran una eternidad, una muy lenta, en pausas.

Ha pasado un día con su noche y me río de mí. Qué pendeja, me reprocho entre risas para después callarme e imaginar que tal vez morí ahí con la navaja clavada en mi costado y que esta continuación de lo que creo mi vida es mi muerte. A fin de cuentas nadie sabe cómo es eso de estar muerto. Qué tal si es creer que seguimos vivos y con nuestros planes [haz planes para que dios se burle de ellos, dicen] y yo entonces ya lo estoy, muerta por un celular, 500 pesos, tres garras de ropa y un cuaderno que cargué para, según yo, garabatear las anécdotas de este viaje.

Esperaba a Alberto después de las 9:00 de la noche en la puerta de un hotel, a tres cuadras de la Terminal Norte de la Ciudad de México. Ahí arriba el Pobrebús, el camión en el que viajan los que, como yo, pagan la ida y vuelta a otra ciudad por un poco más de la mitad de lo que cuesta un solo boleto de los buses de la central camionera. Me acompañan dos bolsas y una maleta pequeña. Mi estancia en la CDMX será de unos cuantos días. Llego a ella emocionada por las oportunidades que me da para descubrir, por la distancia que de vez en vez todos necesitamos de la rutina y, aunque así no funcione, por huir de mis demonios, pero al parecer los cargué en la maleta también, y ya no sé si lamentarme porque no me la robaron.

Entonces ahí estaba yo. Una fría lluvia mojaba las calles y entraba a mi cuerpo, así que mientras esperaba puse todo en el piso y abrí la maleta para sacar un suéter, confiada, ligera, contenta por llegar a la capital, provincianita, en una avenida oscura y sola. ¿A cuánto tiempo estás?, tengo un chingo de frío, textee. Ya no salió mi mensaje, de reojo vi a un chico acercarse muy rápido y pensé que era Alberto. Extendí mis brazos contenta de verlo al tiempo que escuché el no hagas paros. Sí entendí que era un asalto, no supe qué pasó. Mientras este falso Alberto intentó arrebatarme el celular, el de la navaja agarró las dos bolsas del piso con la mano que le quedaba libre. Y grité [creo que no muy fuerte, más bien una súplica] no, por favor, no, por favor. Quisiera pensar que eso fue lo que los hizo deshacerse de su propósito, pero dudo que el lamento de una mujer logre frenar cualquier delito por sí mismo. Funciona si logra atraer la atención de la gente, pero afuera del Hotel Cartagena no había ni un alma en pena, ni tampoco en recepción. Eso lo comprobé una vez que corrí dentro para pedir auxilio. Ni un alma. Lo escribo entre risas nerviosas porque me recuerdo ridícula, lenta, parsimoniosa, como diciéndoles mijos, no traigo nada, mejor préstenme un varo, al pedirles a mis muchachos asaltantes que no, por favor, no, no sé qué no, pero no. No me robe, no me mate, no culpe a la noche, no culpe a la playa, no culpe a la lluvia, no culpe al hambre, culpe al sistema.

No, por favor, no me asalte usted -discúlpenos, pero somos vatos muy ojetes y nadie nos va a detener, canta Rockdrigo González en “Asalto chido”. Maleantes que asaltan una oficina y les exigen a sus víctimas que les entreguen medallas, aretes, anillos, pulseras y carteras mientras los amenazan con la 45 que le bajaron al abuelo. Nomás les faltó pedírselos por favor también. Una rola que se burla de la inseguridad, que describe una escena cotidiana que no es exclusiva de esta ciudad, y que en la violencia presenta a unos rateros que, como si se tratara de un acuerdo en los mejores términos, piden chídamente que las víctimas dejen de temblar de miedo. Una ridiculez total, no existen los asaltos chidos, me digo, y tal vez por eso este absurdo nos da risa, no la causa, sino el efecto: –Coloque aquí su reloj, señora, y si acaso parpadea la de hueso le vamos a volar [sonrisa]. –Tome usted, señor ladrón, aquí lo tiene, es más, deje callo al niño con una estopa en la boca [sonrisa].

¿Por qué me río de esto si me pudieron matar sin testigos [o ya lo estoy y no lo sé]? Hay quien dice que nuestra condición humana es la que nos hace reír de todo, pero hasta que nos alejamos de la emoción, cuando la vemos de retirado. Yo creo que no. Precisamente por eso nos reímos, para alejar la emoción que nos pesa, como en los velorios, por eso, tal vez, y solo tal vez, y a veces, necesitamos reírnos, para dormir el dolor, apaciguar el miedo o la angustia, eso tan mentado de que es un mecanismo de defensa para aliviar las emociones [o evitarlas] que no queremos en el cuerpo. Por eso la risa aleja demonios, como los de mi maleta, que entre más me duelen más los esquivo en la banalidad. Un absurdo para combatir entre risas el dolor, la seriedad, para evadir la realidad.

Total que el de la navaja toma las dos bolsas y de inmediato las avienta al suelo, mientras el falso Alberto se echa a correr. Y ahí me dejaron, sin robo ni lastimadura alguna más que el terror en mi cuerpo que me recorrió como descarga eléctrica. Aún lo siento en forma de contractura muscular en mis brazos y espalda. Cuando me río, ahora, las contracciones de mi diafragma intensifican el recorrido que realizó el miedo. Dice Alberto, el real, que tal vez eran novatos y se asustaron. Como yo, también me asusté y también soy novata: nunca me habían asaltado. Tres segundos que fueron eternos. Un asalto chido, pendejamente digo, que no pasó del susto. Ya tengo qué garabatear en mi cuaderno de viaje. Dejé demonios en Aguascalientes, ya quiero abrazarlos, qué bueno que no me los robaron.



Coda. Si acaso estoy muerta y no lo sé, les traigo información del más allá: no es serio este cementerio, sépanlo.




@negramagallanes

lunes, 11 de noviembre de 2019

COLGARSE MEDALLITAS











En 2016, la Editorial Drácena reeditó la novela Reencuentro de personajes, de Elena Garro, y en el cintillo de promoción de la edición le colocó la reverenda estupidez de “Esposa de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez, admirada por Borges”. Cuando la comunidad interesada en estas noticias se dio cuenta de tal pifia, brincó en múltiples desplegados y redes sociales por esta grosería, la obra de Elena Garro vale por sí misma, sin necesidad de colocarla como apéndice de los “grandes”, porque ella solita es una “enorme”. Y más: Elena Garro, ella, la mujer, también vale por sí misma, su vida es digna de contarse, sin importar los hombres con los que se relacionó, más allá de la anécdota de quién estuvo a su lado -hombre o mujer o bestia-, tanto se ha hablado de la relación de Garro con Paz, que desligarla del nombre de este último ha servido -tal vez- para que sea leída como merece y deje de ser un mero satélite.

Otro caso parecido es el de Margarita Zavala, la candidata del Partido Acción Nacional por la presidencia de México para la elección del 2018, quien también fue señalada en su momento como la “esposa de Felipe Calderón”, el expresidente. Sin embargo, el sentido del epíteto cambió cuando colocarse el nombre Zavala de Calderón le servía entre sus partidarios conservadores como moneda de cambio por el voto; tremendo lío cuando llegaron otros a exigir que dejaran de colocarle a la candidata Zavala cualquier apellido que no fuera el suyo, pues no necesitaba la figura de nadie para respaldar su candidatura a la presidencia por su partido, el PAN, contrario a quien señalaba que no se podía olvidar el conflicto de intereses que implicaba que Margarita fuera la esposa del expresidente de México.

¿Hasta dónde es bien visto dejar establecida la relación que tenemos con las personas, en nuestro beneficio o denuesto? ¿De quién depende la interpretación? Yo recuerdo las palabras amorosas con que Virginia Stephen declaraba que orgullosa se colocaba el apellido de su marido: Woolf.

Y como cualquier caso amerita su contexto, aunque he planteado ejemplos del binomio mujer-hombre, no hay que hacer a un lado lo que pasa cuando una mujer es el satélite de otra, por ejemplo, su madre.

“CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Rosario Piedra Ibarra, hija de la activista y fundadora del Comité ¡Eureka!, Rosario Ibarra de Piedra, fue electa por el Senado como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para los próximos cinco años”. (El subrayado es mío).

Así Proceso dio la noticia sobre la elección del Senado para encabezar la CNDH. Así la dieron casi todos los medios de comunicación. Y yo no pude evitar preguntarme a quién me estaban vendiendo, a Rosario Piedra, o a su madre, Rosario Ibarra de Piedra, que en “una casualidad”, de esas que no suceden en política, pero que sí fue un gran acierto, justo, tardío, del Senado, fue reconocida el 26 de octubre con la Medalla Belisario Domínguez, por su labor como activista y defensora de derechos humanos, incansable, innegable, impagable. Muchos otros festejaron la elección, bajo el argumento básico de que “por fin” llegó una mujer a la CNDH, y no cualquier mujer, sino “la hija de Rosario Ibarra de Piedra”. No encuentro aquí nada más grave que romantizar la feminidad, por el simple hecho de ser mujer festejar algo, esa visión de: no es que tenga logros, no, es que es mujer; y más cuando a esta ecuación le suman la filiación, los logros de otra, para validarla.


Mientras que el currículum de Rosario Piedra es escueto, insuficiente para ocupar el cargo de ombudsperson nacional, antes que un apellido Rosario Piedra se cuelga de otras medallas mucho menos dignas para quedarse con la CNDH: su amistad con el presidente Andrés Manuel López Obrador, su militancia con Morena, su compromiso con el nuevo régimen, con la nueva oficialidad. Si el presidente, en su pelea con las instituciones, había hablado de desaparecer la CNDH, llegó Rosario Piedra para hacerle el caldo gordo y declarar ya que no descarta darle paso a la Defensoría del Pueblo, muy alejada de lo que significa la defensa a los derechos humanos, esos por los que sí ha luchado su madre, una Defensoría muy alejada no sólo en el título de la Institución, sino en la agencia. Rosario Piedra llega a este cargo en medio de un proceso oscuro, denigrante para la figura que representará, la votación en el Senado incurrió en irregularidades que no le dan la mayoría calificada que necesita y muestran la imposición de “la amiga de López Obrador” (¿aquí sí les molesta?) en la titularidad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos. Este lunes 11 de noviembre, más de cien organizaciones civiles y víctimas a título personal redactaron una carta dirigida a Rosario Piedra: no tomes posesión de la CNDH “hasta que haya un proceso transparente y sin sombra de dudas”, pues “sólo de ese modo tendrás el respaldo del pueblo”. Así es como esperábamos todos que fuera este gobierno: transparente.



En esta masificación del feminismo, nos hemos encargado de darle su lugar a las personas, su valía, ellas mismas, por sus logros. La escritora Siri Hustvedt ha realizado una incansable defensa de su nombre, ha rechazado todos los comentarios que ligan su obra con la de su marido, con la figura de su marido. Está de más que nos cuelguen medallitas, que nos vuelvan satélites de los otros, con o sin apellidos. A menos que lo necesitemos para fines más perversos.

@negramagallanes

martes, 1 de octubre de 2019

VICTIMOLOGÍA








Imagínate un mundo de insumisas, así, sin someternos a la voluntad del otro, de las circunstancias, de la autoridad. Y pongo carita de haber descubierto una verdad, pero se me pasa a los dos segundos porque sé que todos somos víctimas de este sistema, prostituidos de una u otra forma, despedazados a cambio de algo, horas nalga-cuerpo para obtener un beneficio, chiquito aunque sea, envilecidos por los favores del otro, obtener dinero, amor, ¡estamos todos en este sistema capitalista, en este sistema patriarcal, por amor de dios!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Víctimas.

Insumisa. Independiente, sin raza ni bandera ni trabajos ni propiedades de ningún tipo. Alejados de cualquier sistema, rebeldes, cuestionadores. Sí, suena bastante punk. Pero cómo ser muy punk cuando necesito comer, calzar, vestir. Mis carnes dicen cuánto me gustan las donas capitalistas y los amores ensalzados de telenovela. Cómo ser muy punk si no puedo decir ni hacer sin juicios, si mi lugar en el mundo está marcado, el más puro estado de sumisión señalado con mezquindad, a merced del Estado, en los dominios punitivos. Ningún punk verdadero puede estar ahí. Okey, reformulo, entonces soy una víctima. Lo llevo al extremo. Soy una víctima de las circunstancias. No voy a poder salir de aquí. Lagrimita.

Pero ¿qué es ser una víctima?

Víctima: personas que, individual o colectivamente, han sufrido daños físico o mental, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo de sus derechos, como consecuencia de acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente. Definiciones de diccionario jurídico. Cómo no saberlo: víctima es quien ha sido vulnerado de una u otra forma… [¿víctima es quien se ha sentido vulnerado?] Contundente: víctima es todo el que es perseguido o discriminado. Punto.

O víctimas de un accidente en auto, víctimas de cáncer, víctimas de sacrificios a los dioses. Qué complejo se pone esto.
VÍCTIMA QUE EXIGE LA REPARACIÓN DE DAÑOS. VÍCTIMA QUE MERECE SER ESCUCHADA Y ATENDIDA. VÍCTIMA QUE MERECE DEFENSA Y JUSTICIA. JUSTICIA PARA PRESERVAR EL CONTRATO SOCIAL, LA CONVIVENCIA. JUSTICIA LEJOS DE LA VENGANZA DE LA VÍCTIMA PARA PURIFICAR EL AMBIENTE SOCIAL, JUSTICIA PARA QUE LA VÍCTIMA NUNCA PIERDA JERARQUÍA Y PROTAGONISMO, PARA QUE LA OFENSA SEA REPARADA. REPARACIÓN DE DAÑOS. ¿O LAPIDACIÓN?, DIGO, PORQUE SI NO HAY LAPIDACIÓN NO HAY EXPIACIÓN [DISCULPE LA CACOFONÍA] Y GRANDES CALAMIDADES AZOTARÁN AL MUNDO. ¿QUIÉN VA A CUESTIONAR LA VENGANZA, SI ES EL PARADIGMA DE JUSTICIA? ¿QUIÉN MEJOR QUE LA VÍCTIMA PARA VENGARSE? ¿IMPORTAN ACASO LAS REACCIONES EN CADENA QUE DESATAN LAS VENGANZAS INTERMINABLES, OTRA Y OTRA Y OTRA Y OTRA? OJO POR OJO Y TODOS NOS QUEDAMOS CIEGOS.



Pero no. Estoy pensando en las víctimas. Dar categoría de víctima también permite dar sentido a los hechos delictivos. El narco, la corrupción, el machismo, la irresponsabilidad. La lucha es contra la criminalidad, a fin de cuentas, visibilizar que existe. Que afecta a todos, que la violencia es estructural. Por eso mismo hay que luchar contra el crimen. Erradicarlo para que ya no existan víctimas. Y si existen, de nuevo, que obtengan justicia. Porque ya pasamos ese medioevo en los que se aplicaban penas crueles, de la tortura física y espeluznante, mutilaciones, ratas, agua, iron maiden. Del maltrato al cuerpo pasamos al encierro corporal y mental, a los mecanismos punitivos contra el alma moderna. Lo que rifa ahora es castigar el alma. Que sufran sicológicamente, los condenados. Todo sea bajo la venia de los derechos… ¿humaqué?

Porque las víctimas deben ser tratadas con compasión y respeto a su dignidad. “Deberán tener acceso a la justicia y a la reparación del daño, y los gobiernos revisarán sus prácticas, reglamentaciones y leyes para que esto suceda”. Amén. Fin de la historia.



Ojalá.

Yo, que no puedo ser insumisa entonces soy una víctima del sistema y no he recibido justicia. Pobre de mí. Dos lágrimas corren por mi mejilla izquierda. Con la derecha, nada.

Victimización: fenómeno en el cual las personas se autotribuyen condición de víctimas y reclaman ser resarcidas por ello. El individuo victimista camina por la vida con la tendencia de judicializar lo cotidiano. Todos me la hacen a mí, todos me la pagan. Lo malo de esto es que en esta sociedad consumista de úsese y tírese, en este capitalismo salvaje de te compro-te vendes, llévelo a tres pesos, de banalizar los conceptos y apropiarse a lo pendejo de ellos, autovictimizarse empobrece los recursos de aplicación de justicia. ¿Y las víctimas? Bien, gracias, de su parte.

De por sí el Estado es el gran ausente.



Lo mejor de todo es que la víctima impuesta no necesita dar explicaciones -estoy sufriendo, qué no me ves-, es inmune a cualquier cuestionamiento y no necesita probar nada. Maldito sistema, te odio, todo es tu culpa. Si una cosa es ser víctima de una desgracia circunstancial de dominación o de violencia, otra muy radical es volverse víctima por estrategia. Mira qué bonita medalla, ¿la ves? Grande, brillosa, me coloca en el centro de las miradas. Bling-bling. Vulgariza mi demanda pero reluce tan chido.

Insumisas. Bien punk. ¿De veras alguien quiere ser una víctima? Una infantilizada y sin rastro de responsabilidad. Una invisibilizada bajo las lápidas ahora de lloriqueos. Una disuelta en el mar de conceptos. Víctimas todos en esta sociedad, buscando la manera de evadir nuestras responsabilidades, de asumir que todo lo que no nos conviene nos ataca, mientras que lo individual frente a lo general choca, se desvirtúa, se saca de contexto, desvanece las injusticias, hace que se pierda la lucha contra las violencias en la búsqueda del Paternalismo [con Pe mayúscula]. ¿Quién va a distinguir a las víctimas de las autovíctimas?

Imagínate un mundo de insumisas, me repito. Uno donde no estemos sometidas a nada, uno donde no necesitemos la palmada en la espalda, donde el sistema úsese-tírese, cómprame-véndome, mil varos pa usté, güerito, no nos empuje a ser víctimas constantes, donde definamos, defendamos, circundemos a las víctimas, esas que merecen la reparación de los daños, la justicia.

Insumisas, ¡por el amor de nosotras!, levanto los brazos al cielo y me río yo sola. Qué duro es ir contra el sistema, contra el Estado, contra dios. Qué duro es ser un verdadero punk. Alguien alcánceme un cuadrito de papel para mis lágrimas.





@negramagallanes

sábado, 7 de septiembre de 2019

La misma Agenda de Género arcaica y poco novedosa: Informe de Gobierno de Teresa Jiménez


Cuando Teresa Jiménez llegó a la Alcaldía de Aguascalientes, hace tres años, escribí un texto sobre las dificultades que tiene una mujer de llegar a puestos de poder. Señalé que todos los de su alrededor serían capaces de corregir, señalar, juzgar lo que esta mujer haría sólo por el simple hecho de ser mujer. Los menosprecios a su opinión, la poca atención a su quehacer pero todos los ojos a su figura, los chistes machistas que tendría que soportar, tal vez, con una sonrisa para no provocar un conflicto, ojalá no.
Este viernes, Teresa Jiménez entregó su Tercer Informe de Gobierno como presidente municipal del periodo 2017-2019. Este sería su último informe si no hubiera optado por la reelección. “Lo mejor está por venir”, fue el lema que se vio en las pantallas del evento, lo que implica, en un análisis muy escueto, que ya existió algo, algo ya pasó, lo que sea, pero el futuro será mejor.
Es de mi particular interés la agenda de género, y por eso mismo es que hago énfasis en todas las posiciones en que Teresa Jiménez se encuentra al respecto, como mujer y como funcionaria pública, porque no sabrá lo que es ser una mujer en una comunidad indígena, pero su cuerpo, su estar en el mundo y su feminidad han pasado por similares condiciones que el grueso de las mujeres mexicanas, el sistema no perdona a la condición femenina (aunque sí respeta en algo los privilegios). 
Todo esto recordé en el evento del Palacio Municipal, atiborrado de personajes y personajas, de políticos y políticas, de hombres y mujeres, de jóvenes y jóvenas, de policías y policías cuando al inicio del evento, la comprobación de las violencias machistas contra la alcaldesa llegó a uno de los grupos de Whatsapp en el que estoy: a un hombre se le ocurrió que era una muy buena idea hacer un chiste sobre la alcaldesa que con un “perdón, un chascarrillo”, “es una broma, lo siento”, trató de banalizar, disculpas poquiteras y machistas por ser condescendientes y perdonavidas al reclamo.
Los regidores que contestaron el informe de Teresa Jiménez, Marly Fabiola Carranza Ávila y Óscar Salvador Estrada Escobedo, también hicieron gala de su lenguaje incluyente, que no sirve de mucho si observamos los logros de esta administración.
Hay que decir que si Teresa Jiménez llegó a la presidencia municipal mucho tiene que ver con estos tiempos, donde el feminismo ha luchado por los derechos de las mujeres en todos los estratos para sacarnos de esa invisibilidad en la cual la historia nos ha tenido; una de estas luchas es la Paridad de Género, las cuotas que, como acciones afirmativas, harán que las mujeres ocupemos altos puestos públicos, de poder, de toma de decisiones, que estemos ahí en representación de todas esas mujeres que aún no han podido llegar.
No es así. Los intereses partidistas y la política pesan más que la agenda de género, pues la aplicación efectiva y de primera mano con la ciudadanía es un compromiso que aún no se ha cumplido. Es un error creer que la agenda de género es solamente en beneficio de las mujeres, el empoderamiento femenino no se reduce a que seamos la mitad de la población en cualquier lado del mundo, sino a que la estructura social se modifique también en derechos humanos, educación, salud y más, lo que significa un logro para toda la sociedad, así de importante es. En el ámbito local, las mujeres siguen rezagadas y dedicadas a las labores prototípicas de su género, sin que el municipio, es decir, el gobierno que más cercano debe estar a la gente, se interese por un cambio “sustantivo”.
“Hoy en Aguascalientes podemos decir que vivimos mejor, que las niñas y los niños tienen espacios más seguros y modernos para su sano esparcimiento (...), que las mujeres son apoyadas con todo el peso de su Gobierno Municipal…”, se lee en un fragmento de la presentación del informe de María Teresa Jiménez, un discurso muy bonito sobre estrategias para reconocer desigualdades entre mujeres y hombres, y que “se implementaron acciones contra las barreras de género”. El mismo discurso del año pasado, y antepasado. Programas de igualdad y no discriminación; talleres para trabajadores del municipio; certificaciones en no discriminación en las dependencias; reuniones y más reuniones y dinero y más presupuesto, mientras los informes y estadísticas sobre violencia señalan el incremento en la violencia en los hogares y en las calles contra las mujeres en el municipio de Aguascalientes.
Más allá de la cifras, me interesa señalar que es en los municipios donde las estrategias en la materia tendrían más éxito de ser implementadas. Un ejemplo muy claro es el impulso que señala el informe con la Red Municipal de Lactario, por ejemplo, se queda en intento cuando son las mujeres las que tienen que partirse en dos entre el trabajo y el lactario y la casa y el hijo, sin estrategias para que los padres puedan hacerse cargo también (sí, existe un recipiente llamado biberón). La reorganización social desde el municipio es fundamental, junto con el trabajo que tiene obligado como proveedor de servicios públicos de calidad, que se suman a políticas de descentralización, por su ventaja principal en este orden de gobierno: la proximidad social. 
En estos tres años he visto miles de fotos de Teresa Jiménez dando la mano y repartiendo abrazos a mujeres de todas las edades, parece estar tan cerca de ellas, viendo sus carencias, en su informe refuerza esta imagen y presenta las acciones a favor de ellas, pero son cursos, talleres que continúan precarizando y estereotipando su condición femenina con actividades como el bordado, corte y confección, cocina, esteticismo, talleres gratuitos o préstamos mipymes a estos mismos oficios, que no plantean la visión que yo esperaría encontrar en una alcaldesa joven, con ideas novedosas, pues son las mismas políticas tradicionales, antiguas que no responden a una reconfiguración del pensamiento entre gobierno local y sociedad, pues están orientadas a acciones electoreras. Una política pública local con enfoque de género se ceñiría a las necesidades específicas de espacios vecinales, los barrios, las colonias y comunidades, esas que Teresa Jiménez ha recorrido al inaugurar pavimentos, visitar tianguis, repartir volantes, promover su candidatura o su reelección y que estoy segura ha de conocer tan bien. 
“A las acciones implementadas por el IMMA (Instituto Municipal de la Mujer de Aguascalientes) para abatir la violencia contra la mujer, se implementó el Botón de Auxilio de Mujeres Seguras”, que, asegura el texto, hará una intervención más eficaz en situaciones de violencia. Lo malo es que todas las mujeres necesitan un celular. Y después, no saben que existe esta herramienta. En seguridad no podemos darnos el lujo de implementar acciones para unas sí y para otras no, no si no hay democratización de la información en todos los espacios, si no suena en la radio ni en la televisión, si no se esparce este saber como volante político, no podemos plantear ésta como la única política en materia de seguridad para las mujeres en el municipio capital; no se ha hablado del uso que se hace de las cientos de cámaras que se han colocado para videovigilancia, por ejemplo. Porque ejemplos hay muchos en donde no está la seguridad en las calles de la capital.
Así podría analizar todo el informe, en este tema, no deja de usar términos como “perspectiva de género”, “acciones afirmativas”, “equidad”, “igualdad”, “mujeres”, “oportunidades”, pero que son usados desde el asistencialismo y el paternalismo. No tiene caso. Eso sí, está lleno también de un lenguaje incluyente institucionalizado que adormece a muchas y a muchos en sus acciones y reclamos, con la creencia de que por fin llegó el empoderamiento femenino al municipio. Antiguo, arcaico, básico, sin novedad alguna, así defino yo la política en materia de género de la administración de Teresa Jiménez. 
Cuando Teresa Jiménez llegó a la Alcaldía de Aguascalientes, hace tres años, señalé las trabas que podría tener por ser una mujer con poder, creyendo que esto la obligaría a tenderle la mano y las políticas públicas a las mujeres de la capital. Me equivoqué. Pero ahí viene su segundo periodo de gobierno, en los que, promete su slogan, “lo mejor está por venir”. Lo dudo.

@negramagallanes

martes, 27 de agosto de 2019

Cuidadoras perpetuas / Por mis ovarios, bohemias



Duérmete, mi niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá.
Duérmete, mi niño, que tengo que hacer,
lavar tus pañales y ponerme a coser
una camisita que te vas a poner.


A pocos meses de haber iniciado el sexenio, la Secretaría de Bienestar Social del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador canceló el programa de Estancias Infantiles al asegurar que se incurría en desvíos de recursos, por lo que ya no se entregaría el dinero a las guarderías, sino directamente a sus padres o tutores, 1,500 pesos bimestrales, para que ellos decidieran si los niños regresaban a las estancias y pagaran el servicio con ese dinero, o a sugerencia del entonces secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, las abuelitas podrían hacerse cargo de cuidar a los niños, y así ellas directamente serían beneficiadas.
Si existían desvíos de recursos o malos manejos en los subsidios, el Gobierno debió realizar las investigaciones pertinentes para detener esta práctica, pero no fue así. Canceló de tajo el programa y afectó directamente, primero, a los niños al frenar su desarrollo en las estancias, después a los padres y madres que, vueltos locos, tuvieron que buscar de inmediato cómo resguardar a sus hijos mientras realizaban sus actividades cotidianas, y también a las trabajadoras de las guarderías, al dejarlas sin su fuente laboral; eso sí, realizó un “censo” para saber a quienes entregarían el dinero en la mano, sin establecer los lineamientos para evitar “otro” desvío de dinero. La Comisión Nacional de Derechos Humanos se pronunció al respecto: la desaparición de las estancias infantiles fue violatoria a los derechos de la infancia en México. López Obrador tachó de absurdo esto y se negó a acatar la recomendación de la CNDH.
Si dejamos por un momento estas acciones, también podemos observar el discurso del Gobierno de México: la crianza es cosa de mujeres. No sólo se trata de la declaración del exsecretario, sino de la percepción que se tiene, las familias resolverán la situación y serán beneficiadas a la larga. Sin embargo, no se consideró que el llevar y traer, dar de comer, bañar, dormir, limpiar el tiradero de todo esto, es una labor casi en su totalidad de “naturaleza” femenina. Nosotras somos la materia prima para que las familias “funcionen” porque no existe la promoción de las tareas y obligaciones domésticas compartidas entre padres y madres.
Las mujeres crecemos sin poder tomar las riendas de nuestros propios proyectos, que las más de las veces están acomodados a los horarios escolares de los hijos, o limitados a los trabajos en la casa, impulsado por ese mismo discurso de los institutos de las mujeres que promueven cursos estereotipados de corte y confección, cortes de cabello o repostería, o, por supuesto, padecer amorosas pero dobles y triples jornadas laborales fuera y dentro de casa.
Los Gobiernos nunca han querido ver lo que implican sus políticas públicas, como las asistenciales, que no combaten la pobreza, y en este caso en particular continúa con un proyecto neoliberal que no beneficia en la redistribución política y económica, y que oculta las experiencias cotidianas femeninas, lo que entorpece por completo nuestro potencial, la maternidad no debería ser excluyente de proyectos laborales, escolares y creativos de las mujeres, pero es muy difícil si estamos solas en esto, se reproduce el mandato de que si eres mamá, lo eres las 24 horas del día; más aún, continúa siendo muy complicado que los hombres comprendan y acepten que sus obligaciones no son exclusivas a la de proveedores, sino que también deben involucrarse en la crianza, no las abuelas, no las tías, ellos; todo esto sin considerar siquiera la situación de abandono de la mayoría de las mal nombradas “madres solteras”, cuando carecen de una red de apoyo.
Así es como se reproduce el estereotipo de que las mujeres somos las cuidadoras de todos, pero al final, ¿quién nos cuida a nosotras? El Gobierno, no. La familia, no. No sólo eso, también se promueve un ambiente y un discurso discriminatorio, ese de nosotras nos hacemos cargo, nosotras somos las responsables, solas o acompañadas, nosotras lo resolvemos. Lo tenemos que resolver. ¿Con quién pretendía reunirse López Obrador para combatir el huachicol? Con las mamás de los huachicoleros. Sin considerar que esto es totalmente insensato al tratarse de materia de seguridad nacional.
Ese Gobierno de México ha querido colgarse de la bandera del feminismo desde la campaña, mucho de esto a través de la figura de la secretaria de Gobierno, Olga Sánchez Cordero, que a lo largo de su carrera ha hablado de los derechos de las mujeres, ella, no López Obrador. Y sin embargo, ella es la que ha quedado relegada de sus tareas desde el inicio, invisibilizada. Y ya, a unos días de que López Obrador entregue su Primer Informe de Gobierno no hay acciones contundentes que garanticen la igualdad y la equidad para las mujeres. 
Si de verdad existiera una transformación, la 4T hablaría de condiciones de empleo, de educación y de salud compartidas entre mujeres y hombres para los hijos de ambos. Otorgaría permisos masculinos en el periodo del posparto, la lactancia, la enfermedad, la integración de tareas. Al menos en un inicio.
Porque traer un hijo al mundo es un proyecto biológico, pero no es exclusivo de las mujeres, que la mayor parte de las veces se encargan de personas ingratas, que son las cuidadoras perpetuas de todos sin que exista para ellas reciprocidad, ni protección emocional, económica y social. Llevar, traer, dar de comer, bañar, cuidar, proteger, atender a los hijos o nietos, cantarles canciones de cuna, sigue siendo visto como cosa de mujeres. Ni en el discurso estamos incluidas, menos en los hechos: recortes y cancelaciones a refugios para mujeres víctimas de violencia extrema, cancelación de apoyos a niños hijos de mujeres víctimas de feminicidios. 
Entonces, con este Gobierno de la Cuarta Transformación, ¿cuál va a ser la transformación para la vida de las mujeres en México?

@negramagallanes

martes, 20 de agosto de 2019

Decidir sobre el cuerpo: símbolo de Venus / Por mis ovarios, bohemias



El viernes en la noche mientras veía en Twitter los cantos, los gritos, los golpes, el rosa y el verde, los vidrios quebrados, el símbolo de Venus grafiteado en paredes y monumentos, el hartazgo, no sabía qué sentir ni qué pensar porque no podía creer que estuviera sucediendo. No era “ver arder el mundo” ni darme golpes de pecho por los destrozos. No podía reír ni festejar ni dolerme. Otra vez otra marcha. La misma exigencia. Nuevas violencias. Tan sencillo como que no estaba pensando con claridad. Observar la manifestación y los destrozos como los que hace cualquier hinchada de fut me parecía no sólo reduccionista sino violento también. 
“Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”, me la pasé repitiendo la semana pasada como una loca, mientras preparaba el guion de un video. Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo, el principio básico de la exigencia femenina que hasta ahora no es una realidad para las mujeres, porque siempre habrá quién nos diga cómo ver las cosas y qué decidir, qué hacer, qué pensar, qué sentir. Siempre hay un censor que evalúe nuestras acciones y nos culpe y responsabilice por todo, hasta por nuestra muerte. Siempre habrá quién prefiera vernos como víctimas eternas antes que como personas conscientes de tomar una decisión, aunque sea equivocada, ¿que tampoco tengo el derecho a equivocarme, o qué?
Tan no podemos decidir sobre nuestro cuerpo, nuestra vida ni nuestras acciones, que por eso no podemos usar minifalda sin que nos llamen putas o golfas, o sin que señalen la celulitis o los pelos de nuestras piernas o axilas; o del otro lado: no podemos decidir usar ropa holgada o masculinizada sin que también sea motivo de crítica. Tan no podemos decidir, que no dejan de hablar de nuestra gordura o nuestra delgadez o nuestras tetas o culos operados, estriados, pequeños, grandes, obscenos, algo necesitan destacar de él. Tan no podemos, que el aborto está regulado sólo en caso de que nos violen o sea un riesgo. Tan no podemos, que es imposible pensar que una mujer decida ser trabajadora sexual. Incluso dentro del feminismo, las abolicionistas dirán que las que deciden esta labor están siendo manipuladas o coaccionadas por alguien detrás de ella, un padrote, una matrona, porque es más fácil victimizarlas a las pobrecitas putas, maltratadas por la vida y sus circunstancias, y confundir su derecho a decidir en libertad con el aberrante delito de Trata de Personas, que creer que una mujer tomó una decisión consciente, socializada, por los motivos que ella tuviera, el dinero, el gozo, el morbo, la facilidad. Mientras, esta desacreditación criminaliza el trabajo sexual, niega la sindicalización y la exigencia de los derechos sexuales, de salud, de vivienda, de jubilación, los derechos de todos, y obvio, no favorece la erradicación de este grave delito que también padecen niñas y niños, porque las autoridades se enfocan en criminalizar el trabajo sexual, en detener, consignar, refundir a las putas antes que al proxeneta. 
Porque ser puta no es sólo cosa de decidir el oficio, sino el señalamiento a todas las acciones tomadas en libertad, negada a las mujeres; no es cosa de pobres, como dicen, ¿una rica nunca decidiría ser puta por ella misma?, porque, ¿se trata de vender el cuerpo, de rentarlo, de darlo gratis, de ser obligadas, o de preservar la virtud y la dignidad femenina al reprimir nuestra sexualidad? 
[“Sólo yo tengo derecho a decidir sobre mi cuerpo”. Como si todos tuviéramos el chance de tener el trabajo que queremos, el que deseamos, el que nos desarrolle como personas y creadores, ¿quién no se vende en estos días? ¡Su vida peligra, renuncie! ha sido la solución para sobrevivir a la cotidianidad, al consumismo, al capitalismo, al estrés, la receta para el workaholic que espera su jubilación porque como no pudo organizar su vida ahora sí va a organizar su muerte. Quiero unos palos de golf. Quiero ser freelance aunque tarden medio año en pagarme y yo coma todos los días. Quién no está coaccionado para vender su cuerpo y su mente en estos días? Todos queremos salir del hoyo y de las deudas. Todos queremos una casita decente. Somos mercancía susceptible de compra y venta.]
Pero es más fácil juzgar a las mujeres. Putas si deciden, víctimas eternas porque no lo hacen, porque no pueden, antes que garantizarles el derecho a decidir.
Así que miles de mujeres decidieron manifestarse el viernes contra la violencia, contra toda la violencia sufrida a manos de los hombres, y de otras mujeres también, ¿por qué no decirlo?, contra la violencia, toda, la que vivimos a diario, proveniente de todos lados. Y muchas decidieron hacerlo de forma violenta. Vándalas. Nadie se lo esperaba así. Mexicanas al glitter de guerra, gritaron. Sin embargo, ¿cuál es el estatus simbólico que le damos a la manifestación del viernes? ¿Por qué decidieron no destacar el trasfondo? ¿Quién se va a atrever a decir que es gratuito el enojo? Porque la constante es desvirtuar y menospreciar los sentires, nuestros desasosiegos y miedos, nuestras muertes también. Si te enojas, estás en tus días, eres agresiva, no razonas, no sabes lo que haces. Si hablas, malo, si externas tu hartazgo diciendo lo que no te gusta, malo, yéndote de donde no te quieren, malo, siempre habrá un menosprecio a lo que sientes, como cuando lloras porque también estás en tus días, pobre víctima que sufre pero no hace nada para remediarlo porque no sabes decidir, porque nosotros no te podemos ofrecer nada, ni justicia ni paz, si pides, malo, si suplicas por tu vida, malo, por tu dignidad, malo, y si al final exiges con violencia, malo también. Si te asesinan, mucho peor, es tu culpa por andar en minifalda a la media noche en la calle. 
Así que mientras gasté e invertí muchas horas viendo Twitter y Facebook, yo seguía con la frasecita pegada en la cabeza como sonsonete de reguetón: “Sólo yo tengo el derecho a decidir sobre mi cuerpo”. Pero créetelo, porque muchas mujeres no lo hacen. Como con las trabajadoras sexuales. Hay una exigencia en la higienización del cuerpo, en la preservación de las virtudes femeninas al más puro estilo del Frente Nacional por la Familia. Cierra las piernas y no abras la boca. Enfermas, sucias, puercas, la estigmatización de las putas, aunque en todos lados nos llaman así únicamente por nuestro cuerpo, ¿a poco no han escuchado lo sucias que somos cuando nos baja? No seas cochina, no hables de eso, guárdate, que nadie sepa que estás en tus días. Higienización del cuerpo y limpieza urbana. Las putas no salen de la Zona de Tolerancia, ¿qué imagen van a dar si las ves en la calle? En esta ciudad tan modernizada, cómo vamos a permitir que la gente vea a esas mujeres, que las conozca, que sepan de ellas. Necesitamos una ciudad limpia. Sin basura en las calles. Sin grafitis en los puentes. Necesitamos mujeres decentes. No vamos a hablar de “sus problemas” porque ensucia nuestras inversiones, aleja el turismo, no tumba el negocio.
¿No cumplen con nuestras reglas? No hablemos de su hartazgo. Putas, revoltosas, sucias de cuerpo, sucias de mente, vienen a destruir de nueva cuenta la ciudad que ya está destruida por la violencia, con sus pintas de cifras de feminicidios, con su diamantina, con los números de carpetas de investigación, con los nombres de las desaparecidas, de las violadas, de las quemadas, vienen a ensuciar y romper todo con sus exigencias. Destaquemos su violencia antes que el origen de ésta. Criminalicemos su protesta como lo hacemos con las putas. Con las que deciden. Mejor detener a las putas que al proxeneta. Mejor despreciar la manifestación de las mujeres que combatir la impunidad. Ellas decidieron gritar y romper vidrios. Irracionales. Quién va a escuchar ese histerismo. 
Ya es lunes y yo todavía no pienso con claridad. Abrí Twitter y Facebook y volví a ver nuevos nombres y rostros de mujeres asesinadas, violadas, desaparecidas. 
“Sólo yo decido sobre mi cuerpo”, no dejo de repetirlo como mantra, como letanía, para que se me haga verdad. Todavía no puedo creer que no sea cierto. Que no sea una realidad para todas el decidir sobre su vida. No puedo creer que el símbolo de Venus grafiteado sea para muchos hoy sólo un símbolo de vandalismo antes que de exigencia a una vida libre de violencia, una vida para poder decidir sobre nosotras. También estoy harta.

@negramagallanes

jueves, 15 de agosto de 2019

DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO EN AGUASCALIENTES, QUE CONTINÚE LA DISCUSIÓN






+El Estado debe abstenerse de establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva
+Criminalizar el aborto daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario
+Anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario



Hace unas semanas, las bancadas del PES, del Verde, del PAN y del PRI presentaron en total opacidad a la Oficialía de Partes del Congreso de Aguascalientes otra iniciativa de reforma para modificar el artículo 2 de la Constitución local con la inclusión de la oración “derecho a la vida desde la fecundación”. Lo que seguía era lograr el consenso de los demás diputados, subirla a pleno y votarla a favor con una mayoría calificada, 18 diputados como mínimo. Pero nada de esto pasó. Aunque no es la primera vez ni será la última que lo intenten.

LA INICIATIVA

Este nuevo documento inicia con un discurso sobre “el derecho a la vida”, pues establece que la mortal ola de violencia que padece el país, asesinatos de hombres, mujeres y niños, es precisamente por la falta de respeto a la vida que se observa en la indolencia de la sociedad y los gobiernos. Así, resalta que el Estado debe “entablar una conducta que dé lugar a la privación arbitraria de la vida, daño deliberado por acto u omisión”; también destaca que se ha instalado de forma progresiva una cultura de la “invisibilidad de la persona en cualquiera de sus etapas”, para después olvidar todos estos puntos, darle un giro y enfocarse en el “análisis científico”, sesgado e intencional de “la vida desde la concepción”.

Con todo el aparato y recursos de los que dispone el Congreso, incluyendo un Instituto de Investigaciones Legislativas, los 19 diputados -dos más de los que presentaron la iniciativa anterior en diciembre del 2018, 17- que participan en el “Proyecto de Decreto” para reconocer “la vida desde la concepción”, justificaron sus motivos en investigaciones e indagaciones de hace 50, 40, 30, 20 años, en notas periodísticas y artículos de opinión, lecturas a modo que benefician este discurso “provida” conservador. Más insultante y añejo aún: En este documento, los diputados firmantes citaron a William Harvey, un biólogo nacido en ¡1578!, de un texto que pomposamente a pie de página referencian al fragmento extraído del libro The evolution of man, de Ernst Haeckel, publicado en 1876.

La investigación sesgada es obvia cuando en sus consultas y referencias pudieron incluir otras notas informativas actuales, de este mismo año, como “El científico de la UNAM, Antonio Lazcano, explicó que las razones por las que un embrión no es considerado como una persona”, pues “A decir del biólogo desde la existencia de un óvulo y un espermatozoide hay vida, pues ‘están vivos como un cigoto’, pero la actividad nerviosa y la diferenciación celular que crea el sistema nervioso central de un embrión, no empiezan sino hasta la doceava semana de gestación: ‘Antes no se puede decir que se trate de una persona o individuo en potencia, sino de una masa de células vivas que no son una persona, no tienen derechos sociales.’”


LA CRIMINALIZACIÓN A LAS MUJERES NO SÓLO ES JURÍDICA

Aunque esta reforma constitucional no implica la modificación al Código Penal local, que establece sanciones por Aborto a la mujer o persona que lo realice, la “iniciativa” favorece por completo un discurso y análisis retrógrada e ignorante para impedir la garantía a los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres, por decir lo menos, que ha sido impulsado por grupos conservadores no únicamente en Aguascalientes, sino en todo el país, con el objetivo de incluir “proteger la vida desde la concepción” o el “derecho a la vida desde la fecundación” en el artículo 2, además que negarse a retomar el tema de las ampliaciones de las causales del aborto o su despenalización para procurar el aborto legal y seguro. Incluir esta “definición” en el artículo 2 atenta directamente contra la libertad de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, lo que las violenta y las criminaliza de múltiples formas, más allá de lo jurídico.

Retomo el tema, unas semanas después, porque es obvio que estos diputados promoventes no desistirán de su propósito hasta que tengan seguros los votos necesarios para que la iniciativa se transforme en reforma, por lo que es necesario continuar con la discusión. Apenas hace unos días, un grupo de mujeres rezaba frente al Congreso para que la misericordia de dios no permita que se apruebe, repetían, la matanza de bebés. Nos urge el debate con todo y su discusión, la información, los datos científicos y la difusión de que esto no es un tema moral, sino de derechos humanos.

LOS DIPUTADOS CONTRA LOS DERECHOS HUMANOS
Porque los diputados no soltarán el tema hasta cumplir con su propósito. Uno de los firmantes de la iniciativa, el coordinador de la bancada panista, Guillermo Alaniz de León, amenazó con que será hasta el próximo periodo ordinario o en un extraordinario cuando estará lista la nueva propuesta para su discusión y posible aprobación, con el dictamen de las comisiones unidas de la Familia, Derechos Humanos y Puntos Constitucionales para llevarla al pleno: “Lo hemos comentado, es una iniciativa que ha presentado el PAN y que han suscrito algunos otros diputados, la idea es que tenga una muy buena mayoría para poderla presentar. Ya se presentó al Pleno en Asuntos en Cartera y pasará a comisiones como cualquier otra iniciativa, en el entendido que no se presentará si no se tiene una mayoría (…) de entrada tenemos 19 firmas, lo que nos permite de alguna manera con eso poderla presentar pero no queremos que esto suceda, queremos todavía que sea platicada y consensuada con los 27 diputados y si hay la oportunidad de presentarla, la presentaremos y si no estaremos a expensas de ello”.

La iniciativa fue expuesta por los medios de comunicación ante de que se subiera al pleno, lo que reveló la falta de transparencia, máxima publicidad y parlamento abierto con que debería actuar el Congreso del Estado al actuar “en lo oscurito”, por lo que la diputada por el PRI, Elsa Amabel Landín Olivares, al verse descubierta su firma en el documento y preocupada por quedar bien con dios y con el diablo, aseguró que su partido se retiraría de promover la iniciativa si no se cumplían las condicionantes necesarias para no criminalizar a las mujeres.
Según ella, el texto no repercute en este acto, la criminalización, pues la mujer que aborte puede pagar “su delito” (las comillas son mías) con una pena de trabajo comunitario o “de otra índole” y se otorgarían garantías para procurar “la vida” en Aguascalientes. Dos pájaros de un tiro, tal vez pensó.
Lo que no consideró la diputada priista es que en este país no sólo se criminaliza a las mujeres con la prisión, sino con el escarnio público o familiar; tampoco destacó cuál es el beneficio para la mujer ante este tipo de sanciones: expiar el pecado, cumplir su condena, reinsertarse en la sociedad. Su limitada perspectiva de género y de derechos humanos no le permitió analizar el contexto en el que las mujeres nos desarrollamos precisamente porque el Estado detiene nuestro libre ejercicio de decisión. Al parecer, la diputada Landín Olivares desistió de su apoyo a la iniciativa después de que saliera a edulcorar las razones de su firma en esta iniciativa, que sirve totalmente para que las mujeres denunciadas por aborto sean sometidas a procesos penales largos y revictimizantes, con múltiples repercusiones sociales y económicas.

No consideró, igual que sus compañeros diputados, el estigma que el aborto aún tiene en la sociedad y que llevan consigo, en el ejercicio de sus funciones, policías, médicos, ministerios públicos y jueces, aquellos que atienden a víctimas de violación o a mujeres que sufren abortos espontáneos y que inmediatamente son tratadas como criminales, estos prestadores de servicios que niegan u obstaculizan la atención precisamente por estos estigmas, reforzados por las instituciones ante las omisiones o desatenciones, lo que repercute directamente en sus obligaciones.


EL DISCURSO ES CONTRA LAS MUJERES
Mientras en el Congreso de Aguascalientes sigan priorizando el discurso del aborto como un atentado contra la vida, como un acto que realizan las mujeres por carecer de educación sexual o por pobres, mientras se siga considerando un delito y no un servicio de salud, el Estado continuará enviando un mensaje que incide en las creencias y prejuicios de la sociedad entera, pero sobre todo, recalco, en estos funcionarios públicos que ejercer todo su poder en contra de las mujeres cuando sospechan que se han provocado un aborto.

Y la deuda con las mujeres de parte de las autoridades continúa. En el informe Maternidad o castigo. 

La criminalización del aborto en México, que publicó en 2018 GIRE, se destaca que es una obligación del Estado mexicano el reconocer las normas sociales y estructuras de poder que impiden el ejercicio del derecho a la salud reproductiva en igualdad de condiciones, como los papeles asignados a cada género con medidas que deben abordar y eliminar los estereotipos discriminatorios, las presunciones y las normas en relación con la sexualidad y la reproducción que subyacen en este tipo de leyes restrictivas, así como los estereotipos vinculados con la maternidad que permean el sistema penal y se materializan, entre otras cosas, en la criminalización del aborto, que castiga a las mujeres que desafían las normas establecidas con respecto a su reproducción.
Y sí, la garantía de la salud reproductiva implica que las mujeres tengamos acceso a otros derechos, como la educación, el acceso a información de métodos anticonceptivos y a éstos, lo que repercute en la eliminación de la discriminación dentro de la familia, donde sucede un alto índice de violencia doméstica y sexual y, en general, todas las formas de violencia hacia las mujeres.


EL CASTIGO DE SER MADRE
De cualquier manera, la prohibición y criminalización del aborto no impide que las mujeres interrumpan su embarazo, pero prohibir que las mujeres tomen decisiones de forma autónoma, penalizarlas o impedirles que accedan a servicios de salud garantizados en la ley -como la NOM 046 para niñas mayores de 12 años víctimas de violación- son actos intrínsecamente discriminatorios.

GIRE señala que criminalizar el aborto, cito: “[…] daña gravemente la salud y los derechos humanos de la mujer al estigmatizar un procedimiento médico seguro y necesario. En los países donde el aborto provocado está restringido por la ley o no está disponible, la interrupción segura del embarazo es un privilegio de los ricos; las mujeres con recursos limitados no tienen más remedio que acudir a proveedores y prácticas de riesgo. Esto se traduce en una grave discriminación contra las mujeres económicamente desfavorecidas […]”, por lo que negar el acceso a abortos seguros obliga a las mujeres a ser madres o a buscar formas de interrumpir el embarazo que pueden poner su salud y su libertad personal en peligro.

Cuántos casos hemos conocido en donde las mujeres llegan a pedir atención médica por complicaciones obstétricas, abortos espontáneos, y el personal de salud la juzga, castiga y denuncia sin haberle otorgado los servicios de forma pertinente y sin respetar la presunción de inocencia, como señala GIRE, en casos de países donde las leyes contra el aborto permite que las mujeres sean encarceladas por haber sufrido un aborto espontáneo, pero en México, la falta de legislación, los prejuicios y la criminalización del aborto sí han llevado a someter a cientos de mujeres que llegan a hospitales con abortos en proceso y que son sujetas a tratos discriminatorios, aunque no enfrenten al final una sanción penal.


DE FONDO, ES ERRADICAR DISCRIMINACIONES ESTRUCTURALES

La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (Cedaw) establece que el Estado tiene la obligación de otorgar medidas que eliminen lo que repiten constantemente los diputados, pero sin trabajar en ello, las violencias hacia las mujeres, a través de las discriminaciones estructurales, así como la obligación de proporcionar resultados. Que no se ofrezca la igualdad en la salud reproductiva propicia y fomenta que “los factores sociales y culturales que alimentan y perpetúan el estereotipo de las mujeres como meros agentes de reproducción” se perpetúen entre la sociedad. Todas las políticas públicas, las iniciativas en materia de salud para las mujeres que suben en el Congreso se limitan a la salud materna, lactancia, sin que se incluya la anticoncepción, menos el aborto. El Comité contra la Tortura y el Comité de Derechos Humanos han determinado que, en algunos casos, obligar a una mujer a llevar a término un embarazo no deseado equivale a un trato cruel e inhumano. La criminalización de las mujeres por abortar es producto de la falta de voluntad política del Estado para cumplir con sus obligaciones.

En 2016, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones

Unidas, determinó que el Estado debe abstenerse de:
+Promulgar y aplicar leyes que tipifiquen como delito los servicios y la información de salud sexual y reproductiva;
+Promulgar y aplicar leyes que penalicen el aborto;
+Establecer políticas que obstaculicen el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, por ejemplo, los requisitos de autorización de padres, madres o tribunales para acceder a los servicios, en particular para el aborto y la anticoncepción;
+Tergiversar o difundir información errónea en materia de salud sexual y reproductiva, o establecer censura.

Debe proteger:
+Y adoptar medidas para evitar que terceros obstaculicen de manera directa o indirecta el disfrute del derecho a la salud sexual y reproductiva.
+Prohibir e impedir que agentes privados obstaculicen el acceso a los servicios de salud, por ejemplo, mediante la obstrucción física a las clínicas o la difusión de información errónea;
+Regular adecuadamente la objeción de conciencia de manera que en la práctica no impida a ninguna persona el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva;
+Velar por que las y los adolescentes tengan pleno acceso a información en materia de salud sexual y reproductiva, independientemente del consentimiento de sus padres o tutores o de su estado civil, y respetando su privacidad y confidencialidad.

Debe cumplir:
E implementar las medidas que sean necesarias -legislativas, administrativas, presupuestales, judiciales- para dar plena efectividad al derecho a la salud sexual y reproductiva, por ejemplo:
Asegurar el acceso universal de las personas a una serie de servicios de calidad, particularmente la atención de la salud materna, los servicios de anticoncepción y la atención para el aborto sin riesgo;
Garantizar la atención de la salud física y mental a víctimas de violencia sexual, especialmente anticonceptivos de emergencia y servicios de aborto sin riesgo;
Adoptar medidas para eliminar obstáculos como costos elevados y la falta de acceso físico o geográfico a establecimientos de salud sexual y reproductiva.
Elaborar normas y directrices para la prestación de servicios de salud sexual y reproductiva, las cuales deben ser constantemente actualizadas para incorporar los avances médicos;
Proporcionar una educación adecuada en función de la edad, con base empírica y científicamente exacta en materia de salud sexual y reproductiva.


El documento de GIRE también establece que en México los derechos establecidos en papel están muy lejos de los servicios a los que tienen acceso las personas, en este caso el aborto por causales, ya sea por desconocimiento de las autoridades y, en particular, del personal de salud acerca de sus obligaciones, porque imponen requisitos no solicitados por la legislación que obstaculizan y en ocasiones hacen imposible el acceso a servicios legales de aborto y se permite la desinformación por parte de grupos antiderechos mediante la promoción de legislaciones que buscan restringir los derechos humanos; así como, otra vez, se continúa con criminalización de mujeres con emergencias obstétricas. Deja muy claro que el enfrentar un proceso penal por aborto, sin importar el sentido de la sentencia, puede tener consecuencias permanentes en la vida de las personas denunciadas, su familia y la relación con su comunidad.

Con esto y anteponiendo los derechos humanos y las vida libre de violencia de las mujeres, los congresos locales deben despenalizar el aborto voluntario, por lo menos durante el primer trimestre de la gestación.

En el Congreso de Aguascalientes volverán a subir otras iniciativas similares que dicten “el derecho a la vida desde la concepción”, mientras que Michoacán podría ser el segundo estado del país en donde se legalice el aborto. ¿Por qué? Porque ahí sí hubo un diputado que, junto con organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres, presentara una vez y otra más, la iniciativa de ley para despenalizar el aborto en ese estado. El diputado Tony Martínez aseguró que su interés es que principalmente las mujeres no corran ningún riesgo al practicarse abortos de manera clandestina. Si ese es su argumento, está bien, a ninguna se obliga a abortar, pero todas tenemos el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

En Aguascalientes, no hemos dejado de pronunciar los nombres de los 19 diputados que pretender “defender la vida desde la concepción”, pero ¿y el resto de los diputados alguna vez han tenido en sus agendas presentar la iniciativa de despenalización del aborto?

¿La propondrá la bancada de Morena y sus diputados José Manuel González Mota, Heder Pedro Guzmán Espejel, Erica Palomino Bernal, Cuauhtémoc Cardona Campos, Natzielly Teresita Rodriguez Calzada? ¿La trae en su agenda de izquierda el PRD con Jorge Saucedo Gaytán? ¿Lucía Armendáriz del PRI; Mario Armando Valdez del Panal? ¿El costo político es demasiado como para priorizar la lucha contra la violencia hacia las mujeres? Todos ellos votarán en contra la iniciativa, un regalo mínimo si ninguno de ellos ha propuesto la despenalización del aborto, no para que sea aprobado como acto de fe, en Aguascalientes esa lucha será larga y complicada, sino para mantener la discusión vigente, para que la sociedad debata, se informe, se arranque los estigmas, para propiciar la discusión urgentísima, consciente, lejos de dogmas religiosos y basada en las investigaciones científicas y en los derechos humanos. Las mujeres seguiremos abortando con o sin permiso. Garantizar los derechos reproductivos y sexuales nos alejará un poco de la violencia que vivimos.



@negramagallanes

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Consulta aquí el informe de GIRE: https://bit.ly/2zEl3AU 
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Ellos son los diputados que pretenden frenar nuestro derecho a una vida sin violencia: Dennys GómezGuadalupe de Lira BeltránJosé Manuel Velasco Serna; Mónica Becerra MorenoAlejandro Serrano Almanza;  Guillermo Alaniz; Karina Ivette Eudave Delgado;María Irma Guillén Bermúdez; Salvador Pérez SánchezPaloma AmézquitaEnrique García LópezAida Karina Banda IglesiasPatricia García GarcíaGladys Ramírez AguilarMónica Jiménez RodríguezSergio Augusto López;  Margarita Gallegos SotoJuan Manuel Gómez Morales;  Elsa Amabel Landín